jueves, 12 de noviembre de 2015

Crónicas de los Anditas - Parte XIII

Rastros Anditas en  algunos habitantes
actuales de la India
(880.2) 79:2.4 Alrededor de 15.000 años a. de J.C. la presión de la población en aumento en el Turquestán e Irán ocasionó el primer movimiento masivo de los anditas hacia la India. Durante más de quince siglos estos pueblos superiores penetraron a través de las tierras altas de Beluchistán, extendiéndose por los valles del Indo y del Ganges y desplazándose lentamente hacia el sur al interior del Dekán.

Aún hoy notamos la diferencia entre los habitantes del norte de la India, con el sur de la misma. Los del norte claramente tienen rasgos más adanitas.

(879.7) 79:2.1 La India es el único lugar donde todas las razas de Urantia se combinaron, y la invasión andita agregó el último linaje.

Esto hace que en la India, de pronto encontramos personas con grandes mezclas y sorprendentemente con rasgos europeos, ojos de color, etc.

Hay muchos asuntos interesantes de la India antigua que analizaremos en esta entrada. Un grupo de los descendientes de Adán y el vegetarismo de los adanitas, penetró en la India.

(881.1) 79:3.1 La mezcla de los conquistadores anditas de la India con el linaje nativo dio como resultado, a la larga, a esos pueblos entremezclados que han sido llamados dravidianos. Los primitivos y más puros dravidianos poseían una gran capacidad para los logros culturales, que se fue debilitando continuamente a medida que su herencia andita se iba atenuando progresivamente. Esto fue lo que llevó a la destrucción el brote de civilización de la India hace casi doce mil años.

(881.3) 79:3.3 La cultura superior y las tendencias religiosas de los pueblos de la India provienen de los tiempos primitivos de la dominación dravidiana y se deben, en parte al hecho de que tantos sacerdotes setitas llegaran a la India tanto con la primitiva invasión andita como con la más reciente invasión aria. Por eso el hilo ininterrumpido de monoteísmo a través de la historia de la India surgió de las enseñanzas de los adanitas en el segundo jardín.

(881.4) 79:3.4 Ya en el año 16.000 a. de J.C. una sociedad de cien sacerdotes setitas penetró la India y estuvo a punto de realizar la conquista religiosa de la mitad occidental de este pueblo políglota. Pero su religión no persistió. En cinco mil años sus doctrinas sobre la Trinidad del Paraíso decayeron en el símbolo triple del dios del fuego.

(881.5) 79:3.5 Pero, durante más de siete mil años desde el fin de las migraciones anditas, el nivel religioso de los habitantes de la India fue muy superior al promedio del mundo. Durante estos tiempos, la India prometía producir la principal civilización cultural, religiosa, filosófica y comercial del mundo. Si los anditas no hubiesen sido totalmente sumidos en la miseria por los pueblos del sur, este destino probablemente se habría concretado.

Gran parte de las historias sobre Krishna y Shiva nos describen la herencia de Adán. Este mismo personaje violeta es descrito con un aura, que era lo que veían los antiguos cuando hablaban de Adán. Las construcciones de la India y su mitología mucho tienen que ver con esa perdida civilización superior que al agotar su genética adanita, entró en un proceso de declive, guerras y caos.

La mitología indo-irania recoge, en el "Rigveda", la gloriosa epopeya de la conquista de India por los indo-arios, que tenían por héroe y patrón al dios Indra (la versión hindú del Zeus griego, el Júpiter romano, el Thor germano, el Perun eslavo o el Taranis céltico). "Con sus rubios amigos, Indra conquista el país", reza un canto del Rigveda. Los indo-arios llamaban a los habitantes originales dravídicos de india dasyu("enemigos"), y los consideraban inferiores. El mismo Indra recibe el titulo de "Dasyushatya" ("mata-dasyus"). Los indo-arios describían a los dasyu como de piel oscura, de cara chata y habladores de una lengua fea al oído.

Una de las imágenes de Shiva.
Note sus cabellos rojizos
y su piel violeta con su aura en la cabeza.
Una de las descripciones
más cercanas de la antigüedad al aspecto de Adán.
Los indo-arios trajeron a India los carros de guerra, la cruz solar, el patriarcado, la sangre nórdica, una religión solar y heroica, y una visión guerrera del mundo. En aquellas tierras inmensas de llanuras y junglas, pobladas por la primitiva raza de los dasyu, la sangre adanita, en vasta minoría, triunfó sobre muchedumbres infinitamente más numerosas y sobre la civilización del Indos, una antigua cultura ya decadente y agotada, comparable a la minoica en Grecia, y cuyas ciudades fueron arrasadas por los nuevos invasores indo-arios.

Los invasores arios, que se convirtieron en el pueblo de señores, fundaron un sistema de castas separadas por varna ("color"). Se distinguía entre el Aryavarna de los invasores arya, blancos y rubicundos, y el oscuro Dasavarna de los dasyu aborígenes. Las castas eran totalmente impermeables y sólo procreaban entre ellas.

Los Documentos precisamente nos narran que después de las oleadas migratorias anditas, un segundo tipo de invasión, más enérgica, penetró en la India en esos albores perdidos en el tiempo. Pero aún, en algunas impresionantes estatuas y construcciones notamos ese pasado glorioso de la India que intentó reflejar la belleza de esos adanitas, tal como observamos en esta imagen inferior de Shiva.


Nota: El dios indo-ario Vishnu ostenta el título de Hari ("Rubio", "Dorado").