martes, 19 de mayo de 2015

Pablo de Tarso: luces y sombras


El apóstol Pablo es considerado el gran teólogo o artífice del llamado cristianismo que finalmente se impuso en el mundo. Estudiar a Pablo es realmente fascinante por todas sus luces y sombras.

(1099.1) 100:5.3 Debe aclararse que las profesiones de lealtad a los ideales supremos —el conocimiento psíquico, emocional y espiritual de la conciencia de Dios— pueden crecer natural y gradualmente, o bien, a veces se les puede experientar en ciertas circunstancias, como en una crisis. El apóstol Pablo experimentó precisamente tal conversión repentina y espectacular, ese día pletórico en el camino a Damasco. Gautama Siddharta tuvo una experiencia similar la noche en la que permaneció sentado a solas y trató de penetrar el misterio de la verdad final. Muchos otros han tenido experiencias similares, y muchos creyentes sinceros han progresado en el espíritu sin conversión súbita.

Los Documentos nos muestran que efectivamente Pablo logró tener una experiencia especial bajo ciertas circunstancias. En otra parte se nos habla del Ajustador de Pablo durante su célebre visita al “tercer cielo”:

(553.4) 48:6.23 Deberíais considerar la declaración sobre «el cielo» y «el cielo de los cielos». El cielo concebido por la mayoría de vuestros profetas era el primero de los mundos de estancia del sistema local. Cuando el apóstol habló de ser «arrebatado hasta el tercer cielo», se refería a aquella experiencia en la cual su Ajustador se separó durante el sueño y en ese estado extraño se proyectó al tercero de los siete mundos de estancia.

(542.4) 48:1.7 Pablo supo de la existencia de los mundos morontiales y de la realidad del material morontial, pues escribió: «Poseen en los cielos una sustancia mejor y más duradera». Y estos materiales morontiales son reales, concretos, tal como «la ciudad tiene sus cimientos, cuyo constructor es Dios». Cada una de estas esferas maravillosas es «un país mejor, o sea, un país celestial».

El apóstol tenía un Ajustador que era capaz de separarse de él. Este tipo de Ajustadores especiales son llamados “autoactuantes”:

(1196.10) 109:2.8 Los Ajustadores autoactuantes parecen poseer un grado considerable de voluntad en todos los asuntos que no pertenecen a las personalidades humanas en las cuales residen inmediatamente, tal como se indica por las numerosas obras tanto dentro como fuera de los sujetos mortales de vinculación. Estos Ajustadores participan en numerosas actividades del reino, pero más frecuentemente funcionan como residentes no detectados de los tabernáculos terrestres de su propia elección.

(1196.8) 109:2.6 5. En algún momento, durante el sueño humano, se ha separado temporalmente de la mente de encarcelamiento mortal para realizar alguna obra de enlace, contacto, reinscripción u otro servicio extrahumano asociado con la administración espiritual del mundo asignado.

(1196.6) 109:2.4 3. Tiene un sujeto que ha hecho la decisión suprema, ha entrado en un compromiso solemne y sincero con el Ajustador. El Ajustador anticipa el tiempo de la fusión misma y considera la unión como un hecho.

(1196.7) 109:2.5 4. Tiene un sujeto que ha entrado en uno de los cuerpos de reserva del destino en un mundo evolucionario de ascensión mortal.

Lo anterior significa que Pablo posiblemente era miembro del “cuerpo de reserva del destino” y también había realizado la decisión suprema de entrar en un compromiso con el Ajustador. Esto explica las frases de Pablo llenas de significado e inspiración en torno a la experiencia de filiación como Hijos de Dios:

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16). También nos acordamos de la célebre descripción del Amor o el Fruto del Espíritu. Los Documentos de Urantia también nos dicen:

(1101.1) 100:6.6 Una de las características más sorprendentes de la vida religiosa, es esa paz dinámica y sublime, esa paz que trasciende toda comprensión humana, esa calma cósmica que simboliza la ausencia de toda duda y confusión. Tales niveles de estabilidad espiritual son inmunes a la decepción. Estos religionistas son como el apóstol Pablo, quien dijo: «Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa nos podrá separar del amor de Dios».

(1101.2) 100:6.7 Existe un sentimiento de seguridad, asociado con la realización de la gloria triunfante, que reside en la conciencia del religioso que ha captado la realidad del Supremo, y que persigue el objetivo del Último.

Los Documentos citan de forma positiva en varias ocasiones a Pablo. Además, sin duda, este hombre fué clave en el fenómeno religioso mundial que de alguna forma repercutió en la civilización:

(1010.1) 92:5.13 5.  Aparte de Jesús, Pablo de Tarso y Filón de Alejandría fueron los más grandes maestros de esa era. Sus conceptos religiosos han desempeñado un papel dominante en la evolución de esa fe que lleva el nombre de Cristo.

Pablo tuvo una experiencia trascendental y fue clave en impulsar  la historia religiosa del mundo. Sin duda tenía una conexión con la Divinidad. No obstante, el apóstol también era un humano con los grandes altibajos psicológicos propios de la humanidad. También Pablo tenía sombras que interfirieron parcialmente en los destellos de la Guía Divina.

(1679.2) 150:1.3  En los albores de la iglesia cristiana las mujeres instructoras y ministras eran llamadas diaconisas y se les acordaba reconocimiento general. Sin embargo Pablo, a pesar de profesar que estaba de acuerdo con todo esto en teoría, no supo incorporarla sinceramente en su propia actitud y personalmente le resultó difícil practicarla.

Pablo tuvo una idea un poco inestable en su relación con las mujeres. En ocasiones tuvo la compañía de muchas ministras, pero a veces también su pluma exageró en algunos asuntos, lo cual también generó algunos malentendidos, lo que ha causado que haya sido tachado precipitadamente de misógino.

(977.1) 89:3.6 El apóstol Pablo era devoto a este culto, y sus opiniones personales se reflejan en las enseñanzas que introdujo en la teología cristiana: «Bueno le sería al hombre no tocar mujer». «Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo». «Digo, pues, a los solteros y las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo». Pablo bien sabía que estas enseñanzas no eran parte del evangelio de Jesús, cosa que queda demostrada en su declaración: «Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento». Pero este culto condujo a Pablo a despreciar a las mujeres. Es una pena que todas sus opiniones personales hayan influido tan prolongadamente sobre las enseñanzas de una gran religión mundial. Si se hubieran tomado literalmente y obedecido universalmente los consejos de este maestro y fabricante de tiendas, la raza humana habría llegado a un fin repentino e ignominioso. Además, la participación de una religión en el antiguo culto de la continencia conduce directamente a la guerra contra el matrimonio y el hogar, la verdadera piedra angular de la sociedad y la institución básica del progreso humano. No es de sorprender que todas estas creencias fomentaran la formación de sacerdocios célibes en muchas religiones de muchos pueblos.

Notamos como estas declaraciones de Pablo contribuyeron a que en siglos posteriores la Iglesia persiguiera a muchas mujeres y el celibato fuera adoptado. Pablo no tenía esos sentimientos de la forma en como se desarrollaron, pero en mi opinión, cierta inestabilidad en algunas de sus frases permitió lo anterior. Otro asunto en el que Pablo se arriesgó fue al hacer interpretaciones teológicas de algunos temas:

(1338.6) 121:6.3 Los judíos helenizados interpretaban las escrituras hebreas en forma alegórica; por eso pudieron conformar sin dificultad la teología hebrea con la filosofía de Aristóteles, altamente respetada por ellos. Pero todo esto ocasionó una desastrosa confusión, que sólo pudo disiparse gracias a Filón de Alejandría, quien armonizó y sistematizó la filosofía griega y la teología hebrea en un sistema compacto y bastante uniforme de creencias y prácticas religiosas. Y era esta enseñanza más reciente de combinación de filosofía griega y teología hebrea la que prevalecía en Palestina cuando vivía y enseñaba Jesús, y la que Pablo utilizó como cimientos sobre los que edificó su más avanzado e iluminador culto del cristianismo.

(1339.1) 121:6.5 Pablo supo reconocer muchas, aunque no todas, de las incongruencias contenidas en las enseñanzas de Filón, que provenían del propósito de combinar la filosofía mística griega y las doctrinas romanas estoicas con la teología legalista de los hebreos; y eliminó prudentemente muchas de estas discrepancias en su teología básica precristiana. En un solo asunto Pablo no siguió al mismo paso con Filón, y no trascendió las enseñanzas de este judío rico e instruído de Alejandría, y ese asunto fue el de la doctrina de la expiación; Filón enseñó la liberación de la doctrina de obtener el perdón por el derramamiento de sangre. Es posible que Filón vislumbrara la realidad y presencia de los Ajustadores del Pensamiento más claramente que Pablo. Pero la teoría de Pablo del pecado original: las doctrinas de la culpa hereditaria y del mal innato y de la redención de éste, era de origen parcialmente mitraico y tenía muy poco en común con la teología hebrea, con la filosofía de Filón, o con las enseñanzas de Jesús. Algunas porciones de las enseñanzas de Pablo relativas al pecado original y a su expiación eran sus ideas originales.

Pablo fué el gran artífice de la idea de la redención al utilizar al cordero como una representación de Cristo y poder convencer al judío y al pagano, del papel de Jesús, de la misma forma que lo hizo con el "dios desconocido" y los griegos.

(2091.10) 196:2.1 Tal vez algún día ocurra una Reforma de la iglesia cristiana tan profunda como para producir el regreso a las enseñanzas religiosas no modificadas de Jesús, el autor y acabador de nuestra fe. Podéis predicar una religión sobre Jesús, pero, por fuerza, debéis vivir la religión de Jesús. En el entusiasmo de Pentecostés, Pedro inintencionalmente inauguró una nueva religión, la religión del Cristo resucitado y glorificado. El apóstol Pablo más adelante transformó este nuevo evangelio en el cristianismo, una religión que abarca las opiniones teológicas de Pablo e ilustra su experiencia personal con el Jesús del camino a Damasco. El evangelio del reino está fundado en la experiencia religiosa personal de Jesús de Galilea; el cristianismo se basa casi exclusivamente en la experiencia religiosa personal del apóstol Pablo. Casi todo el Nuevo Testamento está dedicado, no a ilustrar la significativa e inspiradora vida religiosa de Jesús, sino más bien a exponer la experiencia religiosa de Pablo y a explicar sus convicciones religiosas personales. Las únicas excepciones notables a esta declaración, además de ciertas porciones de Mateo, Marcos y Lucas, son, el Libro de los Hebreos y la Epístola de Santiago. Aun Pedro, en sus escritos, sólo una vez se refirió a la vida personal religiosa de su Maestro. El Nuevo Testamento es un extraordinario documento cristiano, pero es sólo ligeramente jesuístico.

Hay muchas otras alusiones a Pablo en los Documentos. Se muestra su valioso aporte, pero también las sombras de los altibajos de un hombre inestable que intentó mediante su experiencia ilustrar y transmitir grandes verdades.


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