lunes, 15 de septiembre de 2014

Capítulo 1: Procedimientos en el cristianismo: Los lugares y reuniones de los primeros cristianos

    

    En el primer siglo predomina el concepto de  “la Iglesia en el hogar”. The Expositor’s Greek Testament afirma:

  "Hasta el tercer siglo no tenemos ninguna evidencia cierta de la existencia de edificios de iglesia para el propósito de la adoración; todas las referencias señalan a casas para ello".

   Robert Banks, erudito neotestamentario, hace esta observación: 
  "Sea que consideremos las reuniones menores de tan sólo algunos cristianos en una ciudad o las reuniones mayores que comprendían toda la población cristiana, era en el hogar de uno de los miembros donde se tenía la “ekklesía” -por ejemplo en el “aposento alto”. No es sino después de tres siglos que tenemos evidencia de que se construyeran edificios especiales para las reuniones cristianas" (Paul”s Idea of Community /El concepto que Pablo tenía de la comunidad/).

   Note los pasajes siguientes:

...Y (los que habían creído, partían) el pan EN LAS CASAS... (Hechos 2:46)

    Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús... Saludad también a la IGLESIA* de su CASA... (Romanos 16:3 y 5)

    * Congregación
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      Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la IGLESIA que está en su CASA, os saludan mucho en el Señor. (1 Corintios 16:19)

    Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la IGLESIA que está en su CASA. (Colosenses 4:15)

...y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la IGLESIA que está en tu CASA. (Filemón 2)

    Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en CASA, ni le digáis: ¡Bienvenido! (2 de Juan 10)
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    Estos textos bíblicos demuestran ampliamente que, por lo común, la iglesia primitiva se reunía en los hospitalarios hogares de sus miembros (véanse también Hechos 2:2; 9:11; 10:32; 12:12; 16:15, 34 y 40; 17:5; 18:7; 21:8). Por lo tanto, los creyentes del primer siglo no sabían nada respecto de lo que habría de corresponder a un edificio de “iglesia” de hoy.

    Tampoco sabían nada acerca de casas que fueran convertidas en basílicas, en las que se fijaran al suelo bancas de madera dura, y un púlpito acompañara al mobiliario de la sala. En tanto que tales rarezas existen en el siglo veinte, las mismas eran extrañas para los creyentes del primer siglo. Los cristianos primitivos simplemente se congregaban en casas habitables comunes y corrientes. Así, pues, el Nuevo Testamento o Escrituras Griegas Cristianas no conoce nada respecto de “edificios/iglesias”. Sólo conoce la “iglesia en la casa”.

    Por lo tanto, la idea de un púlpito o plataforma con un atril  y varias bancas o sillas para escuchar a los oradores es una idea muy posterior.

    ¿Qué hacía la iglesia primitiva cuando llegaba a ser demasiado grande para congregarse en una sola casa? No erigía un edificio, sino que simplemente se “multiplicaba” y se reunía en varias casas, siguiendo el principio de “en las casas” (Hechos 2:46; 20:20). A este respecto, la erudición neotestamentaria concuerda hoy en que la iglesia primitiva era esencialmente una red de congregaciones basadas en hogares. Por lo tanto, si existe una cosa tal como una iglesia normal, ésa es la iglesia que se reúne en una casa. O como un autor lo expresó: "Si hay una forma neotestamentaria de la iglesia, es la iglesia de hogar."

    No obstante, algunos han tratado de argüir diciendo que los cristianos primitivos habrían erigido edificios especializados, si no hubiesen estado bajo persecución; por tanto, se reunían en hogares para esconderse de sus perseguidores. En tanto que esta idea es algo popular, está basada en puras conjeturas y se conforma pobremente con la evidencia histórica. Bill Grimes, en el libro de Steve Atkerson, cristaliza este punto diciendo:
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    “Muchos descartan las iglesias de hogar primitivas como resultado de la persecución. Sin embargo, cualquier libro de texto de historia de la iglesia habrá de revelar que la persecución de antes del año 250 era esporádica, local (no generalizada) y por lo común resultado de la hostilidad del populacho, más bien que de un decreto de un oficial romano. Asimismo este mito de “persecución” permanente choca con las Escrituras. Hechos 2:46, 47 describe las reuniones de hogar en un tiempo cuando la iglesia tenía “favor con todo el pueblo”. Cuando sí estalló la persecución, el reunirse en hogares no detuvo a Saulo de saber exactamente dónde ir para arrestar a los creyentes (Hechos 8:3). Obviamente ellos no tenían en secreto dónde se reunían” (Toward a House Church Theology ).

     El argumento de la persecución es engañoso, por que no había persecución en todo el Imperio. Se sabe que en los lugares en dónde había persecución, se reunían en catacumbas o en lugares más ocultos.

     Si leemos el Nuevo Testamento con la intención de entender cómo se relacionaban unos con otros los cristianos del primer siglo, descubriremos que se reunían en hogares por razones que están en armonía con principios espirituales. Como tales, estas razones son aplicables a nosotros hoy con tanta vigencia, como lo eran a los primeros cristianos. Exploremos aquí algunas de ellas.

     Todas las instrucciones que los apóstoles dieron respecto de la reunión eclesial, encajan mejor para un ambiente de grupo pequeño como el hogar. Las prácticas eclesiales o congregacionales apostólicas normativas, como la participación mutua (Hebreos 10:24, 25); el ejercicio de los dones de cada miembro (1 Corintios 14:26); edificarse juntos los hermanos para ser una comunidad en contacto directo, intencional (Efesios 2:21, 22); la comida comunal (1 Corintios 11); la transparencia y responsabilidad sinceras de los miembros unos hacia otros (Romanos 15:14; Gálatas 6:1, 2; Santiago 5:16, 19, 20); la libertad de preguntar y de tener diálogos interactivos (1 Corintios 14:29-40); y la koinwníiva /koinonía/ (vida compartida) del Espíritu orientada hacia la libertad (2 Corintios 3:17; 13:14), todas operan mejor en un ambiente de grupo pequeño tal como una casa. 
    Es como si mediante la congregación en un hogar se reforzara precisamente el concepto de la familia celestial que trajo Jesús, su mensaje de la Paternidad de Dios y la hermandad entre los hombres.
    En suma, las más de cincuenta exhortaciones de "unos a otros" que hay en el Nuevo Testamento no se pueden obedecer y llevar a la práctica debidamente, sino sólo en un ambiente casero. Por esta razón, la reunión eclesial de hogar conduce eminentemente a la realización del propósito eterno de Dios -un propósito centrado en el "ser juntamente edificados" de un Cuerpo en la semejanza de El Ungido (Efesios 2:19-22).

     El hogar representa la humildad, naturalidad y sencillez de corazón -las características sobresalientes de la iglesia primitiva (Hechos 2:46; 2 Corintios 11:3). El hogar (hablando típicamente) es un lugar mucho más humilde que los imponentes edificios religiosos de nuestros días, con sus elevadas torres, elegantes decoraciones y espaciosos salones. De este modo, la mayoría de los modernos edificios de “iglesia” parecen reflejar más la ostentación de este mundo, que al manso y humilde Salvador cuyo nombre deseamos llevar. 
    Además, el Templo de Jerusalén fue  destruido y esto grabó en los creyentes la idea de que no deberían hacer girar su adoración en torno a un edificio físico. Jesús mismo había declarado: “La hora viene cuando ni en esta montaña ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre” (…) No obstante, la hora viene, y ahora es, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre con espíritu y con verdad” (Juan 4:21,23).
   No hacer caso a la dirección del Espíritu Santo sería un retroceso a las obras de la Ley Mosaica y asuntos que eran una sombra de la realidad que Jesús trajo.

   Un estudioso comentó al respecto.

  ”Por contraste, los cristianos primitivos procuraban atraer la atención a su Señor Resucitado, más bien que a sí mismos o a sus propias realizaciones materiales. Lo que es más, por lo regular los gastos generales de un edificio religioso cuestan mucha pérdida financiera a los hermanos. ¡Cuánto más generosas serían sus manos para sostener obreros apostólicos (misioneros) y para ayudar a los pobres, si no tuvieran que llevar una carga tan pesada!”- Frank Viola.

   Es curioso como algunos cristianos mormones, adventistas testigos de Jehová utilizan los mismos argumentos de la Iglesia Católica para justificar la existencia de Salones del Reino, Salones de Asamblea, Sucursales, Catedrales Mormonas, Templos Evangélicos,  etc.

   Fue durante el advenimiento de Constantino que se comenzó una frenética construcción de edificios destinados al culto. Al principio, Roma concedió privilegios especiales e hizo importantes donaciones a la Iglesia, apoyando la construcción de templos. (Encontramos un notable paralelo con la exención de impuestos que los gobiernos actuales otorgan a las organizaciones religiosas para que éstas construyan edificios). Estos primeros edificios eran básicos, pero con los siglos no tardaron en degenerar en monstruosas catedrales.

    Fue con la centralización del poder en un Magisterio, Concilio Cardenalicio o Cuerpo Gobernante que apareció la idea de gobernar y controlar a todas las comunidades de la naciente Iglesia Católica. Claro, estamos hablando de la época de la llamada gran apostasía.
     Es importante destacar que C.T Russell, fundador de la sociedad Watchtower, vinculada hoy a los testigos de Jehová, nunca apoyó la construcción de edificios para las reuniones de congregación. Durante décadas los denominados Estudiantes Internacionales de la Biblia de Russell se parecían mucho a los cristianos primitivos. Fue con la llegada de J.F. Rutherford, posterior presidente de dicha sociedad,  que comenzaron a construirse los primeros Salones del Reino. Precisamente en ésa época se comenzó a centralizar el poder en torno a una Entidad Legal que comenzó a controlar a las congregaciones.

     En el pasado Medieval, la construcción de las iglesias exigió los servicios de maestros. Los maestros albañiles, que eran arquitectos e ingenieros, diseñaban las catedrales y otros lugares de culto como capillas y templos más pequeños. Es en ese ambiente que nace la Masonería como un gremio o comité de albañiles para construir Iglesias.

    La acumulación de propiedades y bienes inmuebles sigue siendo un patrón actual de muchas organizaciones que aumentan sus riquezas, incluyendo a la Iglesia Mormona que destaca por sus templos impolutos. Y es frecuente que dichas Iglesias citen los ejemplos de la época Mosaica del Tabernáculo y el Templo para justificar sus edificaciones. Pero hay una gran diferencia. Aquellos centros fueron ordenados por la Divinidad, pero no hay una sola mención en las Escrituras Griegas Cristianas para transferir las ideas de la época de Moisés a las congregaciones cristianas ya sea en Salones de Asamblea, Templos Inmensos, Catedrales, etc.

      Todo concepto de edificio religioso para el cristianismo primitivo estaba descartado porque de alguna forma se desviaba de la edificación del templo espiritual interior de los miembros a un templo material (1 Corintios 3:16). Es cierto que quizás no puedan compararse la suntuosidad de algunos edificios con otros, pero el concepto no tiene que ver con comparar calidad, funcionalidad, capacidad o hermosura, sino si realmente se ajustaba a lo que hacían los cristianos primitivos.

   Hace algunos años, el Estudio de Libro de Congregación para los testigos de Jehová era lo último que era lo más parecido a las reuniones fraternales del Siglo I. Ésta reunión fue eliminada para centralizar la dirección de los asuntos y supuestamente ahorrar gastos. La Noche de Adoración en Familia se presenta como una alternativa, pero solo el tiempo dirá si será utilizada por los mismos cristianos testigos como un germen de tantos en la colaboración de los cambios por venir. 



El hogar refleja la naturaleza familiar de la congregación verdadera

    Hay una afinidad natural entre la reunión de hogar y el motivo familiar de la congregación que satura los escritos de Pablo. Debido a que el hogar es el ambiente natural de la familia, el mismo le proporciona una atmósfera familiar a la ejkklesíiva /ekklesía/ -esa misma atmósfera que saturaba la vida de los cristianos primitivos. ¡Y eso es en el fondo lo que fundó Jesús de Nazaret!: El descubrimiento de la Paternidad de Dios y la fraternidad humana hacia toda la humanidad y cultivada en la hermandad de la Congregación. Sí, la Humanidad es una Familia, y el cimiento para dar a conocer esa buena nueva es la Congregación como hogar familiar. La congregación era una especie de maqueta para enseñar lo que el mundo debía ser. Al respecto note el ambiente familiar-espiritual de las congregaciones primitivas:
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   "De estos textos parece desprenderse que en los tiempos apostólicos los cristianos usaban el término ’Ab·bá’ (papá) en sus oraciones a Dios" - Perspicacia. Es evidente, por lo tanto, que en sus reuniones los cristianos se sentían como parte de una fraternidad espiritual con un Abba en el centro.
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    En total contraste, el ambiente artificial que ofrece el edificio eclesiástico promueve un clima impersonal que, a su vez, inhibe la intimidad y la responsabilidad. El edificio, salón de reuniones, capilla,  e incluso un estadio convencional produce una cierta rigidez sofocante que es contraria a la grata atmósfera extraoficial de la reunión de hogar. Además, resulta bastante fácil “perderse” en un vasto y complejo edificio, o en medio de una multitud en un estadio. Debido a la naturaleza espaciosa y remota de la iglesia basílica o sala de reunión, no es difícil que la gente pase inadvertida (algunos desaparecen terminadas las reuniones formales) -o peor, que se oculte en sus pecados. No es así en un hogar. Todas nuestras verrugas aparecen allí -y con razón es así. En la reunión cada uno es reconocido, aceptado, alentado y ayudado.

     A más de eso, la manera formal en que se hacen las cosas en una edificación religiosa, tiende a desanimar la correspondencia y espontaneidad mutuas que caracterizaban a las reuniones eclesiales primitivas. Por ejemplo, si usted se esfuerza en interpretar la arquitectura de un típico edificio de iglesia o salón, descubrirá que efectivamente el mismo enseña que la iglesia es pasiva. La estructura interior del edificio no está diseñada para que haya comunicación interpersonal, cohesión social, ministerio mutuo o confraternización. En cambio, está diseñada para una rígida comunicación unidireccional -púlpito a banca, líder u orador a congregación.

     A este respecto, el típico edificio de “iglesia” no es diferente de un salón de conferencias o de un cine. La congregación se encuentra cuidadosamente acomodada en bancas (o sillas) para que vea y escuche al pastor, anciano (o sacerdote) que habla desde el púlpito o atril. El público fija su atención en un solo punto -el líder clerical y su púlpito. (En las iglesias litúrgicas, la mesa/altar toma el lugar del púlpito como el punto central de referencia.).  Semejante arreglo no sólo refuerza la sima que hay entre clero y laicado, entre autoridad privilegiada y los sin privilegios,  sino que nutre la mentalidad de “espectador” que aflige a la mayor parte del Cuerpo del Cristo  hoy en día. Con respecto a esto, W.J. Pethybridge observa sagazmente:
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     "En la reunión de un pequeño grupo que tiene lugar en la amistosa unión de un hogar, todos pueden conocerse uno al otro y las relaciones son más reales y menos formales. Siendo un número menor de personas, resulta posible que todos tomen parte activa en la reunión, y así todo el Cuerpo de Cristo presente puede funcionar... Tener un edificio especial para reuniones, casi siempre entraña la idea de una persona especial como ministro, lo que resulta en un “ministerio de un solo hombre” e impide el pleno ejercicio del sacerdocio de todos los creyentes"  (The Lost Secret of The Early Church /El secreto perdido de la iglesia primitiva/).

     Entonces, parece claro que los cristianos primitivos tuvieran sus reuniones en el hogar, para expresar el carácter de la vida de la misma congregación. Esto es, se reunían en las casas para alentar la dimensión familiar de su adoración, comunión y ministerio mutuo. El Padre Celestial y su familia. En esa familia espiritual todos son humildes como niños para recibir la gracia de la Palabra del Padre expresada en la Biblia.  Las reuniones celebradas en el hogar hacían en forma natural que los santos sintieran que los intereses de la iglesia o congregación eran sus intereses. Eso fomentaba un sentido de unión entre ellos mismos y la iglesia, en vez de distanciarlos de ella (como es con tanta frecuencia el caso hoy día -donde los miembros asisten a la congregación como espectadores remotos, más bien que como participantes activos). De hecho, éste último problema es el que genera la merma y la falta de entusiasmo en los proyectos que una congregación puede tener. Además, para a los ancianos se les dificulta el pastoreo. En el caso de los testigos de Jehová, la eliminación de los Estudios de Libro (que eran lo más parecido al arreglo del I siglo) fué una estocada a la supervisión amorosa de los ancianos para dar una atención más personalizada al grupo (hoy reemplazada solo por la breve reunión del servicio de predicación y la búsqueda de los informes).

      En breve, la reunión eclesial casera proporcionaba tanto la conexión, como las relaciones profundamente arraigadas que han de caracterizar a la ekklesía (Iglesia) verdadera. El espíritu de la reunión basada en el hogar proporcionaba a los santos una atmósfera de tipo familiar, en la que ocurría el verdadero compañerismo de convivir hombro con hombro, en contacto directo y de completo acuerdo. Producía un clima que fomentaba la sincera comunicación, la cohesión espiritual y la comunión sin reservas -rasgos indispensables para la plena experiencia y florecimiento de la koinwníiva /koinonía/ (comunión compartida) del Espíritu Santo para la cual fuimos destinados. En todas estas formas, la reunión eclesial casera no sólo es fundamentalmente bíblica, sino que difiere vívidamente del servicio religioso moderno de estilo púlpito-banca, donde los creyentes se ven forzados a confraternizar durante una hora o dos con la parte trasera de la cabeza de algunos. En su análisis respecto del lugar de reunión de la iglesia, W. Nee hace la siguiente observación:
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     "En nuestras congregaciones de hoy debemos retornar al principio del “aposento alto”. La planta baja es un lugar para negocios, un lugar para que los hombres vengan y vayan; pero hay más de atmósfera de hogar en el aposento alto. Es por eso que en la Palabra de Dios encontramos que sus hijos se reúnen en la atmósfera familiar de un hogar privado... debemos tratar de fomentar las reuniones en los hogares de los cristianos... los hogares de los hermanos satisfarán casi siempre las necesidades de las reuniones eclesiales" (The Normal Christian Church Life /La vida eclesial cristiana normal/.)

    Vivimos en un día en que mucha gente, de modo especial la juventud, está buscando autenticidad espiritual. Para mucha de esa gente, las iglesias que se congregan en anfiteatros, salones del reino, en catedrales de cristal y en edificios majestuosos con torres de marfil, parecen superficiales y frívolas. Por contraste, la iglesia que se congrega en un hogar, sirve como un fructífero testimonio de realidad espiritual, en especial a los inconversos (incrédulos) que están escépticos respecto de aquellas instituciones religiosas que equiparan edificios encantadores y presupuestos de muchos millones de dólares con el buen éxito.
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    Muchos inconversos no asistirán a un moderno servicio religioso celebrado en una iglesia basílica, en que se espera que los que asisten, vistan “de etiqueta” para la función. Pero con frecuencia no se sentirán amenazados ni inhibidos al reunirse en la comodidad natural de la casa de alguien, donde pueden ser “ellos mismos”. La atmósfera informal del hogar, en contraste con un edificio eclesiástico, es mucho más atractiva para ellos. Quizá ésta es otra razón de por qué los cristianos primitivos preferían el sencillo ambiente de una casa para adorar a su Señor, más bien que erigir santuarios, capillas paganas y sinagogas, como hacían las demás religiones de su día.

    Irónicamente, muchos cristianos modernos creen que si una congregación no posee un buen edificio, su testimonio al mundo se verá de algún modo inhibido y su crecimiento quedará entorpecido. Asi es común escuchar que los salones son "testimonios en la comunidad" o que ésto provocará un sentimiento de "orgullo" para que los estudiantes asistan. Pero nada podría estar más lejos de la verdad. Arguyendo sobre la base de que la iglesia primitiva no empezó a construir edificios hasta el tercer siglo, Howard Snyder observa:

    "...Puede que los edificios sean buenos para cualquier otra cosa, pero no son esenciales ni para el crecimiento numérico ni para alcanzar profundidad espiritual. La iglesia primitiva poseía estas dos cualidades, y hasta tiempos recientes el máximo período de vitalidad y crecimiento de la iglesia fue durante los primeros dos siglos d. de C. Para decirlo con otras palabras, la iglesia creció más rápido que nunca cuando no tuvo la ayuda -o impedimento- de los edificios eclesiásticos" - (The Problem of Wineskins /El problema de los odres/).


     Con frecuencia se asocia la noción contemporánea de “iglesia” con un edificio (comúnmente llamado "el santuario"). Sin embargo, según la Biblia, son los creyentes en quienes mora la vida de Dios los que son llamados "la casa de Dios", no los ladrillos y la mezcla. Mientras que en el judaísmo el templo ha sido el lugar de reunión consagrado, en el cristianismo la comunidad de creyentes es la que constituye el templo.

     Ésto quedó claro cuando más de tres décadas después de la muerte del Templo del cuerpo de Cristo, el Templo literal de Jehová en Jerusalén comenzó a ser devastado. Tres años y medio más tarde fué destruído totalmente.

     Pero incluso antes de ésto, ya estaba claro dónde estaba el sistema de adoración aprobado:

     "¿No saben que ustedes son el templo de Dios, y que el espíritu de Dios mora en ustedes?" (1 Corintios 3:16).


    La ubicación espacial de la reunión cristiana primitiva iba directamente contra las costumbres religiosas del primer siglo. Los judíos habían designado edificios para su adoración corporativa (sinagogas), y asimismo hacían los paganos (santuarios). Así, pues, tanto el judaísmo como el paganismo enseñan que debe haber un lugar consagrado para la adoración divina. Pero no es así con el cristianismo. En el primer siglo, la iglesia primitiva era el único grupo religioso que se reunía exclusivamente en hogares. En tanto que habría sido muy natural que ellos siguieran su herencia judía y erigieran edificios que fuesen apropiados para sus necesidades, de intento se abstenían de hacer eso. Quizá los creyentes primitivos conocían la confusión que los edificios consagrados habrían de producir, y por tanto, se abstenían de erigirlos para preservar el testimonio de que el pueblo constituía las piedras vivas que forman la habitación de Dios.
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     Afanarse en la construcción de Iglesias, Capillas, o Salones,  sean éstos elaborados o sencillos,  es un retroceso espiritual. Es volver a las "sombras" y dejar la "realidad" que nos trajo el Cristo. Y justamente ya que las Escrituras Griegas Cristianas no ofrecen apoyo para la edificación de edificios religiosos, se recurre a los ejemplos de la Era del Pacto de la Ley: El Tabernáculo y el Templo, sobre todo para recaudar fondos.

    Como observamos, el sentimiento de relación familiar, la simplicidad que permite fijar nuestra atención en lo que es espiritual, el sentimiento de que la reunión es—no algo que está en algún compartimento distinto, separado—sino simplemente una más de las muchas hebras de la actividad, que tejidas juntas forman el tejido de una vida de servicio a Dios, y una expresión natural de interés amoroso en los demás nos hacen ver que el arreglo del siglo I era el mejor. Personalmente creo que esos factores se enaltecen con las reuniones en los hogares, y que a menudo quedan enmascarados en los llamados “servicios religiosos” oficiales.

     Hoy, muchos salones e iglesias tienen serios problemas de asistencia. Es mejor por lo tanto, tener una congregación sin edificio, que un edificio vacío sin congregación...



CONTINUA....


sábado, 13 de septiembre de 2014

Procedimientos en el cristianismo: Prólogo

Actualmente miles de iglesias reclaman ser la restauración del cristianismo primitivo. Pero, ¿cómo eran realmente los primeros cristianos? ¿Tenían protocolos y procedimientos tal como las organizaciones religiosas modernas? ¿En qué consistían?
   Este libro no está destinado a analizar las creencias de los primeros cristianos, sino más bien explorar el llamado modelo organizativo de los mismos.
   Al respecto, es interesante destacar que Jesús de Nazaret dejó muy pocas instrucciones en materia organizacional para las primeras comunidades cristianas. Debemos reconocer que fue mediante las cartas apostólicas de Pablo como se dieron directrices más precisas en cuanto a algunos asuntos.
   Esta obra analiza dichos procedimientos, y permite al lector comparar si determinada religión se ajusta o no a los mismos en alguna medida. También finalmente llega a unas conclusiones interesantes sobre el fenómeno del cristianismo primitivo y sus repercusiones hasta nuestros días.
   En este libro exploraremos los temas en relación al concepto de iglesia como edificio religioso, el papel de la mujer en las primeras comunidades cristianas, la existencia de un consejo permanente central de ancianos como órgano rector de doctrina y normas, las enseñanzas y funcionamiento de las iglesias, los privilegios de servicio y cargos de autoridad, la expulsión y disciplina a los miembros, el sistema de aportes monetarios, y el ministerio público de predicación de las congregaciones.
   Finalmente exploramos el concepto que Jesús tenía en relación a una “Iglesia” y el desafío del futuro.


jueves, 11 de septiembre de 2014

Próxima publicación

En los siguientes días se irá compilando la información (alguna ya tratada en este sitio) sobre el cristianismo primitivo y sus "procedemientos". Esta será publicada finalmente en la barra lateral como un libro gratuito al igual que "Lo que la Biblia enseña"

"Procedimientos en el Cristianismo" será una obra muy interesante para aquellos que pertenecen a una organización religiosa, en dónde podrán comparar libremente cuan "apegado a las Escrituras" se encuentra su grupo.

También ofrecerá algunas conclusiones finales interesantes.


martes, 9 de septiembre de 2014

Experiencias únicas en la Tierra

Disfrutar la lluvia
Hay muchas experiencias que serán únicas e irrepetibles en nuestro breve paso por la Tierra. Podemos aprender a disfrutarlas sanamente y con alegría:

(535.2) 47:4.6 Aunque tengas cuerpo morontial, continúas, a través de todos estos siete mundos, comiendo, bebiendo y descansando. Compartes de la orden morontial de alimento, un reino de energía viviente desconocido en los mundos materiales. El cuerpo morontial utiliza plenamente tanto el alimento como el agua; no existe residuo de deshecho. 

Parece ser que seguiremos tomando agua en nuestros nuevos cuerpos. Sin embargo, nuestra alimentación será una especia de "energía viviente" desconocida para nosotros en el cuerpo glorioso. No tendremos que ir más al baño para eliminar nuestros desechos. Tampoco tendremos sudor, etc.

Podemos aprender a disfrutar ahora sanamente de los sabores de los alimentos de ésta vida. Prueba los mil platos, frutas y sabores,  y disfruta cada comida con una bendición consciente. Al comer alimentos, éstos se hacen parte nuestra. Pero en la vida moroncial, al parecer la "energía viviente" será directamente transferida de una forma no conocida. ¿Sentiremos placer? Me imagino que sí, pero de una forma que no es posible describir en palabras.
(520.6) 46:2.1 En Jerusem extrañarás las cadenas escarpadas de montañas de Urantia y de otros mundos evolucionarios, puesto que no hay terremotos ni lluvias, pero disfrutarás de las bellas praderas y de otras variaciones singulares de topografía y paisaje. Se han preservado áreas enormes de Jerusem en «estado natural», y el esplendor de estos distritos está mucho más allá de los poderes de la imaginación humana.
Disfruta de las montañas de la Tierra. También disfruta de la lluvia, la cual ya no se presentará tal como la conoces. No hay disturbios tectónicos ni climáticos en esos mundos.
(520.7) 46:2.2 Hay miles y miles de pequeños lagos pero no hay ríos turbulentos ni enormes océanos. No hay lluvias, ni tormentas, ni ventiscas, en ninguno de los mundos arquitectónicos, pero existe una precipitación diaria de la condensación de la humedad durante la hora de temperatura más baja que acompaña el receso de la luz. (El punto de rocío es más alto en un mundo de tres gases que en un planeta de dos gases como Urantia). La vida física de las plantas y las cosas vivas del mundo morontial requieren humedad, pero ésta proviene en gran parte del sistema de circulación subterrestre que se extiende por toda la esfera, aun hasta la porción más elevada de la meseta. Este sistema de agua no es enteramente subterráneo, porque existen muchos canales que conectan a los brillantes lagos de Jerusem.
Disfruta del inmenso oceano terrestre y de la lluvia y el viento. Y prepárate para el espectáculo de los sobrecogedores lagos y paisajes de los mundos moronciales.
(546.8) 48:3.15  La mayoría de las estructuras de los mundos de estancia son sin techo, siendo recintos de construcción magnífica y embellecimiento exquisito. Las condiciones climáticas y otras condiciones físicas que prevalecen en los mundos arquitectónicos hacen que los techos sean totalmente innecesarios.
Vivirás en extrañas residencias temporales sin techo. Algo jamás visto en la Tierra. 
(523.3) 46:4.9 Jerusem tiene grandes edificios tanto de tipo material como de tipo morontial, mientras que el embellecimiento de las zonas puramente espirituales es no menos exquisita ni pletórica. ¡Si tan sólo tuviese yo palabras para deciros sobre las contrapartes morontiales del maravilloso equipo físico de Jerusem! ¡Ojalá pudiera seguir describiendo la grandeza sublime y la exquisita perfección del decorado espiritual de este mundo sede central! Vuestro concepto más imaginativo de perfección de belleza y plenitud de decoración difícilmente se acercaría a estas grandezas. Y Jerusem no es sino el primer paso en el camino a la perfección excelsa de la belleza del Paraíso.
Disfrutar las pequeñas-grandes cosas
(500.7) 44:2.1  El mundo espiritual y morontial tiene mil y una cosas de valor supremo, cosas dignas de reproducción pero desconocidas en Urantia, experiencias que pertenecen a la categoría de las actividades que difícilmente han «entrado en la mente del hombre», esas realidades que Dios tiene en espera de aquellos que sobreviven la vida en la carne.
Mientras nos aguardan esas bellezas que "ojo no ha visto", podemos disfrutar del "momento presente", conectarnos con el ahora y saborear y agradecer este paso por esta vida:
Esta cita de un artículo del Reader's Digest sobre la felicidad resume la actitud conducente a una existencia vivida positiva y agradecida que es lo que nos animan los Documentos:
Nada hace que la felicidad sea más inalcanzable que tratar de encontrarla. El historiador Will Durant describe cómo buscó la felicidad en el conocimiento y sólo encontró desilusiones. Luego buscó la felicidad en los viajes y sólo encontró el cansancio; luego en el dinero y encontró discordia y preocupación. Buscó la felicidad en sus escritos y sólo encontró fatiga. Una vez vio una mujer que esperaba en un coche muy pequeño con un niño en sus brazos. Un hombre bajó de un tren y se acercó y besó suavemente a la mujer y luego al bebé, muy suavemente para no despertarlo. La familia se alejó luego en el coche y dejó a Durant con el impacto que le hizo realizar la verdadera naturaleza de la felicidad. Se tranquilizó y constató que "todas las funciones normales de la vida encierran algún deleite".

jueves, 4 de septiembre de 2014

Un genio llamado Esdras

Si Pablo de Tarso puede ser llamado el artífice de casi toda la teología cristiana mediante sus múltiples epístolas en el Nuevo Testamento, Esdras debería ser catalogado junto a sus colegas sacerdotes como los genios que dieron forma a las Escrituras Hebreas o Antiguo Testamento.

Toda la evidencia nos indica que posiblemente fue Esdras el personaje que editó y redactó las Escrituras Hebreas tal como las tenemos hoy. También un grupo de sacerdotes colaboró con él en esta creación.

Esdras vivió en Babilonia y procedía de una familia de sumos sacerdotes, aunque no de la línea particular que ostentaba el sumo sacerdocio cuando el pueblo regresó del exilio. El perteneció a un grupo de sacerdotes de diferentes edades que habían emprendido la compilación del antiguo testamento de la Biblia actual.

"Establecimiento del canon hebreo. La tradición judía dice que Esdras empezó a compilar y catalogar el canon de las Escrituras Hebreas". - Toda Escritura es inspirada de Dios.
 
La atribución de esta labor a Esdras, por otra parte, tampoco es algo insólito ya que la mayoría de los expertos modernos coinciden en señalar a éste como el hombre que constituyó y promulgó el Pentateuco en una «forma muy próxima a su estado actual», y la propia tradición judía  ha conservado el recuerdo de Esdras como restaurador de la ley mosaica. Cfr. Historia de las Religiones. Siglo XXI, Vol. 5, pp. 160-161.
 
Antes de Esdras, antes del exilio en Israel existían una serie de corrientes que narraban los hechos bíblicos desde diferente puntos de vistas, puntos que hasta se oponían entre sí.
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Un análisis científico de los textos nos demuestra que habían muchas historias que se duplicaban (como por ejemplo los relatos repetidos del Génesis, el Éxodo y Números), pero que lo hacían con algunas contradicciones al relatar los mismos hechos, usaban estructuras de lenguaje diferentes y, en especial, variaba de uno a otro el nombre dado a Dios: uno le identificaba como Yahveh y el otro como Elyon o Elohim, de ahí el nombre que se dio a esas fuentes. Dado que ambos autores escribieron al dictado de los acontecimientos sociopolíticos que les tocó vivir y de las necesidades legislativas que se derivaron de esos momentos, el análisis de contenido de sus textos muestra claramente como el yahvista vivió en Judá mientras que elelohísta lo hizo en Israel. La disputa entre los sacerdotes aarónidas y levitas venía de antiguo y se dispuso en las líneas narrativas.  En algún punto de la historia ambas tradiciones se juntaron y fundieron en una sola.

Dichas vertientes a menudo opuestas fueron hábilmente fusionadas en una sola colección de textos y libros posteriores. 
"Dicha persona no se limitó a combinarlas, situándolas una al lado de la otra, como historias paralelas. El autor de la combinación se dedicó a cortar e interseccionarlas de un modo muy intrincado. Y al final de está colección combinada y entretejida de las leyes e historias. Esta persona colocó como conclusión el Deuteronomio, el discurso de despedida de Moisés. Alguien se dedicó a mezclar las cuatro fuentes diferentes, y a veces opuestas, haciéndolo de un modo tan hábil que se tardó milenios en descubrirlo. Ésta fue la persona que creó la Torah, los cinco libros de Moisés tal y como los hemos estado leyendo desde hace más de dos mil  años. ¿Quién fue esta persona? ¿Y por qué lo hizo? Creo que lo hizo Esdras."  -  Cfr. Friedman, R. E. (1989). Op. cit., p. 196 
Sin embargo, pese a la genialidad de Esdras y sus compañeros redactores, ellos eran imperfectos y quedaron varias pistas que delatan las interconexiones que realizaron. Ya lo analizamos en las entradas pasadas sobre las bestias limpias en inmundas en el relato de Diluvio, "y en aquel tiempo el Cananeo moraba en la Tierra", la Tierra de Nod, la Fiesta de las Cabañas, etc. Y hay muchos otros detalles. Sin embargo, será bueno mencionarlos nuevamente en este post.
Y en las mismas Escrituras finalmente compiladas aparecen las citas de otras fuentes como:

"El libro de las Guerras de Jehová", "El libro de Jasar", "El libro de los asuntos de los días de los reyes de Israel"  y "El libro de los asuntos de los tiempos de los reyes de Judá", al que se hace referencia unas quince veces y que trata sobre los reyes del reino meridional a partir de Rehoboam, el hijo de Salomón.  En 1 Reyes 11:41 se menciona otro registro de la gobernación de Salomón: "El libro de los asuntos de Salomón", el cual no debe confundirse con los Proverbios ni Eclesiastés.  

"Cuando Esdras compiló y escribió los libros de las Crónicas después del cautiverio, hizo referencia por lo menos catorce veces a otras fuentes, como: el "Libro de los Reyes de Israel", la "relación de los asuntos de los días del rey David" y el "Libro de los Reyes de Judá y de Israel". (1Cr 9:1; 27:24; 2Cr 16:11; 20:34; 24:27; 27:7; 33:18.) También mencionó (...) registros escritos de otros profetas de Jehová que no están en las Santas Escrituras inspiradas. (2Cr 9:29; 12:15; 13:22.) Nehemías, por su parte, se remitió al "libro de los asuntos de los tiempos". (Ne 12:23.) También se hace mención en la Biblia de los registros gubernamentales persas, en los que aparecían relatos de servicios que se habían rendido al rey, como la revelación que hizo Mardoqueo de un complot de asesinato". (Esd 4:15; Est 2:23; 6:1, 2; 10:2.) - Perspicacia para Comprender las Escrituras



La evidencia interna

Por lo general la tradición de las Iglesias modernas atribuye a Moisés la autoría de los primeros libros de la Biblia. Se cree que en algún momento en el desierto tras el Éxodo, Moisés comenzó a compilar algunos escritos de Adán, Abrahán y otros patriarcas. Sin embargo, algunas pistas señalan que éstos fueron escritos mucho después de la existencia de los personajes narrados.

Y el nombre del tercer río es Hidequel; es el que va al este de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates”. – Génesis 2:14

Aquí se narra la ubicación del Jardín de Edén, y se comenta la existencia de Asiria como referencia a este jardín. Esto demuestra que Asiria ya existía al tiempo de la narración de éste pasaje. Además el redactor habla del rió Hidequel, nombre dado en la época del exilio en Babilonia al río Tigres:

“Y en el día veinticuatro del primer mes, mientras sucedía que yo mismo estaba en la ribera del gran río, es decir, Hidequel” – Daniel 10:4

“De toda bestia limpia y de toda bestia que no es limpia, y de las criaturas voladoras y de todo lo que se mueve sobre el suelo, entraron de dos en dos a donde Noé en el arca, macho y hembra, tal como Dios había mandado a Noé” – Génesis 7:8,9.

La clasificación entre bestias limpias e inmundas solo se presentó supuestamente mucho tiempo después en la Ley de Moisés:

“Y ustedes tienen que hacer distinción entre la bestia limpia y la inmunda y entre el ave inmunda y la limpia; y no deben hacer asquerosas sus almas con la bestia y el ave y cosa alguna que se mueve sobre el suelo que yo les he separado al declararlas inmundas” – Levítico 20:25.

Al parecer la incorporación de ésta clasificación en el relato del Arca la hizo el redactor para no causar una repulsión en los lectores judíos que leerían la crónica de Noé conviviendo con animales encerrados. Este detalle nos muestra que el Génesis fue escrito mucho después de lo que generalmente se cree.

“Y Abrán siguió a través de la tierra hasta la ubicación de Siquem, cerca de los árboles grandes de Moré; y en aquel tiempo el cananeo estaba en la tierra” – Génesis 12:6.

Las palabras anteriores, por lo tanto, fueron escritas cuando el cananeo ya no estaba en la tierra, una época muy posterior al reinado de David inclusive. El escritor del Génesis tiene claro en que tiempo histórico él se encuentra, y que, por lo tanto, está describiendo una historia del pasado remoto.

“Pero nunca desde entonces se ha levantado en Israel un profeta como Moisés, a quien Jehová conoció cara a cara,  tocante a todas las señales y los milagros que Jehová lo envió a hacer en la tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra,  y en cuanto a toda la mano fuerte y todo el grande e imponente respeto que Moisés ejerció ante los ojos de todo Israel” - Deut. 34:10-12

Claramente este libro no pudo haberlo escrito Moisés. El redactor menciona que desde la época de Moisés nunca había sido levantado un profeta como él, lo cual indica que ya habían pasado suficientes profetas para hacer comparaciones con el difunto Moisés, el cual llego a ser el mas grande profeta antes de Cristo (Hechos 6:14; 21:21).

"Pero a los Jebuseos, habitantes de Jerusalén, los hijos de Judá no pudieron expulsarlos; por tanto, los Jebuseos habitan hasta hoy en Jerusalén con los hijos de Judá" - Josué 15:63.

Lo anterior demuestra que los Jebuseos aún seguían viviendo mucho después de los relatos de las batallas narradas en Josué. Es más, los jebuseos seguían viviendo en las inmediaciones de Jerusalén hasta la época del retorno tras el destierro. La Obra Perspicacia admite:


"De la última referencia a los jebuseos aprendemos que, como grupo étnico, todavía estaban presentes y podían contaminar la adoración de los israelitas cuando estos regresaron del exilio en Babilonia. (Esd 9:1, 2.)" - Perspicacia


Es evidente, por ende, que las palabras escritas en Josué 15:63 fueron escritas tras el exilio de Babilonia. Sin embargo, una de las pruebas más contundentes están en este pasaje:


"Después de aquello los hijos de Dan pusieron de pie para sí la imagen tallada; y Jonatán hijo de Guersom,  hijo de Moisés,  él y sus hijos llegaron a ser sacerdotes para la tribu de los danitas hasta el día en que el país  fue llevado al destierro" - Jueces 18:30


Esta prueba indica que la redacción del texto fué después que la nación fuera llevada al destierro (posiblemente el destierro del reino norteño de Israel).


Algunos han tratado de explicar que aquí existe un error de traducción y que la palabra "país" significa "arca", y que el asunto se refiere al hurto del Arca de la Alianza por los filisteos, pero dicha explicación es inverosímil por el contexto, y también porque el arca no fué desterrada sino capturada. Tampoco hay evidencia de error en la palabra. 


En mi opinión, el redactor y compilador de éstos libros del Antiguo Testamento jamás tuvo en mente hacer creer que los escritos eran autoría de Moisés, Josué o Samuel. Esa idea es creada por las Iglesias modernas para crear una especie de sacralidad de los textos y obtener un beneficio de autoridad, pero no estaba en la mente de los compiladores de los escritos Hebreos.


Esdras o los sacerdotes solamente están narrando los asuntos desde su respectiva época durante su cautividad y tras el retorno de lo judíos exiliados en Babilonia (cuando ya habían ocurrido los destierros del reino norteño y posteriormente de Judá). No existía ninguna intención en crear un halo místico atribuido a Moisés y a los otros profetas.


Los libros


Esdras o los sacerdotes compiladores reunieron una gran cantidad de datos y libros de los cuales obtuvieron la información para su compilación final durante el periodo del cautivero en Babilonia y el retorno del exilio:


"Por tanto se dice en el libro de las batallas de Jehová: Lo que hizo en el Mar Rojo, y en los arroyos de Arnón" - Números 21:14


Es interesante que supuestamente en la vida de Moisés ya había un libro que narraba el suceso del Mar Rojo. Por lo tanto, es improbable que Números fuera escrito por Moisés, puesto que el primero en hablar del suceso del Mar Rojo habría sido Moisés en el Éxodo y no un libro anterior a él. Esto es una prueba que Números fué escrito mucho después, cuando la historia del Mar Rojo era ya legendaria.



"Ese día en que el Señor entregó a los amorreos en manos de los israelitas, Josué le dijo al Señor en presencia de todo el pueblo:
«Sol, deténte en Gabaón,
    luna, párate sobre Ayalón.»
 El sol se detuvo
    y la luna se paró,
hasta que Israel
    se vengó de sus adversarios.
Esto está escrito en el libro de Jaser. Y, en efecto, el sol se detuvo en el cenit y no se movió de allí por casi un día entero". - Josué 10:12,13
Esto también nos demuestra que no fué Josué el escritor de "Josué", puesto que lo narrado ya había sido declarado antes en otro libro llamado el "libro de Jaser". Y nos volvemos a encontrar con este libro supuestamente mucho después de Josué:
"Y endechó David a Saúl y a Jonatán su hijo con esta endecha, y dijo que debía enseñarse a los hijos de Judá. He aquí que está escrito en el libro de Jaser". - 2 Samuel 1:17,18 
Notamos como el libro de Jaser menciona un asunto supuestamente de la época posterior de David y Saúl. 
¡Esto nos demuestra que el citado libro de Jaser recogía la historia de Josué hasta David y que por lo tanto el llamado libro de Josué como los libros de Samuel son muy posteriores y fueron escritos por el mismo personaje que tenía a su mano el ya existente "Libro de Jaser"!

"Estas son las disposiciones reglamentarias y las decisiones judiciales y las leyes que Jehová estableció entre él y los hijos de Israel en el monte Sinaí por medio de Moisés" . - Levítico 26:46

En Levítico notamos que en más de una ocasión se repite esta sentencia, lo cual nos demuestra que el citado Levítico no era el libro de la Ley sino más bien una crónica que incluía en su interior las referidas leyes.


Es interesante que cuando Esdras presenta la Ley parece ser que el pueblo no tenía idea de las referidas leyes, ni tampoco conocía la "fiesta de los tabernáculos" o "las cabañas":



Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo.
Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.
14 Y hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés, que habitasen los hijos de Israel en tabernáculos en la fiesta solemne del mes séptimo;
15 y que hiciesen saber, y pasar pregón por todas sus ciudades y por Jerusalén, diciendo: Salid al monte, y traed ramas de olivo, de olivo silvestre, de arrayán, de palmeras y de todo árbol frondoso, para hacer tabernáculos, como está escrito.
16 Salió, pues, el pueblo, y trajeron ramas e hicieron tabernáculos, cada uno sobre su terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta de las Aguas, y en la plaza de la puerta de Efraín.
17 Y toda la congregación que volvió de la cautividad hizo tabernáculos, y en tabernáculos habitó; porque desde los días de Josué hijo de Nun hasta aquel día, no habían hecho así los hijos de Israel. Y hubo alegría muy grande.
18 Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el último; e hicieron la fiesta solemne por siete días, y el octavo día fue de solemne asamblea, según el rito. - Nehemías 8

Notamos como Esdras presenta la Ley como un verdadero estreno, y llama la atención que ni por tradición oral supieran de la fiesta de los tabernáculos desde los días de Josué, cuando la crónica de los días de Salomón sí señala esa fiesta:

"En los años sabáticos se leía la Ley a todo el pueblo durante la fiesta. (Dt 31:10-13.) La primera de las veinticuatro divisiones sacerdotales establecidas por David debió comenzar a servir en el templo después de la fiesta de las cabañas, puesto que el templo de Salomón se inauguró para el tiempo de esta fiesta en 1027 a. E.C. (1Re 6:37, 38; 1Cr 24:1-18; 2Cr 5:3; 7:7-10.)"- Perspicacia

Lo anterior es evidencia de lo que ocurrió realmente cuando Esdras presenta las Leyes que atribuye a Moisés, pero posteriormente por error en la crónica de Salomón incluyen la citada fiesta.

Conclusiones
Siempre me ha intrigado el hecho de que las comunicaciones celestiales sean interrumpidas precisamente en los libros de Esdras, Nehemías y Ester, escritos en las fechas contemporáneas del mismo Esdras. A pesar de que dichos libros recogen oraciones a Dios, en ningún momento existe una manifestación sobrenatural de Dios ni vemos a Jehová hablando, tal como aparece en los libros del Pentateuco. Es como si justamente en esa época no existiesen dichos diálogos con la Divinidad, pero que sin embargo son recogidos y presentados en las estrenadas compilaciones del Génesis y los otros libros a un pueblo un poco iletrado:


Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo. - Nehemías 8
  
Todo indica que Esdras se basó en los citados libros "El libro de las Guerras de Jehová", "El libro de Jasar", "El libro de los asuntos de los días de los reyes de Israel"  y "El libro de los asuntos de los tiempos de los reyes de Judá" y "El libro de los asuntos de Salomón" para crear las obras conocidas como el Génesis y el resto de los primeros libros de la Biblia.

Y me da la impresión que no había ningún interés en atribuir toda esa literatura compilada a Moisés, Josué y otros. Más bien, parece ser un esfuerzo posterior de los rabinos cuando se hizo la traducción al griego, y finalmente bajo el mando de la Iglesia Católica se sacralizó definitivamente como "Palabra de Dios" a la actual Biblia.

Dichos libros contenían una mezcla de historia seglar verdadera con la llamada historia épica o sagrada, relatos de manifestaciones sobrenaturales de la Deidad, diálogos con Yaveh y una serie de hechos considerados como milagrosos, aunque algunos de los cuales si existieron como desastres naturales, tal como es el caso del Diluvio y Sodoma y Gomorra. Algo similar ocurre con algunas religiones modernas cuando intentan "ver" inspecciones celestiales de Jesús en fechas modernas haciéndolas encajar con sucesos históricos.


En mi opinión, no le resta valor a la llamada Escritura Sagrada el que algunos hechos sean incluso alegóricos. ¿Acaso la Parábola del Buen Samaritano de Jesús pierde valor por ser una ilustración?


Ciertamente la mayoría de los personajes del Antiguo Testamento si existieron y fueron muy reales, pero sus acciones fueron mucho más humanas y menos sobrenaturales de lo que la épica de Esdras incluyó en esos relatos.


 Esdras quería levantar la moral de un pueblo que había perdido su identidad nacional tras el destierro y era menester reagrupar a los israelitas como pueblo escogido, como una nación con apoyo sobrenatural y sagrada en su historia pasada, y que debía obedecer la Ley de forma incondicional para evitar repetir su tragedia nacional.





martes, 2 de septiembre de 2014

La llegada del Templo a la Tierra

Cuando un mundo llega a la etapa de "luz y vida" sucede este acontecimiento:

(622.1) 55:1.1 La presencia del templo morontial en la capital de un mundo habitado es el certificado de admisión de dicha esfera a las edades establecidas de luz y vida. Antes de que los Hijos Instructores abandonen un mundo, cuando concluye su misión terminal, inauguran esta época final de logro evolucionario; presiden ese día en que «el templo sagrado desciende a la tierra». Este acontecimiento, que señala los albores de la era de luz y vida, se ve siempre honrado con la presencia personal del Hijo Paradisiaco autootorgador en ese planeta, que concurre para presenciar este gran día. Ahí, en este templo de belleza incomparable, este Hijo autootorgador Paradisiaco proclama al antiguo Príncipe Planetario como el nuevo Soberano Planetario, otorgando a ese fiel Hijo Lanonandek nuevos poderes y mayor autoridad sobre los asuntos planetarios. El Soberano del Sistema también está presente y confirma estas declaraciones.
(622.3) 55:1.3 Aunque se dice que los templos planetarios «descienden de los cielos», en realidad no se transporta material real desde la sede central del sistema. La arquitectura de cada uno de ellos se prepara en miniatura en la capital del sistema, y los Supervisores del Poder Morontial posteriormente traen al planeta esos planes aprobados. Ahí, en asociación con los Controladores Físicos Decanos, se procede con la construcción del templo morontial, de acuerdo con las especificaciones.
(622.4) 55:1.4 El templo morontial promedio tiene una capacidad de alrededor de trescientos mil asientos. Estos edificios no se utilizan para la adoración, ni para la recreación ni para recibir transmisiones; están dedicados a las ceremonias especiales del planeta tales como: comunicaciones con el Soberano del Sistema o con los Altísimos, ceremonias especiales de visualización diseñadas para revelar la presencia personal de seres espirituales, y contemplación cósmica silenciosa. Las facultades de filosofía cósmica aquí celebran las ceremonias de graduación, y aquí también reciben los mortales del reino reconocimiento planetario de sus logros de elevado servicio social y otros logros destacados.
(622.5) 55:1.5 Estos templos morontiales también sirven como sitios de congregación para presenciar el traslado de los mortales vivientes a la existencia morontial. Precisamente debido al hecho de que el templo de traslado está compuesto de material morontial, no se desintegra en la gloria flameante del fuego devorador que oblitera tan completamente los cuerpos físicos de aquellos mortales que ahí experimentan la fusión final con sus Ajustadores divinos. En un mundo grande, estas llamas de traslado son casi continuas, y a medida que aumenta el número de traslados, se proveen santuarios subsidiarios de vida morontial en diferentes zonas del planeta. No hace mucho tiempo estuve en un mundo en el lejano norte en el cual funcionaban veinticinco santuarios morontiales.
(623.4) 55:2.4 Una vez que la familia, los amigos y el grupo de trabajo de dicho candidato para la fusión se han congregado en el templo morontial, se los distribuye alrededor del escenario central en el que descansan los candidatos para la fusión, quienes departen libremente con sus amigos reunidos. Se forma un círculo intermedio de personalidades celestiales para proteger a los mortales materiales de la acción de las energías que se manifiestan en el instante del «destello de vida» que libera al candidato para la ascensión de las cadenas de la carne material, haciendo de este modo para dicho mortal evolucionario todo lo que la muerte natural hace para los que así son liberados de la carne.
(623.5) 55:2.5 Se pueden congregar al mismo tiempo muchos candidatos para la fusión en el espacioso templo. ¡Qué bella ocasión cuando los mortales se reúnen así para presenciar la ascensión en llamas espirituales de sus seres queridos!, y ¡qué contraste con aquellas edades previas en las que los mortales deben entregar sus muertos al abrazo de los elementos terrestres! Las escenas de llantos y lamentos características de las épocas más primitivas de la evolución humana son reemplazadas ahora por la felicidad estática y el más sublime entusiasmo, mientras estos mortales que conocen a Dios se despiden temporalmente de sus seres queridos que al liberarse de sus asociaciones materiales mediante los fuegos espirituales de consumidora grandeza y gloria ascendente. En los mundos establecidos en luz y vida, «los funerales» son ocasiones de felicidad suprema, satisfacción profunda, y esperanza inexpresable.
(623.6) 55:2.6 Las almas de estos mortales en progreso están cada vez más pletóricas de fe, esperanza y certidumbre. El estado de ánimo que impregna a los que han reunido alrededor del santuario de traslado se asemeja al de los amigos y familiares regocijados que se congregan para la ceremonia de graduación de un integrante de su grupo, o que se congregan para presenciar el otorgamiento de un gran honor a uno de ellos. Y sería muy útil que los mortales menos avanzados pudieran aprender a visualizar la muerte natural con un poco de esta misma alegría y regocijo.
Juan el Revelador pudo observar esta etapa avanzada cuando escribió:
Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. – Apocalipsis 21