martes, 29 de julio de 2014

Nuevo repaso de los temas publicados

Estamos en la recta final de los capítulos de "Lo que la Biblia enseña". Con una abundante cantidad de pruebas bíblicas se han tocado éstos temas:

1 - La verdad sobre Dios
2-  La relación de Dios con nosotros
3-  La misión de Jesús de Nazaret
4-  ¿Qué es la vida eterna?
5-  ¿Qué nos sucede al morir?

6-  ¿Cuál es el propósito para la Tierra?
7- ¿Cuál es el propósito de nuestra vida?
8- ¿Por qué existe el sufrimiento?
9- ¿Hay alguna religión verdadera?


Queda por publicar:

10- ¿Qué es el Reino de Dios?
11- ¿Qué significado tienen las profecías?
12- ¿Estamos en una época especial?


Al respecto sorprende que los lectores que bramaban por un nuevo acercamiento a la índole bíblica guarden silencio. Quizás lo que más les choca es que hemos analizado de forma explícita las verdades bíblicas y hemos comprobado como aquellas cuadran con los Documentos de Urantia. 

Notarán que al final de cada capítulo hay una serie de preguntas. Estas no tienen como objeto un repaso de las frases del escrito previo, sino más bien apunta a la esencia, a la comprensión general que se obtiene tras la lectura del capítulo. Esta forma de aprendizaje es más efectiva porque apela a las propias conclusiones que obtiene la persona al leer, y no a generar preguntas y respuestas textuales sin un mínimo de reflexión interna. Estos capítulos finalmente serán publicados en un enlace lateral como un libro que podrá ser descargado gratuitamente.

sábado, 26 de julio de 2014

Lo que la Biblia enseña: ¿Hay alguna religión verdadera?

La respuesta es SI. Jesús señaló a esa religión cuando enseñó a la mujer de Sicar:

“Jesús le dijo: “Créeme, mujer: La hora viene cuando ni en esta montaña ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre.

La hora viene, y ahora es, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre con espíritu y con verdad, porque, en realidad, el Padre busca a los de esa clase para que lo adoren.  Dios es un Espíritu, y los que lo adoran tienen que adorarlo con espíritu y con verdad”. – Juan 4:21, 23-24

Los samaritanos y los judíos tenían una religión formal. Creían que necesitaban ir a determinado lugar de reunión para adorar al Padre. El Monte Guerizim y el Templo de Jerusalén eran lugares para los cónclaves y asambleas. Pero Jesús aclara que no es un lugar en común, una marca o logotipo, un nombre nominal o distintivo que provoque una agrupación virtual la clave. Más bien enseña que la religión verdadera es una experiencia personal viviente en dónde se experimenta al Padre en espíritu y en verdad.

Jesús enseñó que conocer al Padre a nivel individual representa esa adoración (Juan 17:3). Y también "nacer otra vez" en sentido espiritual (Juan 3:5-7). Sin embargo, esa "religión del espíritu" provoca frutos espirituales en la persona que posee el Espíritu de Dios operando en él:

 "El fruto del espíritu es: amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe,  apacibilidad, autodominio. Contra tales cosas no hay ley". - Gálatas 

Estas cualidades son expresadas hacia las demás personas, hacia el entorno. Jesús dijo sobre el amor, la cual es la principal cualidad como fruto del espíritu:

"En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí" - Juan 13:35

El amor y no una marca, nombre distintivo o cierta actividad rutinaria religiosa externa nos hace adoradores verdaderos. La nación de Israel de los labios para afuera afirmaba tener una condición sacra o especial. Pero Jesús enseñó los principios rectores:

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy alejado de mí.  En vano siguen adorándome, porque enseñan mandatos de hombres como doctrinas” – Mateo 15:8,9

No se puede representar a Dios meramente por símbolos externos, túnicas especiales, logotipos o nombres distintivos, o frases y palabras que aparenten nombrar a Dios como un grupo especial, y a la vez tener el corazón alejado del amor a Dios y al semejante.

Por lo tanto, como individuos demostramos tener una religión personal verdadera en nuestro trato hacia el prójimo. De forma evidente, el amor y el resto de los frutos espirituales rinden un servicio al semejante, y posiblemente algunas personas compartan el interés común por nuestras metas de servicio, lo que nos transforma en parte de un organismo o cuerpo espiritual más amplio (1 Corintios 12:12). Este provoca que pueda existir un grupo de creyentes que crea un colectivo social tal como ocurría en las congregaciones e iglesias cristianas del siglo I (Apocalipsis 1:4). 

Sin embargo, la religión verdadera siempre mantendrá una experiencia individual de progreso y frutos personales a pesar de compartir una relación comunitaria o colectiva. Pablo lo explica:

 "Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él" - 1 Corintios 12:27.

Pero que cada uno pruebe lo que su propia obra es, y entonces tendrá causa para alborozarse respecto de sí mismo solo, y no en comparación con la otra persona.  Porque cada uno llevará su propia carga de responsabilidad” – Gálatas 6:4,5.

Notamos, por lo tanto, que la religión verdadera es una aventura personal de crecimiento y exploración espiritual que nos acerca al Padre Celestial en una relación viva mediante su Hijo. Y por otra parte, los creyentes individuales pueden agruparse con miembros afines a esa búsqueda para que “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” (Mat. 18:20).

El término "religión verdadera" no puede aplicarse a un colectivo grupal masivo de millones de personas, ya que posiblemente exista un crecimiento espiritual desigual en los miembros, y muchos realmente no practiquen y vivan esa religión a la que alegan estar afiliados. La religión verdadera no puede reducirse a una marca, un categoría nominal, o un logotipo de Internet.

Si a un hombre le parece que es adorador formal # , y con todo no refrena su lengua, sino que sigue engañando su propio corazón, la forma de adoración de este hombre es vana.  La forma de adoración que es limpia e incontaminada desde el punto de vista de nuestro Dios y Padre es esta: cuidar de los huérfanos y de las viudas en su tribulación, y mantenerse sin mancha del mundo”. – Santiago 1:26, 27

# “adorador formal” significa “religioso”.

Cómo notamos una persona puede autodenominarse un religioso formal, y no obstante, aún en su iglesia, no estar practicando la religión verdadera al desatender aspectos relacionados con la transformación interior y el amor al prójimo. Jesús mismo dijo que no el que le dice "Señor, Señor" realmente hace la voluntad amorosa del Padre (Mateo 7:21). No importa la formalidad exterior, o el uso de emblemas, nombres y símbolos.

Entonces observamos que la religión verdadera actúa de ésta forma:

-Produce una transformación en el creyente individual en su personalidad interior, y lo une al Creador y a su Hijo, manifestando al prójimo una experiencia de amor.

-De forma secundaria, logra que éstas personas renacidas decidan tener una agrupación común donde haya dos o tres (Mateo 18:20). Incluso las personas pueden formar parte de un cuerpo espiritual aunque estén físicamente separados o esparcidos (Santiago 1:1; Filipenses 1:27; 1 Corintios 5:3). Puede observarse como un individuo que no estaba físicamente con Jesús y los apóstoles, y no obstante,  hacia la obra de Dios (Lucas 9:49,50). 

- Estas agrupaciones ya sean físicamente reunidas, o esparcidas y separadas físicamente, forman una congregación o iglesia, pero no una religión verdadera, ya que una verdadera religión actúa en la experiencia del individuo que la practica. 

- Una iglesia o congregación entonces contiene a personas (individuos) que practican la religión verdadera en sus vidas, otros no la practican, otros a medias, otros lo intentan, etc.

- Por lo tanto, No puede llamarse "religión verdadera" a ninguna agrupación o congregación de personas. Esto es debido a que hay apreciaciones desiguales en torno a lo espiritual, e incluso existe la cizaña mezclada con el trigo.

Es debido a que muchas religiones, organizaciones o agrupaciones nominales se llaman a sí mismas "religión verdadera" que ocurre a menudo una decepción religiosa al ver las faltas de los miembros o la poca espiritualidad en algunos de ellos. No ocurrirían estos tropiezos si se separaran los conceptos de lo que es "religión verdadera" practicada por el individuo,  y el participar de una comunidad colectiva de creyentes.

Jesús ciertamente dijo que existiría trigo junto a la cizaña, y que por lo tanto, todas las religiones nominales tienen a seguidores verdaderos ocultos como trigo (Mateo 13:24-30; 36-43) en medio de la mala hierba (cristianos de imitación). Y son los ángeles, no el mismo trigo, el que haría la separación en el fin de los tiempos.

Salirse o no de una congregación religiosa es una cuestión personal. Pero en cualquier caso, siempre existirán personas que deben ser ayudadas. Y precisamente cuando los sistemas humanos externos se desmoronen, el trigo y la mala hierba se harán evidentes con más claridad, puesto que aquellas personas renacidas brillarán por sus obras magníficas (Mateo 13:43 compárese con Mateo 5:14-16).
Usted puede realizar un trabajo interno esté donde esté. Y en su Iglesia puede hacer el bien. Recuerde que la uniformidad doctrinal no es sinónimo de unidad espiritual. Los cristianos del siglo I tenían diferentes interpretaciones en torno a la Ley (Hechos 21:20,21; Romanos 14:5,6) Lo importante es que más allá de las diferencias nominales todos acepten a Jesús y que dejen guiarse por su mensaje (1 Corintios 3:1-9).

Por lo tanto, lo más importante que cada uno de nosotros debe hacer independiente del ambiente externo religioso en el que viva, es buscar al Padre Celestial, Nacer otra vez, amar al prójimo y producir los frutos espirituales. El Espíritu entonces gradualmente conducirá de forma equilibrada a la verdad a la persona que se deje guiar por él:

"Mas el ayudante, el espíritu santo, que el Padre enviará en mi nombre, ese les enseñará todas las cosas y les hará recordar todas las cosas que les he dicho" - Juan 14:26

"Y tus propios oídos oirán una palabra detrás de ti que diga: “Este es el camino. Anden en él”, en caso de que ustedes se fueran a la derecha o en caso de que se fueran a la izquierda" - Isaías 30:21.

Esta unidad espiritual en que varias personas en el mundo dejan guiarse por el Espíritu es una prueba de su poder que sobrepasa toda nacionalidad, raza y credo nominal.


Preguntas del capítulo: ¿Cuál es la religión verdadera? ¿Por qué debemos diferenciar lo que es "religión verdadera" de "grupo religioso"? ¿Deben pensar exactamente igual todos los creyentes? ¿Cómo el Espíritu puede lograr la auténtica unidad y conducir hacia la verdad? ¿Qué hará usted para expandir la religión verdadera en su área de acción?


lunes, 21 de julio de 2014

Lo que la Biblia enseña: ¿Por qué existe el sufrimiento?

La Biblia enseña que la materia y la naturaleza es finita y perecedera (Salmo 90:5, Juan 6:27, Hebreos 8:5). Incluso el oro y la plata “perecen”  y son “corruptibles” a pesar de ser elementos de gran duración (1 Pedro 1:7; 1:18). De hecho se declara que en un futuro muy lejano los elementos materiales que forman los planetas y soles, incluyendo a la Tierra, pasarán (Mateo 24:35):

Explosión de Supernova
"Hace mucho tú colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie; e igual que una prenda de vestir todos ellos se gastarán. Igual que ropa los reemplazarás, y ellos terminarán su turno. Pero tú eres el mismo, y tus propios años no se completarán". – Salmos 102:25-27

”Levanten los ojos a los cielos mismos, y miren a la tierra abajo. Porque los mismísimos cielos tienen que dispersarse en fragmentos justamente como humo, y cual prenda de vestir la tierra misma se gastará, y sus habitantes mismos morirán como un sencillo jején. Pero en cuanto a mi salvación, resultará ser aun hasta tiempo indefinido, y mi propia justicia no será destrozada”. – Isaías 51:6

El mismo apóstol hizo cita de los salmos como una realidad de la permanencia de Dios al declarar:

Y: “Tú en [el] principio, oh Señor, colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son [las] obras de tus manos.  Ellos mismos perecerán, pero tú mismo has de permanecer de continuo; e igual que una prenda de vestir exterior todos ellos envejecerán, y los envolverás igual que una capa, como una prenda de vestir exterior; y serán cambiados, pero tú eres el mismo, y tus años nunca se acabarán”. – Hebreos 1:10-12

La creación es finita por naturaleza; solo Dios es infinito. Y en la misma carta a los Hebreos se declara que las cosas materiales son una “sombra de las cosas celestiales” (Hebreos 8:5) y que el fin de Dios es “llevar a la gloria a muchos hijos” (Hebreos 2:10) en la existencia celestial e “incorruptible”  “reservada en los cielos” (1 Pedro 1:4).

El que la creación sea finita e incompleta lo observamos en las transformaciones físicas que ocurren en el universo material. Efectivamente los cielos, los astros y planetas envejecen y son reemplazados, tal como lo vemos en las fusiones de galaxias y explosiones estelares. 

Todo lo anterior provoca que existan algunas “lagunas” en el espacio y el tiempo, y puedan ocurrir “sucesos imprevistos”.

“Regresé para ver, bajo el sol, que los veloces no tienen la carrera, ni los poderosos la batalla, ni tienen los sabios tampoco el alimento, ni tienen los entendidos tampoco las riquezas, ni aun los que tienen conocimiento tienen el favor; porque el tiempo y el suceso imprevisto les acaecen a todos” – Eclesiastés 9:11

Notamos que dos factores en el universo finito afectan la materia y causan los accidentes sin que éstos sean provocados por Dios: el paso del tiempo y el suceso imprevisto (suceso impredecible).

Todos son lo mismo en lo que tienen todos. Un mismo suceso resultante hay para el justo y el inicuo, el bueno y el limpio y el inmundo, y el que sacrifica y el que no sacrifica. El bueno es lo mismo que el pecador; el que jura es lo mismo que cualquiera que ha temido un firme juramento. Esto es lo calamitoso en todo cuanto se ha hecho bajo el sol, que, porque hay un mismo suceso resultante para todos”. – Eclesiastés 9:2,3

“Porque tampoco conoce el hombre su tiempo. Justamente como peces que se cogen en una red dañina, y como pájaros que se cogen en una trampa, así son cogidos en lazo los hijos de los hombres en un tiempo calamitoso, cuando este cae sobre ellos de repente”. – Eclesiastés 9:12

Afortunadamente no ocurren accidentes a cada instante ya que existe una estabilidad general en la creación, pero a veces lo que es inevitable ocurre en la naturaleza, dada su condición temporal y cambiante de la misma (donde se provocan algunas "lagunas" o "burbujas" breves en la misma). De esta forma, las catástrofes naturales golpean miles de vidas, o los accidentes sorprenden a las personas que están en el lugar y momentos equivocados.

Notamos que la primera causa del sufrimiento son los accidentes y desastres de la naturaleza que nos sorprenden de imprevisto o aparecen como asuntos inevitables. Sin embargo, estos de ninguna forma son causados por Dios:

“Al estar bajo prueba, que nadie diga: “Dios me somete a prueba”. Porque con cosas malas Dios no puede ser sometido a prueba, ni somete a prueba él mismo a nadie” – Santiago 1:13

Jesucristo cuando habló del derrumbe de la torre de Siloam nos habló de los accidentes como sucesos que afectan a malvados y buenos. En aquella ocasión perecieron dieciocho personas. Sin embargo, Jesús dejó claro que su muerte no se debió al castigo divino, sino a que estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado (Lucas 13:1-5). Meditar en este hecho puede ayudarte a ver las tragedias desde la justa perspectiva.

Pero hay otra causa del sufrimiento y que surge de las mismas criaturas inteligentes. El Padre Universal generosamente ha dotado a sus hijos celestiales y humanos con la libertad de elección (libre albedrío). Este regalo contiene el potencial para que las personas puedan escoger bien o escoger mal. En la misma carta de Santiago que citamos en relación a que Dios no causa el sufrimiento se nos dice sobre este asunto:

“Más bien, cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado; a su vez, el pecado, cuando se ha realizado, produce la muerte” – Santiago 1:14,15

La Biblia declara que uno de los seres espirituales se rebeló contra Dios y arrastró a otros ángeles en su rebelión (Isaías 14:12-14; Ezequiel 28:11-19; Apocalipsis 12:3,4). Esta criatura espiritual conocida como el Diablo logro que Adán y Eva también le siguiesen en su revuelta contra Dios, los cuales provocaron que la humanidad se viera más expuesta a la muerte con un gran sufrimiento. También las enfermedades comenzaron a asolar a la humanidad.

Muchos seres humanos con sus actitudes egoístas y autodestructivas han aumentado el sufrimiento mediante guerras, delincuencia, saqueo, y muchos problemas sociales como las familias rotas y desorden moral. Incluso un solo malvado puede causar gran destrucción aunque existan muchos buenos:

 “La sabiduría es mejor que los útiles de pelear, y simplemente un solo pecador puede destruir mucho bien” – Eclesiastés 9:18.

Cómo notamos, las personas se han causado sufrimiento a sí mismas y a los demás mediante el utilizar de forma equivocada el don del Libre Albedrío. Por lo tanto, tampoco en los problemas humanos Dios es el causante del sufrimiento.

En ocasiones los dos aspectos que causan el sufrimiento se conjugan y se mezclan, lo que aumenta mayormente el dolor. Por ejemplo, tras un desastre natural, la mala administración y los abusos de los mismos seres humanos agrava el sufrimiento y lo prolonga de forma innecesaria. Esto particularmente ocurre en nuestro mundo. Por ejemplo, en África las condiciones adversas de las sequías son agravadas por la guerra civil, lo cual causa más muertes prematuras y hambrunas de niños e inocentes.

Ahora bien, la Biblia nos muestra como podemos enfrentar el sufrimiento y cual debe ser nuestra actitud ante éstas circunstancias. 

“En este hecho ustedes están regocijándose en gran manera, aunque ahora, por un poco de tiempo, si tiene que ser, han sido contristados por diversas pruebas, a fin de que la cualidad probada de su fe, de mucho más valor que el oro que perece a pesar de ser probado por fuego, sea hallada causa de alabanza y gloria y honra al tiempo de la revelación de Jesucristo”. – 1 Pedro 1:6,7

Cuando el sufrimiento es experimentado puede endurecer para el mal a una persona (creando odio, agresión y venganza), o puede generar en ella las mejores cualidades humanas posibles (paciencia, compasión, altruismo y bondad). Se le llama un refinador que somete al fuego la fe, que es más valiosa que el mismo oro. Esta actitud hacia el sufrimiento la experimentó hasta Cristo mismo:

“Mirando atentamente al Agente Principal y Perfeccionador de nuestra fe, Jesús. Por el gozo que fue puesto delante de él aguantó un madero de tormento, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios” – Hebreos 12:2

“Considérenlo todo gozo, mis hermanos, cuando se encuentren en diversas pruebas,  puesto que ustedes saben que esta cualidad probada de su fe obra aguante.  Pero que el aguante tenga completa su obra, para que sean completos y sanos en todo respecto, sin tener deficiencia en nada”. – Santiago 1:2,3

La Biblia reitera muchas veces que el sufrimiento es una especie de refinador en nosotros, nos vuelve más humanos, misericordiosos, compasivos, nos hace fuertes, y puede sacar lo mejor de nosotros en medio de la adversidad. Es como cuando el oro es purificado en un horno, la escoria que lo rodea se desprende y éste brilla con fulgor (Isaías 48:10,11; Deut. 8:2).

“Entonces, al ir pasando, vio a un hombre ciego de nacimiento.  Y sus discípulos le preguntaron: “Rabí, ¿quién pecó: este hombre, o sus padres, para que naciera ciego?”.  Jesús contestó: “Ni este hombre pecó, ni sus padres, sino que fue para que las obras de Dios se pusieran de manifiesto en su caso. Tenemos que obrar las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar.  Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo”.  Después de decir estas cosas, escupió en la tierra e hizo barro con la saliva, y puso su barro sobre los ojos [del hombre]  y le dijo: “Ve a lavarte en el estanque de Siloam” (que se traduce ‘Enviado’). Y él se fue, pues, y se lavó, y volvió viendo”. – Juan 9:1-7

Notamos que el hombre ciego padecía su sufrimiento no debido a un pecado heredado ni a una maldición divina. Más bien, la existencia de su sufrimiento era “para que las obras de Dios se pusieran de manifiesto en su caso”. En otras palabras, el sufrimiento es una oportunidad para manifestar el poder de Dios en proporción de acuerdo a nosotros. En el caso de ese hombre, significó una manifestación del poder del Cristo. En nuestro caso en muchas ocasiones, tiene que ver con hacer brillar nuestras mejores cualidades, algunas de las cuales son casi heroicas ante la adversidad. En medio de la mayor oscuridad, podemos hacer brillar nuestra más grande luz. Somos “luz del mundo” mientras estamos en este mundo que tiene la potencialidad de la oscuridad, el error y el sufrimiento.  Por ejemplo, sobre su “espina en la carne”, Pablo dijo:

Tocante a esto, tres veces supliqué al Señor que esta se apartara de mí;  y, con todo, él realmente me dijo: “Mi bondad inmerecida es suficiente para ti; porque [mi] poder está perfeccionándose en la debilidad”. Por eso muy gustosamente prefiero jactarme respecto de mis debilidades, para que el poder del Cristo permanezca como tienda sobre mí. Por lo tanto me complazco en debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones y dificultades, por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy poderoso”. – 2 Corintios 12:8-10

Notamos que en el caso de Pablo, la dificultad que le causaba sufrimiento no se retira milagrosamente, sino que el poder de Dios “se perfecciona en la debilidad”. Esto hace que la grandeza de Dios more en lo más humilde, en lo más frágil y débil,  y nos proporcione aguante, gozo y fuerza en situaciones en las cuales muchas veces desfalleceríamos. Esto nos enseña que Dios no nos quita los problemas, pero nos cubre y ayuda perseverar ante ellos de forma titánica y heroica.

Sin embargo, tenemos este tesoro en vasos de barro, para que el poder que es más allá de lo normal sea de Dios y no el que procede de nosotros.  Se nos oprime de toda manera, mas no se nos aprieta de tal modo que no podamos movernos; nos hallamos perplejos, pero no absolutamente sin salida;  se nos persigue, pero no se nos deja sin ayuda; se nos derriba, pero no se nos destruye.  Siempre aguantamos por todas partes en nuestro cuerpo el tratamiento mortífero que se dio a Jesús, para que la vida de Jesús también se haga manifiesta en nuestro cuerpo. Porque a nosotros los que vivimos se nos está poniendo siempre cara a cara con la muerte por causa de Jesús, para que la vida de Jesús también se haga manifiesta en nuestra carne mortal”. – 2 Corintios 4:7-11

El mismo gozo, tranquilidad y entereza que tuvo Jesús al enfrentarse al sufrimiento, es otorgado a los Hijos de Dios, y es mediante esta manifestación de poder como el sufrimiento será derrotado en el mundo (Romanos 8: 18-22). Entonces se cumplen en nosotros las palabras del Maestro en torno al sufrimiento y la felicidad (Mateo 5:4,10-12). Cuando asumimos el sufrimiento de esta vida temporal con ésta actitud de gozo y entereza, podemos contagiar al mundo y sanarlo de sus heridas, siendo luz del mundo y orientando a las personas a tener una perspectiva equilibrada del dolor porque “los sufrimientos de la época presente no son de ninguna importancia en comparación con la gloria que va a ser revelada en nosotros” (Romanos 8:18).

También sabemos que la rebelión del Diablo planteó algunas cuestiones ante el universo que serán contestadas finalmente cuando la rebelión termine. Por ejemplo, la integridad humana por amor a Dios (Job 1:7-11). En estos miles de años muchos hombres y mujeres fieles han demostrado su lealtad a Dios (Hebreos 11). Así que en el futuro, las personas tendrán evidencia clara que un curso de rebelión contra Dios puede traer más desastre y que los malvados desaparecerán con el paso del tiempo como la hierba verde (Salmos 37:1,2).



  Preguntas del capítulo: ¿Por qué existen los accidentes y desastres naturales? ¿Como podemos "brillar" en medio del dolor y sufrimiento? ¿Cómo piensa utilizar este conocimiento para enfrentar los problemas y adversidades?


sábado, 19 de julio de 2014

Lo que la Biblia enseña: ¿Cual es el propósito de nuestra vida?

Tal como analizamos en un capítulo anterior, la Biblia nos enseña que Dios nos ha dado un propósito a cada uno de nosotros:

 “Antes de estar formándote en el vientre, te conocí; y antes que procedieras a salir de la matriz, te santifiqué. Profeta a las naciones te hice” – Jeremías 1:5

La Biblia nos dice que “somos residentes temporales” (1 Pedro 1:1) en este mundo. Y a todos se nos ha dado un don para que lo desarrollemos en beneficio del prójimo y para que la voluntad de Dios se realice en la Tierra.

"Y a uno dio cinco talentos; a otro, dos; y a otro, uno, a cada uno según su propia habilidad" – Mateo 25:15

“Y dio algunos como apóstoles, algunos como profetas, algunos como evangelizadores, algunos como pastores y maestros,  con miras al reajuste de los santos, para obra ministerial, para la edificación del cuerpo del Cristo,  hasta que todos logremos alcanzar la unidad en la fe y en el conocimiento exacto del Hijo de Dios, a un hombre hecho, a la medida de estatura que pertenece a la plenitud del Cristo” – Efesios 4:11-13

La voluntad de Dios es que los hombres puedan conocerle como un Padre Celestial, y que se amen como hermanos (1 Timoteo 2:4; Mateo 22:37-40). De esta forma se hace la Voluntad de Dios en la Tierra, y el mundo se convertirá en un lugar maravilloso (Mateo 6:10; Isaías 11:9).

Todas las cosas creadas tienen un propósito en relación a beneficiar a otra vida. El Sol derrama su luz, las plantas y los animales emiten un elemento de vida que ayuda siempre a alguna otra vida. El amor y la felicidad se manifiestan mediante la bondad y la generosidad (Hechos 20:35). Sin embargo, primero debemos apreciarnos sanamente a nosotros mismos, debemos estar concientes del Amor del Padre por nosotros y lo valiosos que somos para Dios (1 Juan 3:20; Isaías 49:15).

Luego debemos ayudar a que otros conozcan ese amor celestial. El propósito de nuestra vida es que en esta breve estadía en la Tierra podamos multiplicar los dones y talentos que hemos recibido y que seamos la luz del mundo mientras estamos aquí (Juan 9:5; Mateo 5:16). De esta forma somos una expresión del mismo Dios en la Tierra que promueve la verdad, belleza y bondad, y que revela al Padre Celestial y la hermandad entre los hombres (1 Corintios 3:9). "Háganse imitadores de Dios, como hijos amados, y sigan andando en amor" (Efe. 5:1, 2). Debemos ser una manifestación viviente del mismo amor de Dios.

La Biblia enseña que Dios aun está en su proceso para finalizar su obra creativa. El está operando mediante la obra de sus manos (sus Hijos Concientes de él) hasta alcanzar su estado final glorioso de su Propósito (Juan 5:17). En nuestro interior tenemos un tesoro que puede ser derramado a favor de otras personas:

“Tenemos este tesoro en vasos de barro, para que el poder que es más allá de lo normal sea de Dios y no el que procede de nosotros.” – 2 Corintios 4:7

“A cualquiera que beba del agua que yo le daré de ningún modo le dará sed jamás, sino que el agua que yo le daré se hará en él una fuente de agua que brotará para impartir vida eterna” – Juan 4:14

Podemos ser una fuente para impartir vida eterna en cada esfera de acción humana. Cada faceta y actividad de nuestra existencia la podemos volver sagrada mediante consagrarla concientemente a la voluntad de Dios e impartir el amor al prójimo mediante interesarnos en ellos como personas, hacer algo práctico desde una sonrisa o algo más apropiado, y si es posible, hablarles del Padre Universal y la hermandad entre los hombres. Así, mediante nuestras acciones y ejemplo, y a veces mediante nuestras palabras, podemos cumplir éstas palabras:
 
”Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal pierde su fuerza, ¿cómo se le restaurará su salinidad? Ya no sirve para nada, sino para echarla fuera para que los hombres la huellen. Ustedes son la luz del mundo. No se puede esconder una ciudad cuando está situada sobre una montaña.  No se enciende una lámpara y se pone debajo de la cesta de medir, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así mismo resplandezca la luz de ustedes delante de los hombres, para que ellos vean sus obras excelentes y den gloria al Padre de ustedes que está en los cielos” – Mateo 13-16

La sal en los tiempos bíblicos era usada para preservar y purificar los alimentos. Somos la sal del mundo cuando mediante nuestras acciones promovemos la bondad y la verdad. Y somos la luz del mundo cuando los hombres al observar nuestros actos consagrados a la voluntad de Dios, reciben un ejemplo iluminador para que ellos transiten por nuestros pasos de luz. Somos como un hombre que en la oscuridad lleva un farol para iluminar a los que vienen tras nosotros. De esta forma transformamos el mundo y contribuimos a que en nuestra breve estadía en la Tierra, los talentos otorgados por el Maestro produzcan frutos.

“Sea que estén comiendo, o bebiendo, o haciendo cualquier otra cosa, hagan todas las cosas para la gloria de Dios.”—1 Cor. 10:31.

Notamos que cada acción de nuestra vida la debemos agradecer a Dios, consagrar y bendecir.  Cuando disfrutas de una comida y das las gracias en tu corazón por los elementos de la Tierra que consumes, ya estás santificando tu vida.

Y estas acciones santificadas pueden ser la plataforma para proclamar las buenas nuevas en cada área de nuestra vida, y ser la luz del mundo y la sal de la tierra. Lo podemos hacer al trabajar y realizar cualquier actividad cotidiana:

"Esposas, estén en sujeción a [sus] esposos, como es decoroso en [el] Señor. Esposos, sigan amando a [sus] esposas y no se encolericen amargamente con ellas. Hijos, sean obedientes a [sus] padres en todo, porque esto es muy agradable en [el] Señor.  Padres, no estén exasperando a sus hijos, para que ellos no se descorazonen.  Esclavos (trabajadores), sean obedientes en todo a los que son [sus] amos en sentido carnal, no con actos de servir al ojo, como quienes procuran agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, con temor de Jehová.  Cualquier cosa que estén haciendo, trabajen en ello de toda alma como para Jehová, y no para los hombres,  porque ustedes saben que es de Jehová de quien recibirán el debido galardón de la herencia. Sirvan como esclavos al Amo, Cristo”. – Colosenses 3:18-24

Notamos como podemos bendecir nuestro trabajo al enfocarlo como un servicio a Dios y al prójimo. Y esta actitud diferente nos hará resaltar como lumbreras y provocará que más personas quieran imitar nuestra vida inspiradora. De igual forma al ser ejemplos en el hogar, seamos esposos, padres o hijos.

“Por causa del Señor sujétense a toda creación humana: sea a un rey como quien es superior,  o a gobernadores como quienes son enviados por él” – 1 Pedro 2:13,14

“Por lo tanto exhorto, ante todo, a que se hagan ruegos, oraciones, intercesiones, ofrendas de gracias, respecto a hombres de toda clase, respecto a reyes y a todos los que están en alto puesto; a fin de que sigamos llevando una vida tranquila y quieta con plena devoción piadosa y seriedad”.  – 1 Timoteo 2:1,2

Notamos como positivamente podemos hacer oraciones y realizar actos de gratitud a quiénes están en puestos de responsabilidad pública, de esa forma los motivaremos a que sean mejores instrumentos de Dios, “siervos públicos” como declara Romanos 13:6. De esta forma, contribuimos a que nuestra sal purificadora también les ayude a depurar y mejorar su servicio público.

Como vemos, no hay “momentos especiales” ni más sagrados que otros. Como dice Hechos 17:28 “Porque en él tenemos vida y nos movemos y existimos”.

 Puedes dar sentido a tu vida al sentirte una persona sumamente valiosa y única para Dios, con un propósito especial. Luego puedes utilizar tus propios dones y talentos en cada acción de la vida, sea ésta difícil, compleja o más fácil como un desafío para hacer la voluntad de Dios, y ayudar a otras personas, partiendo por tu entorno inmediato, ahora mismo.

 Aprende a concentrarte y absorberte en cada acción en este momento presente, sin caer en las preocupaciones del día siguiente (Mateo 6:34). De esta forma el VIVIR adquiere sentido. Estamos para VIVIR esta breve etapa en la tierra enfrentando con la ayuda de nuestro Padre cada desafío, disfrutar de las pequeñas-grandes cosas, y para contagiar con nuestra Fe y seguridad a otras personas, para sumar fuerzas y que la voluntad de Dios se manifieste en la Tierra a través de nuestra persona.

Cuando hayamos completado nuestra capacitación de forma consciente y alegre en esta vida, cuando vivimos la vida con este conocimiento y terminamos nuestra misión, es como si recibiésemos una “corona” (Santiago 1:12; 1 Corintios 9:24-26). Esta “guirnalda” representa haber vivido una vida plena, llena de significado y servicio feliz en la Tierra, inspirada en la vida humana de Jesús, quién corrió esa carrera por la vida (Hebreos 12:1,2).

Ya que somos “residentes temporales” debemos “acumular tesoros en los cielos”, los cuales están ajenos al paso del tiempo y la descomposición, ya que esta creación es una sombra de la verdadera realidad (Mateo 6:19,20; Hebreos 9:24).

Literalmente podremos hacer uso de los  “tesoros en los cielos”  (que son acciones espirituales y de bondad acumulados en la vida diaria y que ya hemos estudiado en este capítulo) cuando en los cielos, en los “lugares de habitación eternos” (Lucas 16:9), esas cualidades adquiridas en la Tierra y depositadas en los Cielos, serán nuestra herencia que llevaremos por toda la eternidad en las moradas celestiales. La vida tiene un sentido maravilloso y magnífico. 

Al concluir nuestra jornada en esta primera vida se nos dirá:

“¡Bien hecho, esclavo bueno y fiel! Fuiste fiel sobre unas cuantas cosas. Te nombraré sobre muchas cosas. Entra en el gozo de tu amo” – Mateo 25:23

Podemos ser una fuente de bendición para el mundo y en la eternidad se nos encargarán nuevas asignaciones fascinantes en la inmensa creación del Universo del Padre Celestial, la herencia para sus Hijos (Col 1:12; 1Pe 1:4, 5). Seremos nombrados "sobre muchas cosas" y estaremos en el gozo de nuestro Señor.

 “Ojo no ha visto, ni oído ha oído, ni se han concebido en el corazón del hombre las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman” - 1 Corintios 2:9

Preguntas del capítulo: ¿Cómo se relaciona el propósito de nuestra vida con el propósito de Dios? ¿Cómo debemos vivir nuestra vida en la Tierra? ¿Cómo podemos llenar de significado nuestras actividades cotidianas?

viernes, 18 de julio de 2014

Destacado

Felicito a Google por colocar las frases más celebres de Nelson Mandela.
Cuando abrimos el buscador aparece una flecha en el lado derecho con varias frases para el bronce. Una de ellas dice:

"La gente aprende a odiar, y si pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario"

jueves, 17 de julio de 2014

Un día de tensión internacional

El derribo del avión de la línea Malasia Airlines (la misma del otro avión desaparecido) con casi 300 personas está siendo achacado a Rusia. Estados Unidos ya ha pedido explicaciones puesto que habían ciudadanos norteamericanos. Por ahora han sido suspendidos los vuelos sobre Ucrania. La OTAN también ha pedido una investigación en vista de la gran inestabilidad en la región. La bolsa de comercio de Wall Street está desplomándose debido a la noticia.

martes, 15 de julio de 2014

Lo que la Biblia enseña: ¿Cuál es el propósito para la Tierra?


“Él ha fundado la tierra sobre sus lugares establecidos; no se le hará tambalear hasta tiempo indefinido, ni para siempre” – Salmo 104:5.

Una generación se va, y una generación viene; pero la tierra subsiste aun hasta tiempo indefinido” – Eclesiastés 1:4.

Como notamos, la Biblia enseña que la Tierra ha sido creada para existir hasta tiempo indefinido como la morada de la humanidad como especie, pero no como individuos. Las generaciones van y vienen.

“E hizo de un solo [hombre] toda nación de hombres, para que moren sobre la entera superficie de la tierra, y decretó los tiempos señalados y los límites fijos de la morada de [los hombres],  para que busquen a Dios, por si buscaban a tientas y verdaderamente lo hallaban, aunque, de hecho, no está muy lejos de cada uno de nosotros. Porque por él tenemos vida y nos movemos y existimos” – Hechos 17:26-28

Como notamos, los seres humanos tienen un “tiempo señalado” para morar en la Tierra, lo cual indica que la existencia de los individuos humanos es transitoria. Se nos llama “forasteros y residentes temporales” en la Tierra (1 Pedro 2:11). Pablo también declara que los justos son “extraños y residentes temporales en la tierra” (Hebreos 11:13).

Esto incluso había quedado claro en los tiempos antes de los cristianos, cuando aún no se había explicado en más detalle el asunto de la resurrección celestial:

“Así es que la tierra no debe venderse en perpetuidad, porque la tierra es mía. Pues ustedes son residentes forasteros y pobladores desde mi punto de vista” – Levítico 25:23.

“Hazme conocer, oh Jehová, mi fin, y la medida de mis días... lo que es, para que yo sepa cuán transitorio soy. ¡Mira! Has hecho que mis días sean solo unos cuantos; y la duración de mi vida es como nada enfrente de ti. De seguro todo hombre terrestre, aunque firmemente plantado, no es nada salvo una exhalación”. – Salmo 39:4,5

Sin embargo, la Biblia enseña que colectivamente, una especie humana justa y pacifica habitará la Tierra por los siglos de los siglos:

“Porque tal como los nuevos cielos y la nueva tierra que voy a hacer subsisten delante de mí —es la expresión de Jehová—, así seguirán subsistiendo la prole de ustedes y el nombre de ustedes.” – Isaías 66:22

De la misma forma como la promesa de Abrahán se cumple en sus descendientes, los cuales recuerdan su nombre, así los descendientes de los Hijos renacidos de Dios formarán una humanidad justa que transformará la Tierra en un Paraíso.

“Y ciertamente edificarán casas, y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán [su] fruto.  No edificarán y otro [lo] ocupará; no plantarán y otro [lo] comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal. No se afanarán para nada, ni darán a luz para disturbio; porque son la prole [que está] compuesta de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos” – Isaías 65:21-23

Cómo notamos en estos pasajes, son la prole y los descendientes de una nueva humanidad la que transformará gradualmente la Tierra en un lugar que ya existe como realidad en las moradas celestiales.


En el Salmo 115:16 leemos:

 “Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres”.

Son en "los hijos", en "la prole", en los "descendientes", en la perpetuación de la especie humana como se cumple la eternidad del hombre como género en la Tierra, pero no en la eternización del individuo en una especie de incorrupción corporal.

La humanidad siempre existirá y habitará este planeta. E incluso finalmente la Tierra será habitada totalmente por generaciones de personas justas. La Tierra entrará finalmente en una etapa maravillosa (Isaías 11:9). 

La Biblia indica que Dios bendijo a los peces y aves para que procrearan en la Tierra (Génesis 1:22). Después de crear a los animales terrestres  y al hombre, también se le da el mandato de llenar la Tierra (Génesis 1:28). Lógicamente el llenar la Tierra se logra mediante la reproducción y nacimiento de los seres vivos, y no mediante una técnica de resurrección masiva o algún otro sistema, ya que los seres vivientes nacen, se reproducen y mueren. Al leer bien el Génesis, notamos que el hombre entra en ese ritmo de todas las criaturas. Por eso Eclesiastés dice:

“Porque hay un suceso resultante respecto a los hijos de la humanidad y un suceso resultante respecto a la bestia, y ellos tienen el mismo suceso resultante. Como muere el uno, así muere la otra; y todos tienen un solo espíritu, de modo que no hay superioridad del hombre sobre la bestia, porque todo es vanidad.  Todos van a un solo lugar. Del polvo han llegado a ser todos, y todos vuelven al polvo”. – Eclesiastés 3:19,20

Por lo general se suele citar el Salmo 37:29 y otros similares (como Mateo 5) para probar la creencia de una vida imperecedera en la carne humana. Pero estudiemos el contexto del Salmo 37:

18 Jehová está al tanto de los días de los exentos de falta,
y la mismísima herencia de ellos continuará aun hasta tiempo indefinido. 

22 Pues los que están siendo bendecidos por él poseerán ellos mismos la tierra,
pero aquellos contra quienes él invoca el mal serán cortados.

23 Por Jehová los mismísimos pasos de un hombre físicamente capacitado han sido preparados,y en su camino Él se deleita.

24 Aunque caiga, no será arrojado abajo,
porque Jehová está sosteniendo su mano.

25 Un joven era yo, también he envejecido,
y sin embargo no he visto a nadie justo dejado enteramente,
ni a su prole buscando pan.

26 Todo el día él está mostrando favor y prestando,
y así es que su prole está en vías de recibir una bendición.

27 Apártate de lo que es malo y haz lo que es bueno,
y por lo tanto reside hasta tiempo indefinido.

28 Porque Jehová es amador de la justicia,
y no dejará a los que le son leales.

Hasta tiempo indefinido ciertamente serán guardados;
pero en cuanto a la prole de los inicuos, esta en verdad será cortada.

29 Los justos mismos poseerán la tierra,
y residirán para siempre sobre ella.

30 La boca del justo es la que profiere sabiduría en voz baja,
y suya es la lengua que habla justamente.

31 La ley de su Dios está en su corazón;
sus pasos no vacilarán.

El término "para siempre" (TNM "tiempo indefinido") y que se usa para la tierra en Eclesiastés y los Salmos, viene del hebreo ohlam y no significa necesariamente "eterno." Se usa en aspectos relacionados con la ley Mosaica y del sacerdocio Aarónico -cosas que eran de larga duración pero no eternas- como se puede ver cuando se usa una concordancia.

Cómo hemos observado, el Salmista incluye la famosa afirmación de "residirán para siempre" en medio de "hasta tiempo indefinido" y el versículo 18 nos habla de que la "herencia de ellos" es la que durará hasta tiempo indefinido. Claramente esto es en aspecto genérico, porque el mismo Salmista se incluye como ejemplo y dice de un hombre bendecido:

Un joven era yo, también he envejecido,
y sin embargo no he visto a nadie justo dejado enteramente,
ni a su prole buscando pan.

Este tipo de vida bendecida es la que hace referencia Job:

16 Y después de esto Job continuó viviendo ciento cuarenta años, y llegó a ver a sus hijos y sus nietos... cuatro generaciones. 17 Y gradualmente murió Job, viejo y satisfecho de días. 

Sobre el Israel que retornaría del exilio, Jehová también empleó este lenguaje:



.Y ellos tienen que reedificar los lugares que han estado devastados por largo tiempo; levantarán hasta los lugares desolados de tiempos pasados, y ciertamente renovarán las ciudades devastadas, los lugares [que] por generación tras generación [han estado] desolados. 

En vez de la vergüenza de ustedes habrá una porción doble, y en vez de humillación ellos clamarán gozosamente por la parte que les corresponde. Por lo tanto, en su tierra ellos tomarán posesión de hasta una porción doble. Regocijo hasta tiempo indefinido es lo que vendrá a ser suyo. - Isaías 61:4,7

“Porque tal como los nuevos cielos y la nueva tierra que voy a hacer subsisten delante de mí —es la expresión de Jehová—, así seguirán subsistiendo la prole de ustedes y el nombre de ustedes.” - Isaías 66:2

Las figuras literarias presentadas nos indican que los justos y sus hijos heredarán la Tierra. Pero esto no significa una liberación automática de la muerte física. Más bien, la raza o prole humana justa vivirá para siempre como especie, y en alguna etapa avanzada, la muerte física será erradicada para siempre (Rev. 21:3,4).


En el Salmo 37, David está realmente hablando acerca de los tratos de Dios y del modo de manifestarse entonces, en su día, como demuestra una comparación con los versículos 35 y 36. Algunos entienden que las palabras de Jesús en Mateo 5:3-11 aplican a un grupo especial de “ungidos” debido según parece a expresiones como "suyo es el reino de los cielos," etc. Entonces, para ser consistentes, deben entender el versículo 5 (que corresponde con el Salmo 37:11) como que también les aplica a ellos. Pero la realidad es que el Padre ha hecho que Cristo sea el heredero de todas las cosas, incluida la tierra, y sus seguidores también comparten esa herencia. Y Cristo aunque está en los cielos, es el heredero. (Hebreos 1:2; Romanos 4:13-16; 8:15-17) Sin duda, esa es la razón por la que Pablo pudo decir de sus compañeros cristianos que "el mundo" ya les pertenecía a ellos, de modo que en ese sentido ya habían "heredado la tierra" y todas las demás cosas. -1 Corintios 3:21-23.

Sin embargo, en ningún sentido se habla de una permanencia corporal eterna para siempre en la carne de los individuos. Los cristianos que resucitan en los cielos compartirán el conocimiento de la creación universal. Y es colectivamente como los justos vivirán para siempre sobre la Tierra en contraste con los inicuos que serán desarraigados. Y la Tierra en esa época estará llena solamente de personas justas y mansas.

Nuestra misión es que en nuestra área personal y familiar de acción, cuidemos la Tierra, y luchemos por hacerla ahora un lugar mejor. Podemos enseñar a otras personas y a los más jóvenes las enseñanzas de Jesús (que ya consideramos en un capítulo anterior), y también fomentar un cuidado de la Tierra y sus recursos. La ecología y los fundamentos de una vida sana y sustentable pueden ser aplicados por nosotros. Los mismos israelitas fueron educados en el cuidado de la tierra (Levítico 25:1-7).

Así las generaciones venideras podrán recibir los frutos de las semillas que plantamos ahora. De ésta forma se cumplirá esta parte de la oración:

“Efectúese tu voluntad sobre la tierra” (Mateo 6:10)


Preguntas del capítulo: ¿Qué declara la Biblia para el propósito de la Tierra y la Humanidad? ¿Qué significa que los "justos vivirán para siempre sobre la Tierra"? ¿Como contribuirá usted a que se cumpla la voluntad de Dios en la Tierra?


Repaso de los temas publicados

Hasta ahora, ya han sido publicados éstos capítulos de "Lo que la Biblia enseña". Con una abundante cantidad de pruebas bíblicas se han tocado éstos temas:

1 - La verdad sobre Dios
2-  La relación de Dios con nosotros
3-  La misión de Jesús de Nazaret
4-  ¿Qué es la vida eterna?
5-  ¿Qué nos sucede al morir?


Queda por publicar:

6-  ¿Cuál es el propósito para la Tierra?
7- ¿Cuál es el propósito de nuestra vida?
8- ¿Por qué existe el sufrimiento?
9- ¿Hay alguna religión verdadera?
10- ¿Qué es el Reino de Dios?
11- ¿Qué significado tienen las profecías?
12- ¿Estamos en una época especial?


Hay lectores que han clamado que regrese a las fuentes bíblicas en vez de tocar tantos temas de L.U. Sin embargo, podrán notar que incluso la misma Biblia, cuando es abierta imparcialmente y de forma objetiva, llega a las mismas conclusiones universales de los Documentos de Urantia. La Verdad trasciende finalmente el "envase" en la cual es depositada. Más que apegarnos a un Libro como si fuese un fetiche sagrado o un ídolo de autoridad, debemos buscar la esencia que no deja aquel mensaje viviente que puede transformar nuestras vidas.

jueves, 10 de julio de 2014

Lo que la Biblia enseña: ¿Qué nos sucede al morir?


La muerte ciertamente causa un inmenso dolor para los sobrevivientes. Sin embargo, ¿qué sucede con la persona que fallece? La Biblia otorga respuestas claras.

“Porque los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto” – Eclesiastés 9:5

Los difuntos no se encuentran vagando como fantasmas o almas en pena, sino que están inconscientes en un estado similar a un sueño profundo (Juan 11:11-14). La inmensa mayoría de los seres humanos aguardan una resurrección al terminar un milenio de tiempo (Rev. 20:5, 12).

Sin embargo, hay quiénes de acuerdo a su estado espiritual y relación en Cristo, son resucitados de inmediato (Rev. 20:6). La palabra “resurrección” significa “levantarse; ponerse de pie”.


La esperanza para los hombres precristianos

La Biblia indica que los hombres de fe antes de Cristo como Abrahán resucitaron en los cielos, la cual parece que ocurrió al tiempo de la muerte y resurrección de Jesús:

Por fe Abrahán, cuando fue llamado, obedeció, y salió a un lugar que estaba destinado a recibir como herencia; y salió, aunque no sabía adónde iba. Por fe residió como forastero en la tierra de la promesa como en tierra extranjera, y moró en tiendas con Isaac y Jacob, herederos con él de la mismísima promesa.  Porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios” – Hebreos 11:8-10.

Notamos como Abrahán aún cuando ya había llegado a la tierra de la promesa, esperaba una ciudad. ¿Qué ciudad? El mismo Pablo nos explica:

En fe murieron todos estos, aunque no consiguieron [el cumplimiento de] las promesas, pero las vieron desde lejos y las acogieron, y declararon públicamente que eran extraños y residentes temporales en la tierra.  Porque los que dicen tales cosas evidencian que buscan solícitamente un lugar suyo propio.  Y sin embargo, si verdaderamente hubieran seguido acordándose de aquel [lugar] de donde habían salido, habrían tenido la oportunidad de volver. Pero ahora procuran alcanzar un [lugar] mejor, es decir, uno que pertenece al cielo. Por lo tanto, Dios no se avergüenza de ellos, de ser invocado como su Dios, porque les tiene lista una ciudad” – Hebreos 11:13-16.

Notamos que se nos dice que patriarcas que murieron se consideraron residentes temporales en la tierra, y que ellos procuran un lugar que pertenece al cielo, ya que Dios les tiene lista una ciudad. Recordemos que justamente Abrahán esperaba esa ciudad. Se nos dice que desean “alcanzar un lugar mejor”, uno que “pertenece al cielo”.

“[Hubo] mujeres [que] recibieron a sus muertos por resurrección; pero otros [hombres] fueron atormentados porque rehusaron aceptar la liberación por algún rescate, con el fin de alcanzar una resurrección mejor” – Hebreos 11:35

Notamos como estos profetas anhelaban una “resurrección mejor”, una resurrección no temporal y efímera como la resurrección de muestra que hicieron Elías y Eliseo (1Re 17:17-24; 2Re 4:32-37; 13:20, 21). Esta expresión (“resurrección mejor”) se parece a aquella que dice que ellos desean “alcanzar un lugar mejor”, uno que “pertenece al cielo”.

Y, no obstante, todos estos, aunque recibieron testimonio por su fe, no obtuvieron [el cumplimiento de] la promesa,  puesto que Dios previó algo mejor para nosotros, para que ellos no fueran perfeccionados aparte de nosotros” – Hebreos 11:39,40.

Pablo indica que los cristianos podrían ser resucitados sin esperar largos milenios como los hombres precristianos, pero indica finalmente que ellos no serían perfeccionados aparte de los cristianos, lo cual muestra que el destino tanto de los creyentes como de los profetas antes de Cristo es la misma Ciudad Celestial. Esto se confirma en la misma carta a los hebreos:

“Mas ustedes se han acercado a un monte Sión y a una ciudad de[l] Dios vivo, a Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles,  en asamblea general, y a la congregación de los primogénitos que han sido matriculados en los cielos, y a Dios el Juez de todos, y a las vidas espirituales de justos que han sido perfeccionados, y a Jesús el mediador de un nuevo pacto” – Hebreos 12:22-24

Notamos que los habitantes de esa ciudad son: ángeles, la congregación de los primogénitos y “la vida de justos que han sido perfeccionados”. Esta es la misma expresión ya analizada de Hebreos 11:40 en relación a los profetas.  Notamos que éstos justos se diferencian de los ángeles y los cristianos, y por lo tanto, son los patriarcas y profetas que esperaban una resurrección celestial.

¿Hay declaraciones en las Escrituras Hebreas que demuestren la esperanza de los patriarcas y profetas?

Job dijo lo siguiente: 

"Y yo mismo bien sé que mi redentor vive, y que, al venir después [de mí], se levantará sobre [el] polvo. Y después de mi piel, [que] han desollado..., ¡esto!  Aun reducido en mi carne # contemplaré a Dios, a quien aun yo contemplaré por mí mismo, y [a quien] mis ojos mismos ciertamente verán, pero no algún extraño." Job 19: 25-27  - TNM 
# Nota: "Aún reducido en mi carne" significa: Lit.: "Aun fuera de mi carne", o: "Aun aparte de mi carne".

 Queda patente que resurrección anhelaba Job. (Véase 1 Juan 3:2).
 
Otro caso. El Salmo 17:15 dice:

"En cuanto a mí, en justicia contemplaré tu rostro; [ciertamente estaré satisfecho cuando despierte [a ver] tu forma]" - TNM
.
 "En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; 
estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza"  - Reina Valera 1995. (Véase 1 Juan 3:2)

" ¡Con tu mano, SEÑOR, sálvame de estos mortales que no tienen más herencia que esta vida! Con tus tesoros les has llenado el vientre, sus hijos han tenido abundancia, y hasta ha sobrado para sus descendientes.  Pero yo en justicia contemplaré tu rostro; me bastará con verte cuando despierte" -  NVI
Nota: Es interesante destacar el versículo 14 según la TNM:

"de los hombres de [este] sistema de cosas, cuya parte correspondiente está en [esta] vida" - Sal. 17:14

"Sistema de cosas" aquí significa: "de la duración de la vida". Heb.: me·jé·ledh.

 El Salmista anhelaba mucho más que esta vida. Su esperanza de estar satisfecho sería "despertar para ver" la gloria celestial tal como declara el versículo 15.  

Así que lejos de creer que todos los hombres antes de Cristo eran de inclinación terrenal o se conformaban con un rancho, esto nos demuestra lo contrario. 


También esta el Levita Asaf quién dijo de si mismo: 

" Guiásteme en tu consejo: y después [me recibirás con gloria]. ¿A quién tengo yo en los cielos? Y contigo [nada quiero en la tierra]. Desmáyase mi carne y mi corazón, ¡ó roca de mi corazón! que mi porción es Dios para siempre. " Salmo 73: 24-26 - RV 1865.

(Es interesante como vierte la TNM "sola" el vr. 24 [me llevarás] aun a la gloria y no "me recibirás" como vierten muchas otras traducciones):



24 Con tu consejo me guiarás,
y después me llevarás aun a la gloria.

25 ¿A quién tengo yo en los cielos?
Y además de ti, de veras no tengo otro deleite en la tierra.

26 Mi organismo y mi corazón han fallado.
Dios es la roca de mi corazón y la parte que me corresponde hasta tiempo indefinido.

La esperanza de Asaf se hace patente. Veamos otros casos:

“Pero yo os digo que muchos de las partes del este y el oeste vendrán y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos, mientras que los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera. Allí es donde serán el llanto y el crujir de sus dientes." (Mateo 8:11.12)

Notamos como se usa la expresión "reino de los cielos". En otra ocasión, Jesús se refirió a esta misma escena al responder a la pregunta: “Señor, son unos pocos los que se salvan?” (Lucas 13:23). Como parte de su respuesta, se vuelve a mencionar a los patriarcas judíos como parte del reino:

 “Ahí es donde serán el llanto y el crujir de sus dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes mismos arrojados fuera.Además, personas vendrán de las partes orientales y occidentales, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios” (Lucas 13:28,29).

Es interesante que cuando Jesús nos habla de esos patriarcas, nos comenta sobre la resurrección, y claramente no lo hace en sentido simbólico:

”Pero el que los muertos son levantados, hasta Moisés lo expuso, en el relato acerca de la zarza, cuando llama a Jehová ‘el Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob’”. – Lucas 20:37

Algunos le han tratado de dar un simbolismo a Abrahán, Isaac y Jacob, pero Jesús mismo en otras ocasiones también habló de que él estaría en esa mesa con sus apóstoles (Lucas 22:30). Ciertamente los apóstoles no eran figuras simbólicas.

Si Abraham (Jehová), Isaac (Jesús) y Jacob (que según se cree por algunos,  fuese solo un grupo pequeño con esperanza celestial) son los únicos que se supone que habitarán el cielo, entonces ¿a quiénes representan los “muchas gentes de las partes del este y el oeste”, que “estaban a la mesa con ellos en el reino de los cielos? (Mateo 8:11). En el contexto, Jesús estaba elogiando la fe del centurión gentil al afirmar que muchos gentiles estarían en el reino de los cielos, mientras que los “hijos del reino” (los líderes religiosos del tiempo de Jesús) no lo estarían. La incorporación de estos “muchos de Oriente y Occidente” a “Abraham, Isaac y Jacob” ¡resultarían en muchos más seres humanos en el cielo que sólo unos pocos con esperanza celestial! Además, destruiría la ironía implícita en las palabras de Jesús. Si usted toma sus palabras en sentido literal, Jesús está diciendo que los creyentes gentiles van a estar con los patriarcas judíos en el cielo en lugar de los líderes religiosos judíos contemporáneos. ¡Esas serían las palabras impactantes a sus oyentes!

 Mayores problemas se encuentran con las palabras de Jesús en Lucas. “En la mesa en el reino” Otra vez habla de “la gente del este y del oeste, del norte y del sur” recostados a la mesa. Sin embargo, Jesús añade otro grupo, además de los famosos patriarcas judíos: “… cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios , y vosotros echados fuera , “Si Abraham , Isaac y Jacob son personas figurativas, a qué o quiénes representan “todos los profetas”? Se desprende de esta escena celestial que incluye a los hombres y mujeres del “gran salón de la fe” en Hebreos, capítulo 11 (no olvidemos que hubo profetisas en el Antiguo Testamento). Sin duda, Jesús estaba diciendo que todos los grandes personajes del Antiguo Testamento iban a estar con los creyentes gentiles en el reino celestial. El apóstol Pablo dijo de estos hombres y mujeres de fe esperaban la ciudad celestial tal como ya hemos analizado (Hebreos 11:13-16; compare Hebreos 11:8-10; Hebreos 12:22, 23 y 13:14). 

Si ascendiera al cielo, allí estarías; y si tendiera mi lecho en el Seol, ¡mira!, tú [estarías allí]” – Salmos 139:8

Es correcto que desde Adán hasta la muerte y resurrección de Jesús no había acontecido ninguna resurrección celestial. Los fieles estaban durmiendo en la muerte, aunque esperaban la gloria celestial tal como hemos visto en este tema. Por esa razón se dice que "David no ascendió a los cielos" tras morir (Hechos 2:34) y que hasta la venida de Jesús, "Ningún hombre ha ascendido al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre". (Jn 3:13). Esto es en relación a la resurrección celestial.

Ya notamos como el escritor de Hebreos usa ésta expresión: "y a las vidas espirituales de justos que han sido perfeccionados". Parece ser que de alguna forma él pudo saber que habían algunos justos que ya habían sido resucitados al momento de escribir sus palabras. ¿Cómo esto es posible en vista de lo anterior?

7 Ahora bien, a cada uno de nosotros se le dio bondad inmerecida según la manera como el Cristo dio por medida la dádiva gratuita. 8 Por lo cual él dice: “Cuando ascendió a lo alto se llevó cautivos; dio dádivas [en] hombres”. 9 Ahora bien, la expresión “ascendió”, ¿qué significa, sino que también descendió a las regiones inferiores, es decir, a la tierra? 10 El mismísimo que descendió también es el que ascendió muy por encima de todos los cielos, para dar plenitud a todas las cosas. - Efesios 4 (T.N.M)

Aquí Pablo habla de que los cristianos reciben dones y llegan a ser dádivas en hombres gracias al que primero descendió a la Tierra. El texto es muy  interesante. Por ejemplo, en la cita está separado 
"Cuando ascendió a lo alto se llevó cautivos" de "dio dádivas [en] hombres". El explica que de la misma forma como él asciende literalmente también descendió. Además cuando asciende luego da la plenitud, es decir el Espíritu Santo que sería derramado sobre sus discípulos que serían dádivas. Claramente la expresión "Cuando ascendió a lo alto se llevó cautivos"  es una cita pero que contiene otro elemento aparte de "dio dádivas en hombres".

El siguiente comentario es un tanto técnico pero explica a lo que Pablo se refería con la frase, “llevó cautiva la cautividad” o traducido también  "cuando ascendió a lo alto se llevó cautivos", "CUANDO ASCENDIO A LO ALTO, LLEVO CAUTIVA UNA HUESTE DE CAUTIVOS, Y DIO DONES A LOS HOMBRES". 
.
""También le parece claro al escritor que, de acuerdo con el uso en las Escrituras, la frase “llevaste cautiva la cautividad se refiere a la liberación de amigos cautivos. Esta frase ocurre solo dos veces en al Antiguo Testamento—en el Salmo 68:18 que cita el Apóstol y en el cántico de Débora y Barac (Jueces 5:12): “Levántate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoam.”

Considerada solo como una frase, puede significar una de dos cosas: (1) llevar como prisioneros una cantidad de enemigos, o (2) llevar como recapturados una cantidad de amigos, que habían sido previamente capturados por un enemigo. La segunda parece ser la interpretación más natural y es obviamente el significado de Jueces 5:12, el único pasaje en el cual el contexto determina el significado. Se implica claramente por las palabras, Jueces 4:16, que Barac no tomó prisioneros: “Todo el ejército de Sísera cayó a filo de espada, hasta no quedar ninguno.” La cautividad que llevó Barac tiene que haber sido el Israel cautivo.

Esta, entonces, no es solo la interpretación natural, sino la interpretación escritural que sugiere Efesios 4:8-9—que Cristo descendió al Hades, y luego ascendió al cielo (encima de todos los cielos), llevando a una multitud que ÉL ha liberado (capturado) de la cautividad.-- (Del Comentario de las Santas Escrituras de John Peter Lange, vol.12)""
.
Notamos claramente cómo Pablo puede estar hablando de un grupo puntual de personas escogida que resucitaron (estaban cautivos de la muerte),  durante el periodo de la muerte resurrección y ascensión de Cristo.

El evangelio de Mateo sorprende al añadir otros fenómenos prodigiosos no referidos por ningún otro evangelio: un temblor de tierra, el rajarse de las rocas, las tumbas que se abren, y los muertos que resucitan y visitan la ciudad santa de Jerusalén, apareciéndose a muchos.

Algunos han dado explicaciones simbólicas a dichos sucesos, otros dicen que lo que se quiso decir es que el temblor hizo que los cadáveres se vieran en las calles expulsados por la fuerza del movimiento.

 52Y las tumbas conmemorativas se abrieron y muchos cuerpos de los santos que se habían dormido fueron levantados 53 (y algunas personas, saliendo de entre las tumbas conmemorativas después que él fue levantado, entraron en la ciudad santa), y se hicieron visibles a mucha gente. - Mateo 27

 ¿Es posible que una serie de cadáveres estuviesen expuestos tres días y luego entrasen en la ciudad? ¿Era posible que con las estrictas leyes judías sobre los cadáveres las mujeres fueran a la tumba de Jesús con un camino infestado de muertos expulsados? ¿Por qué no se comenta ese incidente en los otros relatos? ¿Es posible que los cadáveres llegaran tan lejos como a la Ciudad misma? ¿Acaso eso no habría provocado un incidente sanitario y religioso que hubiese provocado verdaderas cuarenteas perturbando las fiestas judías?

“y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.”

La explicación a éste fenómeno es que efectivamente ocurrió una resurrección tras la resurrección de Jesús (y algunas personas los vieron).
Se nos habla de los “santos”, lo que indica que eran los fieles precristianos. Todo indica que fué una Resurrección gloriosa tal cómo ocurrió con Jesús. Y partieron a las otras moradas. Esto fué asociado con su posterior ascensión de la Tierra. Ellos serían los “cautivos” llevados a lo alto.

La resurrección de los santos del AT (Antiguo Testamento) ocurriría cuando viniera el Mesías. Reiteramos, ellos esperaban una resurrección cuando se revelara el Mesías (e incluso "se levantara sobre el polvo"). De hecho, Job (citado anteriormente dice):

"Y yo mismo bien sé que mi redentor vive, y que, al venir después [de mí], se levantará sobre [el] polvo. Y después de mi piel, [que] han desollado..., ¡esto!  Aun reducido en mi carne contemplaré a Dios, a quien aun yo contemplaré por mí mismo, y [a quien] mis ojos mismos ciertamente verán, pero no algún extraño." Job 19: 25-27  - TNM 

De acuerdo con el registro, un rabino había dicho sobre otro santo precristiano:

“R. Jeremías mandó: ‘Cuando me sepulten póngame calzado en los pies y un cayado en mi mano, y tiéndanme de lado, para que cuando venga el Mesías yo esté listo’”. (cit. en Lightfoot, Commentary of the New Testament from the Talmud and Hebraica)

Mucha de esta enseñanza rabínica contenía elementos de verdad. El Mesías, en su más estricto sentido, fue revelado en la resurrección, y es obvio que Cristo produjo las resurrecciones (de algunos santos) como parte de los primeros frutos de Su obra.

El evento se entreteje naturalmente con las enseñanzas del NT como lo que Jesucristo le dijo a María en el cap. 11 de Juan, las palabras de Pablo en cuanto a Cristo, las primicias (plural), y luego los frutos siguientes. Y Cristo llevando cautiva la cautividad (llevando los santos del Seol al primer cielo). 


Colosenses 2:15 dice “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. Esta podría ser una referencia al despliegue público del poder de la resurrección de Jesús. Además se nos demuestra como ésta victoria mermaba el poder de Satanás.

Por lo tanto, tanto Abrahán y todos los fieles precristianos fueron resucitados tras la resurrección de Jesús y emprendieron el viaje para la ciudad celestial y las muchas moradas.    


Las moradas ascendentes

Jesús arrojó luz sobre el destino celestial para los resucitados:


“En la casa de mi Padre hay muchas moradas” – Juan 14:2

Y en Lucas se nos dice:

“Háganse amigos por medio de las riquezas injustas, para que, cuando las tales fallen, se los reciba en los lugares de habitación eternos” – Lucas 16:9

Aquí notamos como se nos describe que hay muchos lugares o moradas para los resucitados.

"El mismísimo que descendió también es el que ascendió muy por encima de todos los cielos, para dar plenitud a todas las cosas" - Efesios 4:10

Parece que Pablo tuvo una vista anticipada de ésos cielos. Concretamente él fué llevado al tercero de éstos cielos:
"Conozco a un hombre en unión con Cristo que, hace catorce años —si en el cuerpo, no lo sé, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe— fue arrebatado como tal hasta el tercer cielo.  Sí, conozco a tal hombre —si en el cuerpo o aparte del cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe—  que fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inexpresables que no le es lícito al hombre hablar" - 2 Corintios 12:2-4.

Pablo llama a esa morada celestial, el "tercer cielo", y lo llama "paraíso", lo cual indica que el lugar era sumamente hermoso, un jardín que evocaba al Edén de la Tierra. En ese mundo, se habla una lengua que no le es lícito al hombre terrestre hablar. Parece ser que es la "lengua de los ángeles" que él alude en 1 Corintios 13:1.

El hecho de que exista un "tercer cielo" indica que hay un orden ascendente de esas moradas celestiales. Esto lo confirma la carta a los Hebreos:

"Por fe percibimos que los sistemas de cosas fueron puestos en orden por la palabra de Dios, de modo que lo que se contempla ha llegado a ser de cosas que no aparecen. - Hebreos 11:3


“Por fe percibimos que los mundos fueron puestos en orden por la palabra de Dios, de modo que lo que se contempla ha llegado a ser de cosas que no aparecen” (N.C)

Es interesante que la expresión "puestos en orden" signfica:

“fueron preparados; fueron ajustados”. Lit.: “haber sido ajustados hacia abajo”. Gr.: ka‧ter‧tí‧sthai.

Se nos revela que hay una serie de "cielos" o "mundos" (moradas) que han sido puestas en orden ascendente y que nos llevaría finalmente al "cielo de los cielos" (1 Reyes 8:27).

En un peregrinaje eterno, tal como se analizó en el capítulo que habla sobre la "vida eterna", al vivir en esas moradas y mundos ascendentes, también conoceremos y estudiaremos la creación del Padre en su universo, hasta que finalmente lleguemos al conocimiento pleno del Padre, en su misma Presencia (Juan 17:3).

Ciertamente la belleza y experiencias en esas moradas paradisíacas ascendentes supera lo que podamos imaginar. “La vida que realmente lo es” (1 Timoteo 6:19) se hace plenamente manifiesta en esos mundos.

“Pero así como está escrito: “Ojo no ha visto, ni oído ha oído, ni se han concebido en el corazón del hombre las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman” – 1 Corintios 2:9


Cuerpos gloriosos

Los cuatro Evangelios relatan la resurrección de Jesús (Mateo 28:1-10; Marcos 16:1-8; Lucas 24:1-12; Juan 20:1-29). Asimismo, otras porciones de las Escrituras Griegas Cristianas hablan con seguridad de tal evento (1 Corintios 15:3-5).

Notamos que Jesús aparece en un cuerpo similar al que tenía en la carne, pero que sin embargo, parece más perfeccionado y bello. Esto lo notamos cuando María Magdalena no le reconoce de inmediato:

 “Después de decir estas cosas, ella se volvió atrás y vio a Jesús de pie, pero no discernió que era Jesús.  Jesús le dijo: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”. Ella, imaginándose que era el hortelano, le dijo: “Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo quitaré”.  Jesús le dijo: “¡María!”. Al volverse, le dijo ella en hebreo: “¡Rabboni!” (que significa: “¡Maestro!”).  Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: ‘Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes’”.  María Magdalena fue y llevó las nuevas a los discípulos: “¡He visto al Señor!”, y que él le había dicho estas cosas”. – Juan 20:14-18

Aquí notamos que María no reconoce a Jesús porque tiene un cuerpo al parecer algo diferente. Y también Jesús le dice que evite colgarse de él, ya que al parecer ese cuerpo aún se estaba transformando en un material que pudiese ser tocado. María reconoce a Jesús por un gesto de su voz. Algo similar con los discípulos que lo ven en el camino a Emaús (Lucas 24: 13-35) y que no le reconocen. Solo lo hacen cuando él parte el pan,  en un gesto típico de Cristo. Entonces él desaparece de inmediato de su vista.

Cuandos los apóstoles están encerrados y las puertas están aseguradas con cerradura por el temor de los discípulos a los judíos, él se hace visible y se presenta de pie allí en medio de ellos,  como si hubiese atravesado la pared (Juan 20:19). Sin embargo, es interesante que él afirme que aún no es un espíritu en sentido pleno:

“Pero porque estaban aterrados, y se habían atemorizado, se imaginaban que contemplaban un espíritu.  Por eso les dijo: “¿Por qué están perturbados, y por qué se suscitan dudas en su corazón? Vean mis manos y mis pies, que soy yo mismo; pálpenme y vean, porque un espíritu no tiene carne y huesos así como contemplan que yo tengo” – Lucas 24: 37-39

Jesús nos habla que tiene un cuerpo de “carne y huesos”, glorioso, que evidentemente no tiene sangre (1 Corintios 15:50). Pero es un cuerpo parecido al cuerpo humano que tenía, pero que puede viajar rápidamente por largas distancias (desaparecer) y atravesar paredes. Además es ligeramente diferente y más glorioso, aunque él mantenía sus modales y gestos típicos individuales. Parece ser que él se aparece con el primer cuerpo que tendremos en la resurrección, para demostrarnos cuál es nuestro camino tras la muerte. “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Este primer cuerpo finalmente será transformado a un cuerpo totalmente espiritual.

En realidad, la resurrección de Cristo muestra como será la resurrección de los seres humanos:

“Porque si los muertos no han de ser levantados, tampoco ha sido levantado Cristo” (1 Corintios 15:16). “Seremos [unidos con él en la semejanza] de su resurrección” (Romanos 6:5).

Seremos resucitados con un cuerpo semejante a nuestro primer cuerpo con todos nuestros recuerdos, pero sin defectos ni enfermedades, un cuerpo “glorioso”. La Biblia explica esto con claridad:

"No obstante, alguien dirá: “¿Cómo han de ser levantados los muertos? Sí, ¿con qué clase de cuerpo vienen?”.  ¡Persona irrazonable! Lo que siembras no es vivificado a menos que primero muera;  y en cuanto a lo que siembras, no siembras el cuerpo que se desarrollará, sino un grano desnudo, sea de trigo o cualquiera de los demás;  pero Dios le da un cuerpo así como le ha agradado, y a cada una de las semillas su propio cuerpo.  No toda carne es la misma carne, sino que hay una de la humanidad, y hay otra carne del ganado, y otra carne de las aves, y otra de los peces.  Y hay cuerpos celestes, y cuerpos terrestres; mas la gloria de los cuerpos celestes es de una clase, y la de los cuerpos terrestres es de una clase diferente.  La gloria del sol es de una clase, y la gloria de la luna es otra, y la gloria de las estrellas es otra; de hecho, estrella difiere de estrella en gloria.

 Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, se levanta en incorrupción.  Se siembra en deshonra, se levanta en gloria. Se siembra en debilidad, se levanta en poder.  Se siembra cuerpo físico, se levanta cuerpo espiritual. Si hay cuerpo físico, también lo hay espiritual. (…)  Y así como hemos llevado la imagen de aquel hecho de polvo, llevaremos también la imagen del celestial". - 1 Corintios 15: 35-49

Ciertamente la Resurrección nos espera tras la muerte. Al morir no quedamos como almas en pena ni reencarnamos. Experimentamos una resurrección gloriosa como la de Cristo. Y los hombres precristianos esperaron esa resurrección “mejor”. Por lo tanto, en la Biblia en ninguna parte se habla sobre una resurrección terrestre. Sencillamente si en un juicio aportásemos la evidencia que nos habla de una resurrección celestial, ésta evidencia sería abrumadora. En cambio, la creencia en una resurrección terrestre está basada solamente en especulación, sin ninguna base bíblica clara o explicada en las cartas apostólicas.

Jesús les dijo: “Los hijos de este mundo se casan y se dan en matrimonio,  pero los que han sido considerados dignos de ganar aquel mundo y la resurrección de entre los muertos ni se casan ni se dan en matrimonio.  De hecho, tampoco pueden ya morir, porque son como los ángeles, y son hijos de Dios por ser hijos de la resurrección.  Pero el que los muertos son levantados, hasta Moisés lo expuso, en el relato acerca de la zarza, cuando llama a Jehová ‘el Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob’.  Él no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos ellos viven” – Lucas 20:34-38

Podemos confiar en que la muerte es solo un sueño y que para el Padre Celestial el tiempo no existe, él no pierde a sus hijos dormidos aunque pasen siglos,  y él tiene seguras a las personas que están en ese sueño. Podemos afrontar la muerte con la misma confianza con la cual dormimos todas las noches, y podemos consolar también a quiénes están de duelo. 

Notemos lo que Jesús enfatizó en todas sus resurrecciones. ¿Dónde puso el énfasis?:

 “¿Por qué causan ruidosa confusión y lloran? La niñita no ha muerto, sino que duerme” – Marcos 5:39

“Joven, yo te digo: ¡Levántate!” (o ¡Despierta!) – Lucas 7:14

 “Nuestro amigo Lázaro está descansando, pero yo me voy allá para despertarlo del sueño” – Juan 11:11

Las resurrecciones menores que Jesús efectuó en la Tierra no eran para demostrar que existirán resurrecciones terrestres, ya que los hombres incluso precristianos esperaban una “resurrección mejor” (Hebreos 11:35). Más bien era para resaltar que es realmente la muerte, y que el poder de Dios sobre la misma es igual que el que tenemos cuando despertamos a alguien del sueño.

Para nuestro Señor y nuestro Padre la muerte es solo un sueño. Podemos confiar plenamente en la resurrección y que nada tiene poder para separarnos del Amor de Dios (Romanos 8:37-39).

             Preguntas del capítulo: ¿Qué resurrección esperaban los hombres precristianos? ¿Qué destino celestial tendremos tras la muerte? ¿Qué cuerpos poseeremos al resucitar?

Apéndice

¿Presenta una objeción a los santos resucitados tras la resurrección de Jesús, la declaración de 2 Timoteo 2:18?

"Estos mismos se han desviado de la verdad, diciendo que la resurrección ya ha sucedido; y están subvirtiendo la fe de algunos"- 2 Timoteo 2:18.

Quizás sí Pablo estaba combatiendo algunas historias (algunas sugerían que los resucitados se quedaron a vivir en la Tierra por siglos) distorsionadas, exageradas o apócrifas sobre la narrativa de Mateo 27:52,53, pero es bueno contextualizar sus dichos.

Pablo habla de Himeneo y Fileto, quienes Pablo nombra en 2 Timoteo 2:17. Estos hombres eran aparentemente miembros de la iglesia (ellos "nombran el nombre de Cristo"—verso 17.) Ellos eran preteristas (la palabra "preterista" es un término gramático que describe lo que es "pasado") en cuanto a la resurrección y probablemente preteristas en cuanto a la Segunda Venida de Cristo también. Pablo nos dice en 2 Timoteo 2:18 acerca de su creencia de que "la resurrección ya ha pasado." ¿Cómo podían estos haber recibido algún prestigio en la iglesia si no hubiesen aceptado la doctrina de la Resurrección?

En realidad ellos abrazaron la idea de que la resurrección espiritual del Cristiano es pasada ó que la resurrección espiritual de Israel es pasada. Por eso ellos argumentaban que no habría resurrección corporal-espiritual futura para los creyentes (ó aun de los no creyentes.) Ellos no hablaban de una resurrección corporal, más bien le daban un sentido casi metafísico simbólico como los gnósticos que negaban el cuerpo. Ellos declaraban que los cristianos ya habían sido resucitados al aceptar la investidura de la religión (como una especie de doctrina Masónica) y que no necesitarían una resurrección corporal celestial, sino que su alma ya inmortal abandonaría el cuerpo sin la necesidad de la resurrección.

Quizás sintiendo el problema de consistencia, algunos Himeneanos están jugando con la idea de que no hubo una encarnación de Cristo tampoco. A pesar de ciertas discontinuidades en el movimiento, todos los Himeneanos disminuyen el cuerpo – creyendo que el cuerpo es extraño al ser humano.

Es digno de reconocer que la misma Watchtower apoya éste punto de vista y dice:

"El apóstol Pablo exhortó a su compañero de labores Timoteo a evitar por todos los medios las ideas de los apóstatas, como Himeneo y Fileto, cuya palabra “se esparcir[ía] como gangrena”. Y añadió: “Estos mismos se han desviado de la verdad, diciendo que la resurrección ya ha sucedido; y están subvirtiendo la fe de algunos” (2 Timoteo 2:16-18). Al parecer, Himeneo y Fileto enseñaban que la resurrección era solo simbólica y que los cristianos ya habían resucitado en sentido espiritual. Es cierto que cuando nos convertimos en auténticos discípulos de Cristo llegamos a vivir a los ojos de Dios, algo que el mismo Pablo expresó abiertamente (Efesios 2:1-5). Sin embargo, la enseñanza de aquellos dos falsos maestros no tomaba en cuenta la promesa de Jesús de que los muertos resucitarán en sentido literal bajo el Reino de Dios (Juan 5:28, 29).

La idea de una resurrección puramente simbólica fue desarrollada más tarde por el gnosticismo. Creyendo que era posible alcanzar el conocimiento (griego, gnósis) por medios misteriosos, los gnósticos unieron doctrinas del cristianismo apóstata, ideas filosóficas griegas y tradiciones del misticismo oriental. Por ejemplo, sostenían que la materia era mala y que, por tanto, Jesús no vino en carne, sino en un cuerpo aparente (doctrina conocida como docetismo). Era precisamente contra este tipo de error que había advertido el apóstol Juan (1 Juan 4:2, 3; 2 Juan 7)". - La Atalaya 2006
w06 1/12 págs. 4-7