Uno de los problemas y desafíos que presenta la diseminación de las enseñanzas de los Documentos en esta época es el choque con la realidad versus las ideologías imperantes. Ya lo vimos en la entrada pasada, la cual recomiendo leer antes de seguir con esta.
Los Documentos otorgan una ducha fría de realidad sobre los hechos en vez de “regalar los oídos” o caer en el “buenismo” y falsas “bondades” que promueven los activistas de las autopercepciones y autoengaños de la mente. Ejemplo de lo anterior son las cuestiones eugenésicas tratadas sin anestesia en el Libro. Pero no me refiero a eso de “eliminar” o cualquier expresión literalmente mal comprendida en las traducciones. Dejando de lado ese tema, los Documentos sin pelos en la lengua hablan del error de mezclar a quienes tienen defectos genéticos con poblaciones más sanas. Y esto no es racismo o nacionalsocialismo, para nada. Es sentido común y de realidad en torno a una especie y la realidad de la Ciencia.
Hoy se permite que personas con Síndrome de Dawn se casen y reproduzcan sexualmente. Esto aumenta las probabilidades de hijos con daños genéticos. En el nombre de la bondad, y los supuestos derechos sexuales y reproductivos (que propugnan tanto los ideologistas de género), la sociedad actual mira con ternura y hasta simpatía que personas con problemas genéticos serios se reproduzcan. Por esa razón aún existen leyes en contra de los matrimonios incestuosos. Leyes que por cierto, comienzan a debilitarse.
Las prácticas endogámicas en la realeza han demostrado como las personas podían nacer con graves enfermedades genéticas que les marcaban la vida. Es por estas razones vinculadas al bienestar de la especie humana colectiva (por favor no confundir con el individuo y su potencial de vida eterna), que las uniones homosexuales no son ventajosas para la especie humana, de la misma forma que un celibato masivo predicado por Pablo habría extinguido a la especie humana. Es cierto que los tabúes sexuales reflejan ignorancia o prejuicio, incluso fanatismo religioso, pero esas reacciones tienen un elemento cultural escondido de un inicial sentido común.
Por ejemplo, los adanitas intentaban aparearse con las mejores cepas de la especie humana. Esto evidentemente creo un elemento secundario repetitivo de selección. Esa repetición llevó a crear cultura, y esa cultura mutó a supuestas directivas divinas y órdenes religiosas. Y desde cierta perspectiva es cierto. Sus ancestros lejanos venían desde “arriba”. Así también se reforzaron las ideas de que pueblos como el Israelita, no debían casarse con cananeos, paganos y otras naciones. En la India, aquello también evolucionó al sistema de Castas. En los Incas, la realeza solo se reproducía entre sí (las dinastías Incas eran herederos de los Anditas), y así también se tradujo esto en los matrimonios aristocráticos europeos (la creencia en su derecho divino y linaje celeste). Al día de hoy, estas consideraciones quizás ya no tienen ningún efecto real y genético, pero ilustran cómo estos elementos han creado cultura y religión. Quienes son homosexuales también deben comprender estas cuestiones sin escandalizarse cuando se plantean ciertos asuntos que deben ser vistos desde otra óptica, al igual que los solteros o los padres que no tienen hijos. La sobrereaccion es también sumamente negativa. Cuando se dice que la raza Indiga era “inferior” en potenciales genéticos, se da una declaración de hecho, conforme al mérito real, pero a la vez se aclara que aquello no tiene ninguna importancia ni menoscaba el potencial de supervivencia del individuo.
Mientras los lectores de esta generación no puedan desenredar en sus cabezas estos líos, y sí sobre todo ha exaltado erróneamente al wokismo como una especie de salto mental evolutivo, se estrellarán finalmente con la realidad. El wokismo es una reacción inversa a los conservadores, de la misma forma como él ateísmo cientificista es la reacción inversa al eclesiastimo religioso que duró varios siglos. Sin embargo, ninguna de esas reacciones significan evolución o iluminación humana. En muchos casos, sus extremismos fuera de la realidad y sentido común, les harán ver como un ciclón pasajero, en vez de un repunte de la civilización.
Estos son otros de los problemas que arroja la expansión actual del Libro de Urantia. Debido a que no captan estas cuestiones, y movidos por sus prejuicios, algunos lectores evitan estudiar los Documentos alusivos a las cuestiones raciales y genéticas. Algunos, debido a esa picazón o incomodidad que causan esas partes del Libro, han llegado al extremo de inventar la historia de que eso no es lo narrado en la parte I al III, y que solo la parte IV (relativa a Jesús) es la verdadera. Y que la Fundación es parte de una conspiración. Si, una locura que están promoviendo algunos lectores del hemisferio norte.
Pero la parte IV declara que una de las razones que motivó la compasión de Jesús al efectuar los milagros, era que El recordó el fracaso de sus tontos Hijos Materiales (la pareja edénica) que causó las prematuras mezclas humanas, causando muchas enfermedades hereditarias y el tener un organismo menos resistente a los virus y bacterias. Y esto porque los Adanes y Evas originales de los Sistemas, son creación directa del Hijo Creador. El podía, entonces, parcialmente eliminar o aliviar esos males heredados por el fracaso de sus hijos creados.
Quizás, esta sea una de las razones para aún “hacer invisible” a los Documentos de forma masiva para el mundo. Sin duda serían quemados en las hogueras de las plazas públicas de muchos países por sus declaraciones aparentemente racistas y eugenésicas. No, la Sociedad en general, aún no está preparada.