viernes, 12 de diciembre de 2014

Conclusión: Procedimientos en el cristianismo

En este libro hemos avanzado explorando los procedimientos del movimiento que más impacto ha tenido en la humanidad: el cristianismo.

En el capítulo 1 analizamos los lugares de reunión de los cristianos primitivos. Notamos como la sencillez dominaba dichas reuniones que ocurrían simplemente en los hogares. En el capítulo 2 hablamos del papel importante de las mujeres y como éstas enseñaban perfectamente y eran diakonisas. El capítulo 3 nos explicó que nunca existió un órgano rector central que gobernaba a las congregaciones sino que éstas eran autónomas bajo la dirección sobrenatural de Cristo. El capítulo 4 estudió que las iglesias eran sencillas y libres en cuanto a sus reuniones y que éstas tenían un carácter familiar centrado en las enseñanzas de Jesús. El capítulo 5 demostró que los cargos de autoridad simplemente eran cargos de servicio que de forma natural eran adquiridos en este arreglo familiar de congregación.

En el capítulo 6 aprendimos que la disciplina era administrada por toda la familia-congregación y se manifestaba como un "colocar a distancia" pero no como una expulsión o excomunión, y solo se otorgaba a quiénes mantenían un curso obstinado de rebelión y pecado. El capítulo 7 analizó que el sistema de los aportes monetarios era voluntario, pero exclusivamente centrado en ayudar a las necesidades materiales de los afligidos en circunstancias puntuales, pero no para construir edificios, mantener a una clase especial de servicio y tampoco para publicar literatura.

El capítulo 8 explicó como los cristianos primitivos realmente predicaban libres de la dependencia de literatura y utilizaban diversas circunstancias para dar su mensaje, sin estar circunscritos a ninguna faceta oficial de predicación. Más bien, en cada aspecto de la vida hablaban sobre el mensaje de Jesús. El capítulo 9 nos demuestra que Jesús no fundó una Iglesia como estructura cerrada sino que era una agrupación de personas destinadas a mostrar que el mundo podía ser una gran familia en la medida que el mensaje del Reino se propagase por la humanidad. Y el apéndice nos enseñó que la expresión "hermano" como formalidad era innecesaria sino que era expresada en las acciones fraternales. Además la vestimenta cristiana era la de la vida cotidiana que claramente tenía que tener el decoro normal, sin la necesidad de vestiduras especiales como si la adoración fuera algo diferente o separado de nuestras actividades de la vida misma.

Y eso es precisamente la religión de Jesús. Un renacer que ilumina cada ámbito de nuestra existencia, dignificándola y transformándola.

Quiénes creen que el cristianismo es una religión que les esclaviza y quita las libertades deberían aprender un poco más de historia y replanteárselo.


Antes de la llegada de Jesús todas las relaciones internacionales estaban sometidas a las guerras y conquistas brutales. En cambio los cristianos generan un nuevo tipo de relación humana basada en el amor y fraternidad. Esta nueva actitud ante otros pueblos colocaría en peligro las bases del Imperio, y por ende, los emperadores romanos inician oleadas de persecuciones a la "secta" cristiana. 


Las primeras iglesias cristianas no solo sufrieron la persecución de los judíos sino también del mundo romano. El cristianismo era para los gentiles incluso más molesto en sus pretensiones, sus valores y su conducta que para los judíos. No sólo eliminaba las barreras étnicas entonces tan marcadas, sino que, además, daba una acogida extraordinaria a la mujer, se preocupaba por los débiles, los niños, los marginados, los abandonados, es decir, por aquellos por los que el imperio no sentía la menor preocupación. La esclavitud y diferencia social era marcada en los romanos. Los esclavos y algunos grupos, no tenían ningún derecho, e incluso no eran considerados seres humanos. ¡Qué diferente a la visión de Jesús de Nazaret y a su mensaje que parcialmente fué transmitido en el primer siglo!  

Al respecto, las palabras a los Gálatas son magníficas para la época:


26 Todos ustedes, de hecho, son hijos de Dios mediante su fe en Cristo Jesús. 27 Porque todos ustedes los que fueron bautizados en Cristo se han vestido de Cristo. 28 No hay ni judío ni griego, no hay ni esclavo ni libre, no hay ni varón ni hembra; porque todos ustedes son una [persona] en unión con Cristo Jesús. - Gálatas capítulo 3


El imperio romano tuvo aportaciones extraordinarias, indudablemente, pero también es cierto el hecho de que el imperio era una firme encarnación del poder de los hombres sobre las mujeres, de los libres sobre los esclavos, de los romanos sobre los otros pueblos, de los fuertes sobre los débiles. No debe extrañarnos que Nietzsche lo considerara un paradigma de su filosofía del "superhombre", porque efectivamente así era.
 
En el mundo del Imperio Romano, sobre todo en algunas zonas de Grecia, la mujer no era ciudadana, tampoco se le consideraba  humana y los niños débiles eran arrojados a los perros (como en Esparta). Se rendía culto a la fuerza y la superioridad sobre los esclavos. La promiscuidad sexual era frecuente y el concepto de familia era casi nulo. Los romanos participaban de mucha inmoralidad como en los baños públicos.
 
Frente a ese imperio, el cristianismo realza la familia como el núcleo en donde los hombres aprenden a ver a la próxima familia global, predicaba a un Dios ante el cual resultaba imposible mantener la discriminación que oprimía a las mujeres, el culto a la violencia que se manifestaba en los combates de gladiadores, la práctica del aborto o el infanticidio, la justificación de la infidelidad masculina y la deslealtad conyugal, el abandono de los desamparados, etc.

Para el Imperio esto era un peligro, además de la confusión que provocó la palabra "Reino" entre los emperadores.  Algunos veían en esa expresión un gobierno rival trabajando en la clandestinidad. Y el Cristianismo aparece como una fuerza ciclónica que cambia al mundo y la humanidad da un salto evolutivo. Si Jesús no hubiese venido a la Tierra, muchas prácticas primitivas en la humanidad aún serían socialmente aceptadas y protegidas por las leyes imperiales y nacionales.

A lo largo de tres siglos, el imperio desencadenó sobre los cristianos persecuciones que cada vez fueron más violentas. Sin embargo, no sólo no lograron su objetivo de exterminar a la nueva fe, sino que al final se impuso el cristianismo, que predicaba un amor que jamás habría nacido en el seno del paganismo (el mismo Juliano el Apóstata lo reconoció), y que proporcionaba dignidad y sentido de la vida incluso a aquellos a los que nadie estaba dispuesto a otorgar un mínimo de respeto.

En los siglos siguientes, el cristianismo (a pesar de estar ya distorsionado tenía "algo" del mensaje del Maestro en su núcleo y esencia) y fue decisivo para preservar la cultura, para la popularización de la educación, la promulgación de leyes sociales o la articulación del principio de legitimidad política. Sin embargo, fueron creaciones que de nuevo se desplomaron ante las sucesivas invasiones de otros pueblos, como los vikingos y los magiares. En poco tiempo, gran parte de los logros de siglos anteriores desaparecieron convertidos en humo y cenizas. Una vez más, sin embargo, el cristianismo mostró su vigor, y cuando los enemigos de los pueblos cristianos eran más fuertes, cuando no necesitaban pactar y podían imponer por la fuerza su voluntad, acabaron aceptando la enorme fuerza espiritual del cristianismo y lo asimilaron en sus territorios. Al llegar el año 1000, el cristianismo se extendía desde las Islas Británicas hasta el Volga.

Las sociedades nacidas de aquella aceptación del cristianismo no llegaron a asimilar todos los principios de la nueva fe. De hecho, en buena medida eran nuevos reinos sustentados sobre la violencia necesaria para la conquista o para la simple defensa frente a las invasiones. Sin embargo, el cristianismo ejerció sobre ellos una influencia fecunda, que volvió a sentar las bases de un principio de la legitimidad del poder alejado de la arbitrariedad guerrera de los bárbaros, buscó de nuevo la defensa y la asistencia de los débiles y continuó su esfuerzo artístico y educativo. Además, suavizó la violencia bárbara implantando las primeras normas del derecho de guerra –la Paz de Dios y la Tregua de Dios–, supo recibir la cultura de otros pueblos, creó un sistema de pensamiento como la Escolástica y abrió las primeras universidades.

También las principales legislaciones de carácter social recibieron un impulso decisivo de la preocupación cristiana de personas como lord Shaftesbury (que promovió leyes que mejoraron las condiciones de trabajo en minas y fábricas), Elizabeth Fry (que introdujo importantes medidas humanitarias en las prisiones) y otros muchos hombres y mujeres que, gracias al impulso cristiano, superaron los condicionantes de su tiempo y promovieron reformas decisivas para humanizar la sociedad.

Es cierto que hubo también páginas tristes y oscuras en la historia de la fe de esos pueblos cristianos, y es verdad también que se cometieron errores, a veces graves, pero en el curso de esos siglos y de los siguientes, el cristianismo alcanzó grandes logros educativos y asistenciales, y facilitó el desarrollo económico, científico, cultural, artístico e incluso político. Causas como la defensa de los indígenas, la lucha contra la esclavitud, las primeras leyes sociales contemporáneas o la denuncia del totalitarismo difícilmente habrían sido iniciadas sin el impulso cristiano.
 
Las grandes ideas humanistas que lograron las Revoluciones de los siglos posteriores tienen su base en el cristianismo y sus ideales fraternales (hasta la misma Masonería reconoce algunos ideales cristianos en su pensamiento filosófico).

Es cierto que los cristianos muchas veces han dejado bastante que desear en el modo de vivir su fe. Con todo, la influencia humanizadora y civilizadora de la fe cristiana no cuenta con equivalentes de ningún tipo a lo largo de la historia universal. Sin la fe cristiana, el devenir humano habría estado mucho más teñido de violencia y barbarie, de guerra y destrucción, de una enorme involución. Quizás todavía estaríamos en una época guerrera similar a la Edad Media (debido a la lentitud de avance que se habría gestado).

Aun con el cristianismo distorsionado y paganizado, el gran drama de la condición humana se ha visto acompañado de cierto progreso y justicia, de alguna compasión y cultura.

Solo un Ser de origen no humano, el auténtico gobernante de este universo, ha podido causar semejante impacto, semejante huella en la humanidad. Esta es una reflexión que nos confirma la existencia real de Jesús y su poderoso papel.

El que existan hogares, leyes humanistas y una búsqueda de la justicia en la sociedad, es una derivación del mensaje distorsionado de Jesús. Aunque éste mensaje fue opacado por la Iglesia y un culto al Cristo, aún ha logrado mucho en la humanidad.

No debemos asustarnos por las aparentes crisis que experimenta la humanidad en el asunto de los valores morales. Ya se han establecido cimientos poderosos que podrán resistir algunas modas pasajeras y tontas.

Animo a los jóvenes de las religiones que antes de lanzarse a criticar que el cristianismo es restrictivo o recorta la libertad humana, pudieran reflexionar en estos asuntos históricos.

Nuestro papel es hacer resplandecer el mensaje de Jesús.

¿Qué se lograría en el mundo si volviéramos a resaltar el núcleo principal del mensaje de Jesús a la humanidad?

Una de las cosas más fascinantes de esta investigación es que el cristianismo de Jesús es una visión sumamente avanzada para la época. Una Iglesia sin edificios, centrada en el mensaje fraternal, e inclusiva con todos los seres humanos, realzando la vida comunitaria, familiar y sencillez de la existencia tiene la capacidad de transformar el mundo.

En los primeros siglos tras la venida de Cristo, el ideal de Jesús de Nazaret sobre la hermandad entre los hombres y la Paternidad de Dios sufrió una desviación hacia la figura del Maestro. Pero las enseñanzas de Jesús permanecen latentes como enredaderas que treparán finalmente por los muros de la tradición y emergerán victoriosas. Una Iglesia Fosilizada, Paganizada y Estatizada centró todos los asuntos en torno a la figura de Jesús. Sin embargo, aún así su mensaje se mantiene latente en los mismos cultos externos que dicen representarlo.

Y éstas enseñanzas, aunque fueron opacadas por un culto al Maestro y a la Iglesia, si han logrado empujar una gran evolución en la Tierra. Y algún día esas enseñanzas emergerán victoriosas. Esa será el auténtico Armagedón que derrotará a las fuerzas involutivas del mal y error.


Pero, ¿cómo lograrlo? ¿Como retomar el ideal superlativo de Jesús de Nazaret?


Algo que debemos tener claro es que el cristianismo del siglo I aparece en una sociedad judía teocrática y luego es expandido por el mundo gentil de forma gradual. Jesús y los cristianos utilizan elementos del judaísmo para su predicación porque este nace en una cultura y sociedad religiosa.


Jesús de Nazaret no quiso fundar una especie culto en base a su persona. El trajo el gran mensaje de la Paternidad de Dios y la Hermandad entre los hombres.

El predicó ese mensaje a un pueblo que había mantenido la idea de un único Dios por siglos. De esta forma, la plataforma facilitaría el mensaje de que ese único Dios es también el gran Padre del individuo a nivel personal. Luego las comunidades cristianas serían la maqueta de la fraternidad humana.

Jesús tuvo que adaptar ese mensaje a dicho pueblo, a esa época y esa cultura. Pero Jesús trajo un mensaje superior y excelso que con los años fue llevado a un intento por edificar una religión basada más en su persona. Y esa religión sin nombre, que funcionaba de forma libre incluso para ésa época, fue llamada con los años "cristianismo".

Los primeros discípulos de Jesús vivían en una cultura y ambiente religioso. Por esa razón, también transportaron varios elementos de dicha religión a la buena nueva. Nunca olvidemos que el Cristianismo posterior a Jesús es desarrollado por los apóstoles bajo un contexto netamente definido de una época, cultura y civilización particular.


El núcleo y pulpa del mensaje de Jesús trasciende todas las eras. Pero el ropaje y carne es el agregado religioso y cultural de cada época y civilización.


Por lo tanto, es inútil intentar revivir el mismo movimiento cristiano del siglo I, puesto que éste estaba fundado bajo los ideales y herencia de la religión hebrea de ésos días. Lo que era necesario y válido para ésa época hoy no puede ser replicado, ni será jamás replicado.


 Hoy miles de Iglesias han fracasado al intentar revivir mediante un culto formal externo esas técnicas y modelos del siglo I. No han logrado captar que la verdad no puede ser esclavizada a formas externas para su crecimiento. Una forma externa válida y necesaria para el siglo I, no es necesaria para el siglo XXI


No podemos hablar de una Iglesia Restaurada, ni un Cristianismo primitivo restaurado o una forma de hacer las cosas tal como las hacían los cristianos del siglo I, puesto que esos elementos eran para esa época y cultura, necesarios para una civilización aún basada en ideales religiosos.


Es un poco cómico observar a los pastores evangélicos gritando a voz en cuello, realizando escenificaciones de los antiguos profetas judíos (que alzaban la voz por vivir en épocas sin micrófonos) a predicadores modernos con traje y corbata, de la misma forma como es anacrónico que el papado católico haya intentado hacer un sincretismo de las vestiduras sacerdotales del Antiguo Testamento con las religiones paganas para transportarlas a la figura de San Pedro y sus supuestos sucesores.


Como vemos,  la iglesia cristiana del siglo I es una institución para dicha época. Las modernas iglesias han tratado de replicar dicha iglesia primitiva y han fracasado por que han tratado de exportar una sociedad eclesial que solo era funcional para la cultura del mediterráneo del siglo I. 


El mensaje de la hermandad de toda la humanidad, y la paternidad de Dios son elementos sustentados en el amor universal. Hoy nos encontramos en una civilización que no está motivada por la religión o la cultura ancestral. Los parámetros que movilizan exteriormente al mundo están nutridos por el lucro, la competencia, y el materialismo. Sin lugar a dudas, para vencer la resistencia de éstos elementos, el mensaje de las buenas nuevas no puede estar con las vestimentas religiosas de una era cultural de Palestina del primer siglo.


La misma Biblia, el lenguaje bíblico y la historia bíblica es un subproducto del intento de traer a nuestra época una cultura que no es nuestra. Se ha intentado fosilizar la historia pasada como historia sagrada y crear un estereotipo cultural que intentó ser impuesto en la Edad Media. Luego, las religiones protestantes y sus últimos vástagos han recibido dicha escenificación o intento de interpretación de una realidad que ya no existe.

Las Buenas Nuevas tienen que llegar a todas las personas de una forma clara. Las personas ya están predispuestas negativamente a la religión formal, ya no es parte de su cultura y predicarles en base a la Biblia, revistas y literatura religiosa solo puede ser una opción para personas que solo se mueven dentro del cerrado círculo religioso. Si queremos llegar a la mayor cantidad posible de personas, el mensaje de la hermandad y el amor debe ser expansivo, mostrarse en su total claridad sin los ropajes culturales, y entonces universalmente será escuchado. El mismo núcleo de la predicación de Jesús tiene que revivir.


Cuando vivimos todos los días vidas de inspiración y transmitimos la energía de la fuerza espiritual con nuestros actos y forma de ser altruista, muchas personas serán empujadas a preguntar por el camino a la vida. Y no es necesario decir todo en las primeras conversaciones. La gente se sentirá impulsada a preguntar sobre nuestro entusiasmo por la vida. Entonces se abre el camino natural para dar un testimonio basado en la confianza de que todo saldrá bien. Conversar y transmitir ese optimismo en la vida luego nos lleva a hablar del Padre Universal, quién nos da esa fe y certeza.

El gran problema de las religiones cristianas occidentales es que se han vuelto una especie de empresas que compiten por la misma cartera de clientes. Las organizaciones se quitan adeptos unas de otras, pero en su mayor parte adeptos con ideas religiosas ya existentes. Así es más probable que personas que fueron católicas o evangélicas se hagan testigos de Jehová. Mientras que dificilmente un budista o musulmán abraza el cristianismo. No es que no existan publicaciones que pretendan captar al "cliente" oriental. El problema es que siempre llegarán tarde o temprano al punto muerto de la imposición de la Biblia occidental en vez de centrarse en el mensaje de amor de la misma.

Hay una fuerte presión psicológica para usar la Biblia como un objeto de autoridad parecido a un Talismán y hacer constantes citas. Pero eso muchas veces enfoca el asunto en el libro y no el contenido del mismo.

El rango disminuye con los ateos o escépticos, materialistas u hombres modernistas. El circulo finalmente es cerrado. No es una predicación expansiva que busque llegar a toda la humanidad. No es que lo hagan a priori con una intención negativa. En realidad  los líderes religiosos son víctimas de la tradición, pero luego han percibido que éste sistema cerrado también les beneficia de alguna forma.

Solo si queremos perpetuar el sistema actual religioso usaremos las mismas fórmulas cerradas para llegar a las personas. Si queremos abrir camino verdadero para llegar incluso a pueblos orientales y a muchas personas de la época actual, tenemos que usar el núcleo del mensaje de Jesús y no el ropaje que fué parte de una cultura en especial, tal como se ha mencionado en las entradas pasadas.


Aún así, la evolución que experimentan muchas religiones es positiva. La presión de las Eras y los cambios ciclónicos hacen que organizaciones como los Testigos de Jehová evolucionen positivamente. Y cada vez más, el núcleo central y poderoso emergerá del capullo de las Iglesias externas visibles.


Nuestra misión es destacar las enseñanzas de Jesús sobre el Amor, el Padre y la Hermandad entre los Hombres. Esto implica que no es necesario que hablemos del mensajero (Jesús y su figura), sino más bien de su excelso mensaje. Y con nuestras acciones concretas debemos realzar dichas enseñanzas, las cuales podrán reencantar a la Humanidad.


(1220.9) 111:4.10 Las ideas pueden originarse en los estímulos del mundo exterior, pero los ideales nacen sólo en los reinos creadores del mundo interior. Actualmente las naciones del mundo son dirigidas por hombres que tienen superabundancia de ideas, pero gran pobreza de ideales. Ésta es la explicación de la pobreza, divorcio, guerra y odios raciales. - Libro de Urantia


Pero podemos perfumar nuevamente a cada área de acción humana con el trascendental mensaje de Amor, Unidad y Cooperación. Podemos abordar las áreas educativas para los niños que serán los hombres del futuro, a los ciudadanos en todas sus áreas de interacción humana, a los políticos y hombres de negocios, a los médicos y líderes sociales.


(2083.1) 195:9.5 La era moderna se negará a aceptar una religión que no esté de acuerdo con los hechos y que no se armonice con los conceptos más elevados de verdad, belleza y bondad. Está llegando la hora del redescubrimiento de los verdaderos y originales cimientos del distorsionado y comprometido cristianismo de hoy: la verdadera vida y enseñanzas de Jesús. - Libro de Urantia


(2082.9) 195:9.4 La religión necesita nuevos líderes, hombres y mujeres espirituales que se atrevan a depender solamente de Jesús y de sus enseñanzas incomparables. Si el cristianismo persiste en desatender su misión espiritual, mientras sigue ocupándose de los problemas sociales y materiales, el renacimiento espiritual deberá esperar el advenimiento de estos nuevos maestros de la religión de Jesús, que se dedicarán exclusivamente a la regeneración espiritual de los hombres. Entonces, estas almas nacidas del espíritu proveerán rápidamente el liderazgo y la inspiración que se requieren para una reorganización social, moral, económica y política del mundo. - Libro de Urantia

Jesús comparó al Reino con la Levadura transformadora que en silencio trabaja escondida en el pan. Actualmente miles de seres humanos se embarcan en esta revolución silenciosa. Son los agentes transformadores de la humanidad. Y tu puedes tener el privilegio de experimentar la transformación de tu propia vida y la de tu entorno inmediato si naces otra vez y transmites el ideal de Jesús de Nazaret.

Esta educación transformará el mundo y hará de la Tierra un verdadero Paraíso.


"Porque la tierra estará llena del conocimiento del Jehová como las aguas cubren el mar". - Isaías 11:9