sábado, 18 de agosto de 2018

El propósito de los Cien


Nota: Es esencial haber leído la entrada anterior para continuar aquí.

Creo que nunca había analizado con detenimiento el fascinante tema de los Cirujanos de Avalon. De hecho, recuerdo que jamás lo he tocado en el blog. Pero antes de entrar en detalles sobre el mismo, es bueno repasar cual era el objetivo de materializar al séquito corpóreo de los Cien de Caligastia (antes de estallar la rebelión).

La más importante misión para ellos consistía en enseñar al hombre los fundamentos de la civilización. Hacerlo evolucionar desde un cazador a un labriego y agricultor. También proveerle conocimientos esenciales para que arranque la civilización instruyendo a las razas de color (aparecidas hace poco). Estas deben estar en una posición receptiva y más pacífica para la llegada de la misión adánica la que ocurre miles de años después. Adán y Eva han de encontrar a una civilización dispuesta a aceptar ahora el mejoramiento biológico, el cual es su misión posterior. No podrían hacerlo con tribus bárbaras y violentas que podrían agredir y destruir a la raza adánica. Por ende, el pavimento civilizatorio preparado anteriormente por el príncipe planetario y los cien, es esencial.

Para más detalles sobre el trabajo educativo del séquito del príncipe en Dalamatia pueden leer el Documento 66 que describe a los diez consejos educativos. Con el tiempo, estos maestros tras la rebelión deterioraron su trabajo y muchos de ellos se erigieron como dioses.



Pero también hay otra razón para que los cien se hayan corporizado como humanos:

66:4.5 (744.4) Estos cien miembros del séquito del Príncipe se dividieron por partes iguales, según el sexo y de acuerdo con su estado mortal previo. Cada persona que integraba este grupo era capaz de llegar a ser co-progenitor de algún orden nuevo de ser físico, pero se les había exhortado a no recurrir a la procreación, salvo en ciertas circunstancias. El séquito corpóreo del Príncipe Planetario suele procrear sus sucesores en algún momento anterior al retiro del servicio planetario especial. Lo normal es que dicho acto acontezca a la llegada del Adán y Eva Planetarios o poco tiempo después de eso.

Así que éstos Maestros no tenían que procrear hijos entre ellos hasta la llegada de la misión adánica, sin embargo, sabemos que lo hicieron de forma precipitada miles de años antes y cuando al unirse a la rebelión de Lucifer y Caligastia, ya habían sido privados del árbol de la vida.

Se había contemplado la posibilidad de la
unión de la primera descendencia
de una raza
 nodita pura y adanita.
77:2.2 (856.5) Los miembros físicos del séquito del Príncipe se habían constituido en criaturas sexuales, a fin de que participaran en el proyecto de procrear la prole que encarnaría todas las cualidades de su orden extraordinaria juntamente con las de la cepa seleccionada de las tribus andónicas, con miras a la aparición subsiguiente de Adán. Los Portadores de Vida habían proyectado un nuevo tipo de mortal que uniría el con-junto de la prole del séquito del Príncipe con la primera generación de la prole de Adán y Eva. Por lo tanto habían formulado un plan que preveía una nueva orden de criaturas planetarias que, según sus esperanzas, se convirtiera en los gobernantes-maestros de la sociedad humana. Estos seres estaban concebidos para la soberanía social, no para la soberanía civil. Pero como casi se malogró por completo este proyecto, jamás sabremos de qué aristocracia benigna y cultura sin par fue privada Urantia, pues el séquito corpóreo sí se reprodujo, pero lo hizo posteriormente a la rebelión y después de ser privados de su conexión con las corrientes vitales del sistema.

En los planes originales (antes de la rebelión) para Urantia (mundo decimal) estaba proyectado que los Cien tuvieran hijos al tiempo de la llegada de Adán y Eva, y esos hijos directos se casaran con la primera generación de los hijos de Adán y Eva. Esta progenie seria una especie de gobernantes-maestros para la humanidad y junto al séquito corpóreo ayudarían a que el resto de las razas de color se unieran en matrimonio con el resto de las siguientes generaciones de los hijos de Adán (se esperaba lograr una reserva inicial de 500.000 a 1.000.000 adanitas puros en el Jardín).

Sin embargo, todo fue malogrado por la rebelión ya que ocurrió miles de años antes, y el surgido pueblo Nodita (que fue producido por los descendientes de algunos de los Cien) en muchos aspectos ya era un mestizaje con las razas nativas.

Teniendo en claro el objetivo secundario de los Cien, es necesario comprender que para esta empresa, tal como declaraba la cita anterior, ellos necesitaban incorporar a su estructura corporal “la cepa seleccionada de las tribus andónicas”, esto quiere decir, el Material Genético de los andonitas. Para los lectores que nos visitan por primera vez es bueno recordar que los andonitas (no confundir con adanitas ni anditas) eran la culminación de la especie humana en su potencial evolutivo. Los andonitas (descendientes de Andón y Fonta) eran la genética agotada que dio origen al Hombre Primitivo (ya no eran protohumanos sino hombres primitivos).

Los andonitas eran muy similares
a los esquimales,
posiblemente pequeños.
De los Andonitas surgió una línea familiar distinta que se llamó la Familia Sangik, la que originó las razas de color. Pero los andonitas, a parte de las tribus de color que se esparcieron por el mundo, seguían existiendo como raza y pueblo. Como expliqué alguna vez, éstos andonitas no eran ningunos simios (como malamente algunos estudiantes de Urantia han transmitido). Más bien eran muy similares a los esquimales de hoy:

63:4.1 (713.7) El hombre primitivo —los andonitas— tenían los ojos negros y la tez morena, algo como la de un cruce entre la raza amarilla y la roja. La melanina es una sustancia colorante que se encuentra en la piel de todos los seres humanos. Es el pigmento original de la piel andónica. En cuanto al aspecto general y al color de la piel, estos primeros andonitas se parecían más a los esquimales de hoy en día que a ningún otro tipo de ser humano viviente. Fueron las primeras criaturas en servirse de las pieles de los animales para protegerse del frío; tenían un poco más de pelo en el cuerpo que los humanos de hoy en día.

Los Cien de Caligastia incorporaron a su nueva estructura corporal (creada para habitar en la Tierra) la genética de los andonitas antes descritos. Y para esto se haría esencial la intervención de los Cirujanos de Avalon.