jueves, 30 de agosto de 2018

Somos seres metamórficos


La realidad es que somos seres metamórficos. Aún estamos en pleno proceso inicial y en transformación. Este no es nuestro estado pleno. Aceptar esta realidad implica una comprensión de la razón de nuestra existencia temporal en este estado, y nos amplía la perspectiva universal sobre nuestro origen, destino y propósito.

(299.2) 27:1.2 Enteramente distinto de todos éstos es el sueño profundo de la metamorfosis, el reposo de transición de una etapa de ser a otra, de una vida a otra, de un estado de existencia a otro.

(299.3) 27:1.3 Pero el último sueño de metamorfosis es más que aquellos reposos previos de transición que han marcado los logros sucesivos de estado de la carrera ascendente; por ello las criaturas del tiempo y del espacio atraviesan los límites más interiores de lo temporal y lo espacial para lograr estado residencial en las moradas sin tiempo ni espacio del Paraíso. Los instigadores y los complementos del reposo son tan esenciales para esta metamorfosis trascendente como lo son los serafines y seres asociados para la sobrevivencia de la muerte de la criatura mortal.

La metamorfosis de la oruga en mariposa puede ayudarnos a comprender parcialmente esto. Este pequeño ser nace como un huevo y después pasa por varias etapas de crecimiento como oruga. En ese periodo consume mucho alimento y tiene una gran actividad. Luego comienza a frenar su actividad, se vuelve más lenta, se detiene y comienza preparar la pupa o crisálida introduciéndose en ella. Al estar dentro de la crisálida, la oruga tiene una muerte aparente, pero una serie de cambios asombrosos están ocurriendo. Finalmente emerge como una majestuosa mariposa.

La corta vida en la carne equivale a las etapas del crecimiento inicial de la oruga, desde un huevo hasta la preparación para la crisálida. La niñez humana es como el estado de huevo, la adolescencia y adultez es ese paso de crecimiento gradual en la misma oruga. Nuestra mayor actividad se concentra allí. La vejez es la preparación para sumergirse en la crisálida. Físicamente nos volvemos menos activos, pero interiormente están aconteciendo una serie de cambios que moldean el alma para el próximo viaje. Al ingresar en la crisálida y detener para los ojos nuestra actividad aparente, ingresamos al sueño de la metamorfosis, el sueño de la muerte. La mariposa moroncial habrá de emerger posteriormente en la resurrección.

La falta de esta perspectiva nos causa perplejidad. Y ese vacío ha sido llenado con teorías religiosas y especulaciones. Se ha hablado de un inmediato estado espiritual sin la metamorfosis de la resurrección, o también de incorruptibilidad eterna en la carne, todas las cuales son fábulas e interpretaciones teóricas que se alejan de los hechos concretos y de una correcta lectura de los "libros sagrados" y revelaciones.

Cuando somos pequeños "pensábamos y actuábamos como pequeñitos". La niñez nos daba una perspectiva limitada en torno a lo afectivo, las relaciones con los demás, nuestras metas y sueños. A algunos les atraía llegar a la adultez, y a otros les causaba mucho temor comenzar a asumir nuevos desafíos y responsabilidades. Pasar de una etapa a otra, siempre causa cierta molestia, temor y ansiedad en el alma. Recordemos la turbulenta y confusa adolescencia, esa etapa metamórfica de incertidumbre, miedo, cambios de humor, e impulsividad que en muchos jóvenes crea toda una serie de crisis y problemas. Sin embargo, no por estos mecanismos de ajuste transformativos, hemos de condenar o juzgar con limitación mental el proceso de la niñez a la adultez, donde hay toda una transformación metamórfica literal.

Hoy quizás la vida adulta nos ha dado una especie de confort mental en que creemos que este es el estado pleno, de la misma forma como nos aferramos en algún momento a la niñez. Pero hemos de enfrentar estos cambios con valentía y mucha sabiduría. Las transformaciones humanas no son el problema, de la misma forma como la ignorancia y falta de redes de guías adecuadas hacen más turbulenta y sufriente la pubertad y adolescencia, así mismo es la sociedad y el sistema actual de ignorancia y falta de apoyo, lo que vuelva en problema la vejez, los años del ingreso a la "crisálida".

La falta de información, educación y perspectiva, la ignorancia y confusión religiosa, y lo inadecuado de un sistema social humano que carece de sabiduría provoca este grado de sufrimiento. No son las etapas en sí mismas.

En el pasado, algunos patriarcas murieron en paz y en "buena vejez" cuando todo este entorno de apoyo y perspectiva funciona bien. Pero si nuestro planeta no hubiera sucumbido a la rebelión planetaria, éstos aspectos serían enseñados abiertamente en las escuelas y presentados como realidades:

- La sociedad prepararía y mantendría a las personas de edad equipadas laboralmente de acuerdo a sus capacidades y seguirían siendo productivas de acuerdo a sus circunstancias, incluso en su limitación gradual de actividad por razones físicas. Es un error frenar en seco en su capacidad productiva a los seres humanos a cierta edad o por ciertas leyes. Aún en la tercera edad y con limitaciones gradualmente aumentadas, las personas pueden encontrar realización personal en el trabajo, que es un elemento dignificante cuando se enseña bajo una perspectiva madura. Aún ésto tendría elementos positivos en su salud ya que la actividad les mantendrían bien. Ejemplos de dirigentes como Moisés, que su mayor actividad y contribución a la humanidad, fue desde los 80 años hasta los 120, ejemplifica que mantenerse activos es fundamental.

- En una sociedad ordenada y sin el caos informativo que causa una rebelión, las personas comienzan a ser abiertamente preparadas para el paso a la verdadera vida eterna. No existe incertidumbre pública sobre el "más allá". Todos saben que tras la muerte aparente, somos transportados a "los mundos superiores" de "estancia". Tal como un grupo de personas en un país está postulando y preparándose para ir a trabajar al extranjero (a un país avanzado) y separarse temporalmente de sus familiares, y este proceso se hace de forma organizada, ordenada y gradualmente, en los mundos normales la muerte y la vida en las otras moradas son certezas, se enseñan abiertamente y correctamente por las instituciones públicas y sociales. No hay separación entre religión y sociedad, porque todo se ha vuelto una expresión de la misma realidad. No existe la obscuridad nebulosa causada por el retraso de una rebelión, y no existen las creencias sobre la vida después de la muerte, como abstracciones e intuiciones religiosas. Allá, en esos planetas, nadie vende cuentos falsos y erróneos sobre la vida eterna. Nadie se defrauda por expectativas no cumplidas.

- Esas sociedades sin rebelión y en estados ya más avanzados, las personas  pueden incluso comunicarse con sus seres queridos en los mundos de estancia, y se hace con la misma normalidad y lucidez tal como hablamos con los seres queridos en el extranjero. Toda la sociedad participa de estas comunicaciones en los Templos Moronciales establecidos en el planeta natal, el planeta de partida. Sí, porque en estas sociedades bien educadas se enseña correctamente que la misma existencia individual humana es metamórfica, que los planetas en los que vivimos y realizamos nuestra carrera, incluyendo el inicial como la Tierra, son solo transicionales para manifestar el desarrollo del alma asociada a la esfera específica, no siendo esferas de anclaje. Esto se enseña correctamente y nadie espera lo que la realidad no demuestra. Porque precisamente incluso en los mundos moronciales pasaremos por más de un estado. Solo en la primera etapa del universo local, seremos transformados 570 veces pasando por decenas de planetas de capacitación.

- En estas magníficas sociedades (que apenas podemos intuir dado el gran daño mental que poseemos por creencias erróneas y puntos de vistas limitados por la sociedad y cultura), los seres humanos son preparados abiertamente para este viaje. Tal como un amigo se va a otro país y programa su viaje, las personas incluso llegan a saber gracias a los avances científicos, el día en que se dormirán en el sueño de transformación. Todos acuden a la despedida para el viaje. Y en mundos de luz y vida, las personas ya deciden fusionarse con sus Ajustadores y ser trasladados en vida hacia los mundos de estancia. Todas estas actividades son ordenadas, normales y hasta rutinarias,  realizadas de forma madura y bien establecidas. Puede que nos cueste imaginar como una civilización puede generar un sistema adecuado para estos asuntos. Pero pensemos en el ejemplo de la sociedad de la Tierra. Hace algunos siglos no existían las clínicas y Hospitales que mediante un programa masivo pueden prestar servicios a su población civil, como lo son programas dentales, de chequeos médicos, etc.

- En sociedades ordenadas, sin la interrupción de las comunicaciones celestiales por una rebelión, la religión cósmica y las realidades eternas son enseñadas abiertamente y correctamente como hechos sociales concretos. En la Tierra, la interrupción de la rebelión y el fracaso de los maestros de Dalamatia y Edén sepultó al mundo en superstición. La religión se aisló como una abstracción metafísica de la mente y se separó de la certeza científica. En planetas normales, no existe dicha separación de las realidades.

- Hasta los accidentes y enfermedades son reducidos al mínimo en los planetas normales. La falta de sincronicidad mental con el entorno, además de una mala gestión en tecnologías, generan muchos de los accidentes. Las enfermedades han sido subyugadas por la genética adanita que reciben los pueblos en estado normal, además de una medicina muy avanzada. Los desastres naturales ya son controlados, tal como el hombre de la Tierra domestica la electricidad.

La Sociedad Humana de nuestro mundo avanza lentamente hacia una meta semejante. El fracaso ha sido contundente en la religión. La rebelión ha traído falsas creencias y oscuridad al tema de la muerte, que no es enseñado en las escuelas e instituciones abiertas, haciéndolo un tema tabú, y de decenas de especulaciones doctrinales, cuando lo cierto es que todos experimentaremos ese inevitable viaje.

Sí, somos seres metamórficos. Algún día la madurez con la perspectiva universal volverá a ser enseñada correctamente. La revelación y la amplitud cósmica solucionará este vacío de información.