lunes, 17 de octubre de 2011

Los 70 años


A continuación coloco a vuestra disposición la siguiente investigación de un estudioso bíblico anónimo:

La única manera que podemos probar que un evento ya predicho ocurrió en el pasado es a través de la historia. Si la historia dice una cosa, y nosotros decimos que la Biblia dice alguna otra cosa, ¿entonces ciertamente no deberíamos echar una mirada a nuestra interpretación y lo que razonamos sobre el texto de nuevo?

El profeta Jeremías predijo que los babilonios destruirían a Jerusalén y dejarían desolados la ciudad y el país. (Jeremías 25:8, 9) Añadió: “Y toda esta tierra tiene que llegar a ser un lugar devastado, un objeto de pasmo, y estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia setenta años.” (Jeremías 25:11)
 
La Profecía en Jeremías 25 se le escribe a Judá y a las naciones circundantes. Si no es así por qué el verso 9 dice: “y ciertamente las traeré contra esta tierra y contra sus habitantes y contra todas estas naciones en derredor”. El verso 11 dice: “Y toda esta tierra tiene que llegar a ser un lugar devastado, un objeto de pasmo, y estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia setenta años”. Si los setenta años se aplican sólo a Judá, por qué dice que estas otras “naciones tendrán que servir”. ¿Y si sólo se aplica a Judá, por qué la redacción dice que: “estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia” y no usa “la nación” en forma singular? Esta profecía está describiendo 70 años de servidumbre para todas las naciones incluyendo a Judá. En los versos 17-26, Jehová le dice a Jeremías toma la copa del vino de la furia, para “hacer que bebieran todas las naciones”. La primera nación mencionada es Jerusalén y las ciudades de Judá y entonces continúa y menciona a otros 24 reyes que beberán de la copa del vino de la furia. Verso 26 dice: “y todos los [demás] reinos de la tierra que están sobre la superficie del suelo”. Así que podemos ver que cubrió mucho más que a Judá solamente:
 
*** Rbi8 Jeremías 25:17-26 ***

Y procedí a tomar la copa de la mano de Jehová y a hacer que bebieran todas las naciones a quienes Jehová me había enviado: 18 a saber, a Jerusalén y a las ciudades de Judá y sus reyes, sus príncipes, para hacerlos un lugar devastado, un objeto de pasmo, algo de qué silbar y una invocación de mal, tal como sucede este día; 19 a Faraón el rey de Egipto y sus siervos y sus príncipes y todo su pueblo; 20 y a toda la compañía mixta, y a todos los reyes de la tierra de Uz, y a todos los reyes de la tierra de los filisteos, y a Asquelón y Gaza y Eqrón y el resto de Asdod; 21 a Edom y Moab y los hijos de Ammón; 22 y a todos los reyes de Tiro y a todos los reyes de Sidón y a los reyes de la isla que está en la región del mar; 23 y a Dedán y Temá y Buz y todos los de cabello cortado en las sienes; 24 y a todos los reyes de los árabes y todos los reyes de la compañía mixta que está residiendo en el desierto; 25 y todos los reyes de Zimrí y todos los reyes de Elam y todos los reyes de los medos; 26 y todos los reyes del norte que están cerca y lejos, uno tras otro, y todos los [demás] reinos de la tierra que están sobre la superficie del suelo; y el mismo rey de Sesac beberá después de ellos.

Tres cosas fueron predichas en la profecía de Jeremías:
  • 1. La tierra de Judá llegaría a ser un “lugar devastado” aunque ningún tiempo límite fue puesto de tiempo en esto.
  • 2. Estas naciones tendrían que servir al Rey de Babilonia durante 70 años.
  • 3. Cuando se cumplieran los setenta años, entonces Jehová le pediría cuentas al rey de Babilonia
La palabra hebrea para desolación, es “ chorbáh ” (devastación, desolación y ruina). ¿Esta palabra implica una desolación total? Por favor vea a Ezequiel 33:24 donde habla de “ los habitantes de estos lugares devastados.” Por favor vea también a Nehemías 2:17. Durante el tiempo de Nehemías, Jerusalén estaba habitada, por todavía se alude que la ciudad estaba devastada. Por favor lea de nuevo Jeremías 25:17-18:
*** Rbi8 Jeremías 25:17-18 ***

17 Y procedí a tomar la copa de la mano de Jehová y a hacer que bebieran todas las naciones a quienes Jehová me había enviado: 18 a saber, a Jerusalén y a las ciudades de Judá y sus reyes, sus príncipes, para hacerlos un lugar devastado, un objeto de pasmo, algo de qué silbar y una invocación de mal, tal como sucede este día;
 
El término “ tal como sucede este día” es importante. Esta frase parece indicar que la devastación, el “Chorbáh” hasta cierto grado había comenzado en este momento. El Dr. J.A Thompson en su libro: “The book of Jeremiah” [“ libro de Jeremiah ”] nos dice: “la frase como sucede este día sugiere que en el tiempo de escribirse esto algunos aspectos de este juicio, por lo menos, estaban claros”. Como fuera señalado por el Profesor Author Jeffrey en el Interpreter's Bible , [“Biblia de Intérpretes”] (Vol. 6 Pág. 485), “chorbáh”, “frecuentemente se emplea para describir el estado de una tierra devastada después de que los ejércitos de un enemigo han pasado (Levítico 26: 31, 33; Isaías 49: 19; Jeremías 44: 22; Ezequiel 36: 34; Malaquías 1: 4; 1ª Macabeo 1: 39).” Por consiguiente, no sería inexacto hablar de Judá como “chorbáh” con dieciocho años anticipadamente a su despoblación, si la tierra hubiera sido saqueada por el ejército de un enemigo en ese momento. La frase “un yermo desolado, sin habitante” se encuentra en Jeremías 9: 11 y 34: 22. Aunque se refiere a Jerusalén y las ciudades de Judá no se asemeja en ninguna parte con el período de setenta años. El punto que yo estoy intentando hacer aquí es este: Los “setenta años” no eran setenta años de Judá si tener un habitante. El término “chorbáh” no quiere decir que este significado no encaje en lo que la Biblia dice. La Biblia dice que Judá iba a ser desolada y arrasada por un ejército enemigo. El período de tiempo no se declara. El período de tiempo de los setenta años se aplica a la región, no sólo a Judá, sirviendo al rey de Babilonia.

Si debemos creer que los 70 años son 70 años de desolación completa sin ningún habitante en Judá, entonces esto estaría en conflicto directo con la profecía. La servidumbre mencionada no significa un destierro y desolación. Significa vasallaje. Por favor vea a Jeremías 27:8 y 11. Estas escrituras están diciendo que las naciones deben servir al rey de Babilonia. La nación que no le sirva, la ira de Jehová se volverá contra Él hasta que lo haya acabado. Pero “ la nación que ponga su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia y realmente le sirva, yo también ciertamente la dejaré descansar sobre su suelo —es la expresión de Jehová— y ciertamente lo cultivará y morará en él”.

(Jeremías 27:8-11) “‘“‘Y tiene que suceder que la nación y el reino que no quiera servirle, aun a Nabucodonosor el rey de Babilonia; y el que no quiera poner su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia, con la espada y con el hambre y con la peste dirigiré yo mi atención a esa nación —es la expresión de Jehová— hasta que los haya acabado por mano de él.'

9 “‘“‘Y en cuanto a USTEDES, no escuchen a SUS profetas ni a SUS practicantes de adivinación ni a SUS soñadores ni a SUS practicantes de magia ni a SUS hechiceros, que están diciéndoles: “USTEDES no servirán al rey de Babilonia”. 10 Porque falsedad es lo que LES están profetizando, con el propósito de que SEAN llevados lejos de sobre SU suelo; y yo tenga que dispersarlos, y USTEDES tengan que perecer.
11 “‘“‘Y en cuanto a la nación que ponga su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia y realmente le sirva, yo también ciertamente la dejaré descansar sobre su suelo —es la expresión de Jehová— y ciertamente lo cultivará y morará en él'”'”.
 
Así que “servir” lo que quiere decir es ser un vasallo del reino a Babilonia, y su recompensa por ser obediente era quedarse en su tierra. El verso12 es una orden directa a Sedequías, cual muestra que Jehová no quería que ellos se fueran. Él quería que ellos “sirvieran” como vasallos y se quedaran en su tierra. Si ellos no querían “poner su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia ” Jehová iba a castigarlos. Lo mismo sería aplicado a cualquier Rey que Jehová había vertido “la copa del vino de la furia” sobre él.
 
*** Rbi8 Jeremías 27:12-13 ***

12 Aun a Sedequías el rey de Judá hablé conforme a todas estas palabras, y dije: “Pongan sus cuellos bajo el yugo del rey de Babilonia y sírvanles a él y a su pueblo y sigan viviendo. 13 ¿Por qué deben morir tú mismo y tu pueblo a espada, del hambre y de la peste conforme a lo que Jehová ha hablado a la nación que no sirva al rey de Babilonia?
 
También en todo el capítulo 42 de Jeremías está diciéndoles a los judíos que fueron después de la destrucción que se quedasen en la tierra de Judá, la cultivaran y permanecieran en sumisión ante el rey de Babilonia. Los versos 18 y 19 están diciéndoles a los judíos que no entraran a Egipto y dejaran la tierra. El verso 22 les dice que si ellos lo hacían, Jehová iba a castigarlos.
 
(Jeremías 42:18-19) “Porque esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘Tal como se ha derramado mi cólera y mi furia sobre los habitantes de Jerusalén, así se derramará mi furia sobre USTEDES por entrar en Egipto, y USTEDES ciertamente llegarán a ser maldición y objeto de pasmo e invocación de mal y oprobio, y no verán más este lugar'. 19 ”Jehová ha hablado contra USTEDES, oh resto de Judá. No entren en Egipto. USTEDES deben saber positivamente que he dado testimonio contra USTEDES hoy,
 
*** Rbi8 Jeremías 42:22 ***

22 Y ahora DEBEN saber positivamente que a espada, del hambre y de la peste morirán en el lugar en el cual de veras LES deleita entrar para residir como forasteros”.
 
La pregunta que viene a importar aquí es: ¿Si Jehová quería la tierra que estuviera totalmente inhabitada, por qué él le ordenó al remanente judío que no dejaran a Judá?
 
Por ende las naciones que aceptaban el yugo babilónico servirían setenta años al rey de Babilonia siendo vasallos. Pero la nación que se negaba a servir al rey sería devastada. Los setenta años de servidumbre profetizado por Jeremías por consiguiente no se aplicaban a Judá como nación, sino sólo a las naciones que se sometieran al rey de Babilonia. Cuando Judá se negó a someterse, tuvo que ser castigada por esto, lo que significó desolación y destierro porque no puso su cuello bajo el yugo. No podría significar que eran setenta años de estar inhabitada, siendo que Jehová le ordenó al remanente que no se fuera. Los setenta años entonces podrían referirse a Babilonia como un lapso de poder mundial. Los historiadores sienten que este poder mundial comenzó su reinado cuando destruyó la ciudad de Harán en el 609 a EC y dominó al poder mundial de Asiría quien tenía el control para ese tiempo.
 
Según la Biblia, el fin de los setenta años se marcaría por la destrucción de Babilonia. En ninguna parte se nos dice que los setenta años finalizarían con el retorno de los judíos:
 
*** Rbi8 Jeremías 25:12-13 ***

12 “‘Y tiene que ocurrir que, cuando se hayan cumplido setenta años, pediré cuentas al rey de Babilonia y a aquella nación —es la expresión de Jehová— por su error, aun a la tierra de los caldeos, y ciertamente haré de ella yermos desolados hasta tiempo indefinido. 13 Y de veras traeré sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella, aun todo lo que está escrito en este libro que Jeremías ha profetizado contra todas las naciones.
 
¿Si Jerusalén fue destruida en el 607 a EC y Babilonia fue destruida en el 539 a EC, el resultado de esto es sólo de 68 años, entonces Babilonia fue destruida antes de que el período de tiempo de setenta años se cumpliera? ¿Entonces cómo fue que Jehová pudo cumplir: “cuando se hayan cumplido setenta años, pediré cuentas al rey de Babilonia y a aquella nación... por su error,” en el 537 a EC, dos años después que ya estaba reemplazada? La conquista de los Persas acabó definitivamente con la supremacía babilónica sobre las naciones que le habían servido como vasallos. Después de ese año ya era imposible servir al rey de Babilonia en cualquier sentido ya fuera como exilados ó vasallos.
 
La W.T dice: Creemos que la lectura más directa de Jeremías 25:11 y de otros textos señala que los 70 años contarían desde cuando los babilonios destruyeron a Jerusalén y dejaron desolada o despoblada la tierra de Judá.—Jeremías 52:12-15, 24-27; 36:29-31.
 
¿Eso es lo que la Biblia y Jeremías dicen? ¿Al final del día podemos interpretar las escrituras como queramos, pero es que la Biblia no está completamente clara acerca de lo que le pasaría a estas naciones?
 
La WT dice: Sin embargo, los que confían principalmente en información seglar para la cronología de ese período se dan cuenta de que si Jerusalén fue destruida en 587/6 a. de la E.C. ciertamente no pasaron 70 años desde entonces hasta cuando Babilonia fue conquistada y Ciro permitió que los judíos regresaran a su país. En un intento por armonizar los asuntos, ellos alegan que la profecía de Jeremías comenzó a cumplirse en 605 a. de la E.C. Escritores posteriores declaran que Beroso dijo que, después de la batalla de Carquemis, Nabucodonosor extendió la influencia babilónica en toda Siria-Palestina y, cuando regresó a Babilonia (en su año de advenimiento, 605 a. de la E.C.) llevó judíos cautivos al exilio. Por eso, calculan los 70 años como un período de servidumbre a Babilonia que empezó en 605 a. de la E.C. Eso significaría que el período de 70 años terminaría en 535 a. de la E.C.
 
Pero esta interpretación presenta varios problemas serios: Aunque Beroso alega que Nabucodonosor llevó judíos al cautiverio en su año de advenimiento, no hay documentos cuneiformes que apoyen esto. 

Pero la propia Biblia sí apoya estas deportaciones, mediante la lectura directa de Daniel 1:1,2;
*** Rbi8 Daniel 1:1-2 ***

1 En el año tercero de la gobernación real de Jehoiaquim el rey de Judá, Nabucodonosor el rey de Babilonia vino a Jerusalén y procedió a ponerle sitio. 2 Con el tiempo, Jehová dio en su mano a Jehoiaquim el rey de Judá y una parte de los utensilios de la casa del Dios [verdadero], de modo que él los llevó a la tierra de Sinar, a la casa de su dios; y llevó los utensilios a la casa del tesoro de su dios.
 
Daniel 1:1 nos dice que en el tercer año de Jehoiaquim (correspondiendo al primer año de Nabucodonosor : vea Jer. 25:1) Nabucodonosor tomó el tributo de Judá que consiste en utensilios del templo y “ a algunos de los hijos de Israel y de la prole real y de los nobles” y los trajo a Babilonia. Es cierto que la Crónica babilónica no menciona a estos cautivo judíos específicamente, sin embargo menciona que Nabucodonosor en su año de ascensión “qué, él tomó el vasto botín de Hattu para Babilonia. Lo más probable es que los cautivos del territorio de Hattu estaban incluidos entre este “vasto botín”, como también es señalado por el Profesor Gerhard Larsson en: “ When did the Babylonian Captivity Begin ” [“Cuándo la Cautividad Babilónica Empezó”]
 
“Es muy cierto que este “pesado tributo” consistió no sólo del tesoro sino también de prisioneros de los países conquistados. El abstenerse de hacer esto habría sido algo demasiado extraño a las costumbres de los reyes de Babilonia y Asiría.”
 
Esto claramente señala el principio de la servidumbre temprano en el reinado de Jehoiaquim. Sin embargo nosotros como Testigos de Jehová sentimos que “ el año tercero de la gobernación real de Jehoiaquim” se entiende para ser su tercer año de vasallaje a Nabucodonosor y por consiguiente su undécimo año de reinado. Sin embargo esta explicación está en conflicto directo con Daniel 1:1, 2:1 y Jer 25:1.
 
*** Rbi8 Daniel 2:1 ***

2 Y en el segundo año de la gobernación real de Nabucodonosor, Nabucodonosor soñó sueños; y su espíritu empezó a sentirse agitado, y su mismo dormir se le hizo algo [que estaba] más allá de él.
 
¿Si Daniel fue traído a Babilonia en el octavo año de Nabucodonosor, cómo es posible que él pudiera estar interpretando los sueños en el segundo año de la gobernación real de Nabucodonosor? ¿Si es porque es el segundo año de Nabucodonosor como “los gentiles hollando a Jerusalén”, por qué Daniel no continuó utilizando este mismo método de fechar, fechando a otros reyes en los demás versos que siguen? Daniel sabía que sus palabras serían leídas luego por nosotros dos mil años después y por eso él no habría puesto en sus escrito algo tan ofuscado:
 
*** Rbi8 Daniel 8:1 ***

8 En el tercer año de la gobernación real de Belsasar el rey, hubo una visión que se me apareció, aun a mí, Daniel, después de la que se me apareció al comienzo.
 
*** Rbi8 Daniel 9:1 ***

9 En el primer año de Darío el hijo de Asuero de la descendencia de los medos, quien había sido hecho rey sobre el reino de los caldeos;
 
*** Rbi8 Daniel 10:1 ***

10 En el tercer año de Ciro el rey de Persia un asunto fue revelado a Daniel, a quien se llamó por nombre Beltsasar; y el asunto era verdadero, y había un gran servicio militar. Y él entendió el asunto, y tuvo entendimiento en la cosa vista.
 
La W.T dice: Más significativamente, Jeremías 52:28-30 informa cuidadosamente que Nabucodonosor llevó judíos al cautiverio en su séptimo año, su 18 año y su 23 año, no en su año de advenimiento. 

Esto presupone que éste registro es uno completo de las deportaciones. La suma total de las deportaciones según Jer. 52:30 es de “cuatro mil seiscientos”. Sin embargo en 2ª Reyes 24:14 da el número de sólo una de esas deportaciones de “diez mil”. Jeremías no menciona la deportación en el año de asenso de Nabucodonosor descrita por Daniel, pero esto no significa que no sucedió. Probablemente fue una deportación pequeña que consistió de “ la prole real y de los nobles” . La cosa importante es que Daniel menciona esto independiente a Beroso. Además si el número más grande fue de “diez mil” que fueron llevados a Babilonia, había quedado todavía un número grande del pueblo en Jerusalén, por ende no se quedó totalmente desolada.

La W.T dice: Además, Josefo, el historiador judío, declara que Nabucodonosor conquistó a toda Siria-Palestina, “excepto a Judea,” en el año de la batalla de Carquemis, contradiciendo así a Beroso y quedando en conflicto con la alegación de que 70 años de servidumbre judía empezaron en el año de advenimiento de Nabucodonosor. —Antiquities of the Jews X, vi, 1. 

Josefo escribió esto más de 600 años después de Beroso y casi 400 años después de Daniel donde ambos declararon que sí aconteció (Dn. 1:1-2). Aun si Josefo estaba correcto, esto no contradice la conclusión que la servidumbre de las naciones circundante a Judá comenzó en el año de advenimiento de Nabucodonosor (vea debajo). El Dr. Ernst Wilhelm Hengstenberg en su libro: “ Die Authentie des Daniels und die lntergrität des Sacharjah ” (Berlín, 1831), Pág. 57. ( Traducido del Alemán al inglés) en español dice:
“No debe pensarse que Josefo consiguió la parex tes Ioudaias [exceptuando a Judea] de una fuente que ya no está disponible para nosotros. Lo qué sigue muestra claramente que él apenas la derivó de un malentendido del pasaje de 2ª Reyes 24: 1. Cuando él erróneamente entendió los tres años mencionados allí como un intervalo entre las dos invasiones, él pensó que ninguna invasión podría presumirse antes del 8 vo . año de Jehoiaquim.”

Personalmente, yo prefiero aceptar la evidencia de Beroso, quien recibió su información salvaguardadas de las fuentes neobabilónicas en sí, y las escrituras del profeta Daniel en la Biblia quien fue un testigo ocular en aquel tiempo y quién estuvo personalmente envuelto en las deportaciones. Nuevamente, Daniel supo que sus palabras se leerían miles de años después de su muerte y sabía que no debería poner algo tan ofuscado en sus escritos. Hay también evidencias históricas que apoyan la lectura directa de Daniel 2:1.

Una es la Crónica Babilónica BM 21946. Esta cubre el período del último año (21) de Nabopolasar hasta e incluyendo el décimo año de su sucesor e hijo, Nabucodonosor. Empieza narrando detalladamente la batalla de Carquemis dónde Babilonia infligió una derrota grande sobre el ejército egipcio y los subsiguiente eventos. Inmediatamente después de la batalla, Nabucodonosor comenzó a tomar las áreas occidentales cuales eran el vasallaje de Egipto. La crónica nos dice que... “En (su) año de ascensión Nabucodonosor (II) regresó a Hattu. Hasta el mes Shebat en el cual él marchó victoriosamente sobre Hattu. En el mes de Shebat él tomó el inmenso botín de Hattu lo llevó a Babilonia...” Él luego pasó los próximos cuatro años conquistando territorios. Claramente las naciones en el área de Hattu (incluyendo a Judá) se convirtieron en vasallos de Babilonia poco después de la batalla en Carquemis. La Biblia está de acuerdo con esto.
 
La W.T dice: Además, en otro lugar Josefo describe la destrucción de Jerusalén por los babilonios y entonces dice que “toda Judea y Jerusalén, y el templo, continuaron siendo un desierto por setenta años.” ( Antiquities of the Jews X, ix, 7) El declara directamente que “la ciudad llegó a quedar despoblada durante setenta años, hasta el tiempo de Ciro.” ( Contra Apión I, 19) Esto concuerda con 2 Crónicas 36:21 y Daniel 9:2 en el sentido de que los predichos 70 años fueron 70 años de desolación total para la tierra. 

Esto es cierto. Josefo declara sobre los 70 años de desolación. Pero ustedes fallan al no mencionar que Josefo, en su última referencia sobre el período

La W.T dice: Teófilo de Antioquía, escritor del siglo segundo (E.C.) también muestra que los 70 años comenzaron con la destrucción del templo después que Sedequías hubo reinado por 11 años.—Vea también 2 Reyes 24:18-25:21. 

Teófilo sí comienza los setenta años desde la destrucción de Jerusalén, pero nuevamente ustedes no mencionan que él estaba confuso sobre la fecha del fin, y que primero él la ubica en el segundo año de Ciro (537/36 a EC) y luego al segundo año de Darío (520/19 a EC). Algunos escritores, a saber Clemente de Alejandría quien también finalizan los setenta años en el segundo año de Darío (520/19 a EC). Hay por lo menos otros dos de los primeros escritores cristianos quienes escribieron fechas diferentes para el comienzo y el final. Es obvio que ellos no tenían acceso a fuentes que podían ayudarles para que establecieran una cronología exacta para éste antiguo período.

La W.T dice: Pero la Biblia misma suministra prueba todavía más fuerte contra la alegación de que los 70 años hubiesen empezado en 605 a. de la E.C. y de que Jerusalén hubiese sido destruida en 587/6 a. de la E.C. Como ya se ha mencionado, si fuéramos a contar desde 605 a. de la E.C., los 70 años llegarían hasta 535 a. de la E.C. Sin embargo, Esdras el escritor bíblico inspirado informó que los 70 años llegaron hasta “el año primero de Ciro el rey de Persia,” quien emitió un decreto que permitía a los judíos regresar a su país. (Esdras 1:1-4; 2 Crónicas 36:21-23) Los historiadores aceptan que Ciro conquistó a Babilonia en octubre de 539 a. de la E.C. y que el primer año del reinado de Ciro empezó en la primavera de 538 a. de la E.C. Si el decreto de Ciro vino cuando ya estaba avanzado su primer año de reinado, fácilmente los judíos pudieran haber estado de regreso en su país para el séptimo mes (Tisri) como dice Esdras 3:1; esto sería octubre de 537 a. de la E.C.
 
Sin embargo, no hay ningún modo razonable de alargar el primer año de Ciro desde 538 hasta 535 a. de la E.C. Algunos que han tratado de disipar este problema han recurrido a explicaciones forzadas alegando que, al hablar del “año primero de Ciro”, Esdras y Daniel estaban usando algún punto de vista peculiar judío que difería de la cuenta oficial del reinado de Ciro. Pero eso no se puede sostener, pues tanto un gobernador no judío como un documento de los archivos persas concuerdan en que el decreto se dio en el primer año de Ciro, tal como cuidadosamente y específicamente lo informaron los escritores bíblicos.—Esdras 5:6, 13; 6:1-3; Daniel 1:21; 9:1-3. 

No obstante si nosotros fuéramos a contar los setenta años desde el 609 a EC, que fue cuando Babilonia destruyó Harán, esto encajaría divinamente con la profecía de los setenta años. Si los setenta años significaron que Babilonia estaría reemplazando a los Asiros como el nuevo poder mundial y las otras naciones tendrían que poner sus cuellos bajo el yugo del rey de Babilonia, esto encajaría perfectamente con lo que dice la historia y más importante la Biblia.

La W.T dice: La “buena palabra” de Jehová está vinculada con el período predicho de 70 años, puesto que Dios dijo:
“Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Conforme se cumplan setenta años en Babilonia yo dirigiré mi atención a ustedes, y ciertamente estableceré para con ustedes mi buena palabra haciéndolos volver a este lugar.'” (Jeremías 29:10)
 
La Traducción del Nuevo Mundo , sin embargo, no es la única traducción que vierte la preposición l e , “en”,
 
Con respecto a Jer. 29; 10, la preposición l e , en hebreo que en la Traducción del Nuevo Mundo , se traduce “en”. Pero su significado más común es: “para”. Yo he verificado muchas Biblias y excepto en nuestra Biblia y la Reina Valera 1960 , en cada una que he leído dice: “para Babilonia”. Incluso en la Biblia Jerusalén (1998) dice: “Al filo de cumplírsele a Babilonia setenta años”. Todas estas traducciones expresan el mismo pensamiento, es decir, que los setenta años se refieren a la supremacía babilónica, y no a la cautividad judía ni a la desolación que siguió la destrucción de Jerusalén. Esto también está en perfecto acuerdo con lo que Jeremías dice en su profecía.

Los versos que prosiguen de la escritura anterior dicen:

(Jeremías 29:4-10) “Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, a todos los desterrados, a quienes he hecho ir al destierro de Jerusalén a Babilonia: 5 ‘Edifiquen casas y habiten [en ellas], y planten jardines y coman su fruto. 6 Tomen esposas y lleguen a ser padres de hijos y de hijas; y tomen esposas para SUS propios hijos y den SUS propias hijas a esposos, para que den a luz hijos e hijas; y háganse muchos allí, y no se hagan pocos. 7 También, busquen la paz de la ciudad a la cual LOS he hecho ir en destierro, y oren a Jehová a favor de ella, porque en la paz de ella resultará haber paz para USTEDES mismos. 8 Porque esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: “No los engañen SUS profetas que están en medio de USTEDES, ni SUS practicantes de adivinación, y no escuchen los sueños de ellos que ellos están soñando. 9 Porque ‘en falsedad LES están profetizando en mi nombre. Yo no los he enviado', es la expresión de Jehová”'”. 10 “Porque esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Conforme se cumplan setenta años en Babilonia yo dirigiré mi atención a USTEDES, y ciertamente estableceré para con USTEDES mi buena palabra trayéndolos de vuelta a este lugar'.

Estos versos fueron escritos varios años antes de la destrucción de Jerusalén. Jeremías está diciéndoles a los judíos exilados en Babilonia, que no escucharan los falsos profetas que estaban diciéndoles que retornarían pronto. Él les dijo que se establecieran y esperaran. Esta pronunciación claramente muestra que los setenta años ya estaban en curso en ese momento. ¿Si el período no había comenzado, por qué Jeremías lo conectó con los exilados que estaban en Babilonia? ¿Si el período de los setenta años no había comenzado, cuál es la relevancia que tienen entonces las referencias dichas por Jeremías? Jeremías no les instó que esperaran hasta que los setenta años empezaran, sino que esperaran hasta que el período se hubiese completado. ¿Siendo que estas escrituras fueron escritas aproximadamente 7 años antes de la destrucción, por qué Jeremías no les dijo que esperaran 77 años?

Daniel se fió de aquella palabra, pues confió en que los 70 años no eran un ‘número redondo,' sino un número exacto con el cual se podía contar. (Daniel 9:1, 2) Y así resultó ser. De manera similar, nosotros estamos dispuestos a ser guiados principalmente por la Palabra de Dios más bien que por una cronología que se basa principalmente en evidencia seglar o que está en desacuerdo con las Escrituras. Parece claro que el entendimiento más fácil y más directo de las varias declaraciones bíblicas es que los 70 años empezaron con la desolación completa de Judá después de la destrucción de Jerusalén. (Jeremías 25:8-11; 2 Crónicas 36:21-23; Daniel 9:2) Por eso, al contar hacia atrás 70 años desde cuando los judíos regresaron a su país en 537 a. de la E.C. llegamos a 607 a. de la E.C. como la fecha en que Nabucodonosor, en su 18 año de reinado destruyó a Jerusalén, removió a Sedequías del trono y puso fin al linaje de reyes de Judá sobre un trono en la Jerusalén terrestre.—Ezequiel 21:19-27.
 
Me gustaría comentar sobre los pasajes anteriores (2ª Crónicas 36:20-23; Daniel 9:2) y algunos otros qué siento “prueban” la fecha del 587 a EC:

Daniel 9:2
El dominio babilónico definitivamente fue roto cuando los ejércitos de Persia capturaron a Babilonia la noche del 5 y 6 de octubre de 539 a EC. Belsasar esa noche llegó a conocer que sus días estaban contados. Daniel le dice a Belsasar:
 
*** Rbi8 Daniel 5:26 ***

26 ”Esta es la interpretación de la palabra: MENÉ: Dios ha numerado [los días de] tu reino y lo ha terminado.
 
Así obviamente los setenta años repartidos a Babilonia acabaron esa noche. Este caída súbita llevó a Daniel a tornar su atención a la profecía de Jeremías sobre Jehová repatriando a los judíos. Él nos dice:
 
(Daniel 9:1-2) En el primer año de Darío el hijo de Asuero de la descendencia de los medos, quien había sido hecho rey sobre el reino de los caldeos; 2 en el primer año de reinar él, yo mismo, Daniel, discerní por los libros el número de los años acerca de los cuales la palabra de Jehová había ocurrido a Jeremías el profeta, para cumplir las devastaciones de Jerusalén, [a saber,] setenta años.
 
Él “discernió” que el período de los setenta años había terminado y ahora Dios iba a tornar su atención sobre los judíos desterrados, para que ellos pudieran retornar. En la extensa oración que siguió, él no menciona los setenta años ni una sola vez. En cambio el énfasis completo es sobre los judíos exilados y las condiciones puestas en la oración de Jeremías para su retorno a Jerusalén.
 
En su carta a los exilados(Jer 29:12-14) Jeremías menciona que el cumplimiento de la promesa de Jehová para restaurarlos descansaba en ciertas condiciones:
 
(Jeremías 29:12-14) Y USTEDES ciertamente me llamarán y vendrán y me orarán, y yo ciertamente LES escucharé.'

13 “‘Y USTEDES realmente me buscarán y [me] hallarán, porque ME buscarán con todo SU corazón. 14 Y yo mismo ciertamente me dejaré hallar por USTEDES —es la expresión de Jehová—. Y ciertamente recogeré a SU cuerpo de cautivos y los juntaré a USTEDES de todas las naciones y de todos los lugares a los cuales LOS he dispersado —es la expresión de Jehová—. Y de veras LOS traeré de vuelta al lugar del cual LOS hice ir al destierro.'
 
Ellos tenían que tornarse a Jehová, buscándolo en oración, confesando sus pecados y empezando a escuchar Su voz. Y esto precisamente es lo que Daniel hizo:
 
*** Rbi8 Daniel 9:3-6 ***

3 Y procedí a dirigir mi rostro hacia Jehová el Dios [verdadero], para buscar[lo] con oración y con súplicas, con ayuno y saco y cenizas. 4 Y empecé a orar a Jehová mi Dios y a hacer confesión y decir:

“Ah, Jehová el Dios [verdadero], el Grande e Inspirador de temor, que guarda el pacto y la bondad amorosa a los que lo aman y a los que guardan sus mandamientos, 5 nosotros hemos pecado y hecho lo malo y actuado inicuamente y nos hemos rebelado; y ha habido un desviarnos de tus mandamientos y tus decisiones judiciales. 6 Y no hemos escuchado a tus siervos los profetas, quienes han hablado en tu nombre a nuestros reyes, nuestros príncipes y nuestros antepasados y a toda la gente de la tierra.
Así que podemos ver que Daniel tenía en mente la escritura aquí debajo:
*** Rbi8 Jeremías 29:10 ***

10 “Porque esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Conforme se cumplan setenta años en Babilonia yo dirigiré mi atención a USTEDES, y ciertamente estableceré para con USTEDES mi buena palabra trayéndolos de vuelta a este lugar'.
 
Ésta era evidentemente la razón por qué Daniel en su referencia a la profecía de Jeremías, conectó los setenta años “para Babilonia” con Jerusalén, hablando de ellos como “el número de los años... para cumplir las devastaciones de Jerusalén”, Estaba claro en la carta de Jeremías que el cumplimiento de los setenta años de Babilonia traerían consigo el “cumplir las devastaciones de Jerusalén” (por el retorno de los desterrados). Debe notarse que Daniel no iguala los setenta años con el período de la desolación de Jerusalén. Es sólo el final del período de setenta años.
 
2ª Crónicas 36:20-21

(2ª Crónicas 36:20-23) Además, a los que quedaron de la espada se los llevó cautivos a Babilonia, y llegaron a ser siervos para él y sus hijos hasta que la realeza de Persia empezó a reinar; 21 para cumplir la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo pagado sus sábados. Todos los días de yacer desolada guardó sábado, para cumplir setenta años.

Primero debe observarse que el cronista le da énfasis al acuerdo ya grabado entre la profecía de Jeremías y el cumplimiento de los eventos. Así los versos 20 y 21, señalan que los exilados judíos llegaron a ser sirvientes de los reyes babilónicos “hasta que la realeza de Persia empezó a reinar”(en 539 a EC), “para cumplir la palabra de Jehová por boca de Jeremías... para cumplir setenta años.” El cronista entonces, parece estar diciendo que los setenta años se cumplieron con la conquista Persa de Babilonia, lo que está en acuerdo con lo que Jeremías declaró en su profecía.

Lo que complica el asunto es la inserción en el texto, la declaración sobre “pagado sus sábados” de la tierra que se inserta en el medio de la referencia a la profecía de Jeremías. Si nosotros nos tornamos a la profecía en el libro de Jeremías, hay ninguna referencia hecha sobre “años sabáticos”, ¿entonces, a qué el cronista se está refiriendo?

La referencia es al pasaje en Levíticos 26:34-35:

(Levítico 26:34-35) “‘En aquel tiempo la tierra pagará sus sábados durante todos los días que yazca desolada, mientras estén USTEDES en la tierra de SUS enemigos. En aquel tiempo la tierra guardará el sábado, puesto que tiene que pagar sus sábados. 35 Todos los días que yazca desolada guardará el sábado, por motivo de que no guardó el sábado durante los sábados de USTEDES cuando USTEDES estaban morando en ella.
 
Al igual que Daniel, el cronista entendió que la desolación de Judá fue el cumplimiento de esta maldición predicha en la ley de Moisés. Él por consiguiente insertó esta predicción de Levíticos 26 para mostrar que se cumplió después de la última deportación a Babilonia, exactamente como se predijo por Moisés. Insertando las dos cláusulas de Levíticos 26, el cronista no quiso decir que la tierra disfrutó de un descanso sabático de setenta años, ya que esto no se predijo ni por Moisés o Jeremías. Él no dice cuánto tiempo descansó, sólo que: “ Todos los días de yacer desolada guardó sábado, para cumplir setenta años ”. Las dos profecías no deben atarse o confundirse. No sólo ellas se refieren a períodos de diferentes caracteres y diferentes longitudes, ellas también se refieren a las diferentes naciones. Pero siendo que los dos períodos estaban estrechamente conectados, ya que el final de un período dependía del final del otro, el cronista, al igual que Daniel, los reunió ambos.
 
Los próximos dos versos son interesantes:
 
(2 Crónicas 36:22-23) Y en el primer año de Ciro el rey de Persia, para que se realizara la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro el rey de Persia, de modo que él hizo pasar por todo su reino un pregón, y también por escrito, que decía: 23 “Esto es lo que ha dicho Ciro el rey de Persia: ‘Todos los reinos de la tierra me los ha dado Jehová el Dios de los cielos, y él mismo me ha comisionado para que le edifique una casa en Jerusalén, que está en Judá. Cualquiera que haya entre USTEDES de todo su pueblo, esté Jehová su Dios con él. Así, pues, que suba'”.
 
Si la palabra de Jehová “por boca de Jeremías” se toma aquí para ser otra referencia a los setenta años, podría demostrar que Esdras finalizó ese período en el 538/537 a EC. Pero en vista del hecho que estos versos realmente se tratan del decreto de Ciro permitiéndoles a los judíos retornar a su patria, es más natural entender su referencia a la profecía de Jeremías como una referencia a lo que el profeta dijo inmediatamente después de su predicción de estos setenta años para Babilonia en Jeremías 29:10:
 
*** Rbi8 Jeremías 29:10 ***

10 “Porque esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Conforme se cumplan setenta años en Babilonia yo dirigiré mi atención a USTEDES, y ciertamente estableceré para con USTEDES mi buena palabra trayéndolos de vuelta a este lugar'.
 
Noten que el profeta no dijo que Jehová visitaría a los exilados primero, causando que ellos retornaran a Jerusalén, y que como resultado de eso, los setenta años se cumplirían. Claramente declara que los setenta años se cumplirían primero, y después de su cumplimiento, Jehová dirigiría su atención a los exilados y ocasionaría que retornaran a Jerusalén. Los setenta años se cumplirían entonces aunque los exilados judíos todavía estaban en Babilonia.
 
Por lo tanto encontramos que las escrituras aquí arriba están de acuerdo. El cronista finaliza el período mientras los exilados judíos todavía estaban viviendo en Babilonia, hasta que “la realeza de Persia empezó a reinar” en el 539 a EC. Él hace énfasis al hecho que los exilados judíos no podían retornar a Jerusalén hasta que los setenta años de Babilonia se hubiesen cumplido y así la tierra pagado sus sábados. Después de eso, Jehová causó que retornaran a su patria, en cumplimiento de Jeremías 29:10b, en el primer año de Ciro.

14 comentarios:

  1. William, ¿Te imaginas si el maestro hubiera dejado manifestaciones de construcciones reales?
    ¿Por qué tratas de justificar lo injustificable de megas construcciones?
    Vamos William, que tu eres cubano igual que yo y sabes bien que los hermanos en cuba en la manera que realizan sus reuniones no tienen nada que envidiar, sobre todo los de la parte oriental, en una casa de paja de 7 o 8 hermanos, más amistas, más bondad, más amor que lo que se respira en USA.
    ¡Mira que disfrute esas reuniones cuando se iba luz! ¡Qué cosas más rica!
    Quiera como quiera William, las megas construcciones de la watch, no tienen justificación desde mi perspectiva personal y conciencia, que deje de imprimir un poco de atalaya y despertad que el dinero a los pobres. Bendiciones.

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  2. Estimado A.J.
    Agradezco que hayas publicado esa información, sea de donde sea que venga. Nos sirve para ampliar nuestra visión y ver las posibilidades.

    Resumiré parte de ella en el libro que voy a publicar. A propósito, te enviaré una copia a tu correo dentro de unos días.

    Bendiciones.

    P.D. Un consejo: No generes polémica, porque el pueblo de Jehovah será refinado pronto, y no ayuda mucho que se generen anticuerpos contra detalles que podrían ser entendidos de diferentes modos. Sobre este tema sí hay necesidad de datos confiables y comparativos, pero sobre asuntos como el predicar, por ejemplo, más hay que perder que ganar. De todas maneras, hay datos que has publicado que resultan útiles sobre esos asuntos, pero no todos.

    Bendiciones.

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  3. A.J

    Se puede llegar a la fecha de 539 a. E.C. para la caída de Babilonia, no solo por el canon de Ptolomeo (una lista de reyes babilonios y persas escrita en el siglo II E.C., de cuya fiabilidad hablaremos después), sino también por otros medios. Entre estos, destaca una tablilla de arcilla babilonia denominada Strm Kambyses 400, con la siguiente información astronómica correspondiente al año séptimo de Cambises II, hijo de Ciro II: “Año 7, Tammuz, noche del 14, 1 2/3 horas dobles [tres horas y veinte minutos] después que vino la noche, un eclipse lunar; visible en todo su curso; llegó a la mitad norte del disco [de la luna]. Tebet, noche del 14, dos horas dobles y media [cinco horas] en la noche antes de la mañana [en la última parte de la noche], el disco de la luna se eclipsó; todo el curso visible; el eclipse llegó a las partes norte y sur”. (Inschriften von Cambyses, König von Babylon, de J. N. Strassmaier, Leipzig, 1890, núm. 400, líneas 45-48; Sternkunde und Sterndienst in Babel, de F. X. Kugler, Münster, 1907, vol. 1, págs. 70, 71.) Aquí se habla de dos eclipses, dando sus fechas según el calendario babilónico. Estas fechas coinciden con dos eclipses que fueron visibles en Babilonia el 16 de julio de 523 a. E.C. y el 10 de enero de 522 a. E.C. (Canon of Eclipses, de Oppolzer, traducción al inglés de O. Gingerich, 1962, pág. 335.) Por tanto, esta tablilla parece indicar que el séptimo año de Cambises II empezó en la primavera de 523 a. E.C

    Como el séptimo año de Cambises II empezó en la primavera de 523 a. E.C., su primer año de reinado fue el 529 a. E.C., y su año de ascenso y último año de Ciro II como rey de Babilonia fue el 530 a. E.C. (recordemos que el periodo desde que un rey llegaba al trono hasta el fin de ese año se denominaba su año de ascenso, y el siguiente año completo era su primer año).


    Así, sabemos cuál fue el último año de reinado de Ciro en Babilonia. La última tablilla fechada del reinado de Ciro II es del día vigésimo tercero del mes quinto de su noveno año. (Babylonian Chronology, 626 B.C.–A.D. 75, de R. Parker y W. Dubberstein, 1971, pág. 14.) Si el noveno año de Ciro II como rey de Babilonia fue el 530 a. E.C., según esta cuenta su primer año fue el 538 a. E.C., y su año de ascenso, el 539 a. E.C.


    Hay otros medios que apuntan al mismo año: el historiador Diodoro, así como Africano y Eusebio, muestran que el primer año de Ciro como rey de Persia correspondió a la LV Olimpiada, año 1 (560/559 a. E.C.), mientras que el último año de Ciro se coloca en la LXII Olimpiada, año 2 (531/530 a. E.C.). Las tablillas cuneiformes dan a Ciro un reinado sobre Babilonia de nueve años, lo que apoya el año 539 como la fecha de la conquista de Babilonia.
    (Handbook of Biblical Chronology, de Jack Finegan, 1964, págs. 112, 168-170; Babylonian Chronology, 626 B.C.–A.D. 75, pág. 14).

    La crónica de Nabonido establece el día y el mes: 12 de octubre según el calendario juliano, 6 de octubre según el calendario gregoriano.
    Tanto los historiadores como los testigos de Jehová calculan la fecha de la destrucción de Jerusalén a partir de la fecha de 539 a. E.C.



    Los testigos de Jehová lo calculamos de la siguiente manera:
    Textos como Jer 25:8, 9, 11-14; 29:10-14; Dan 9:1, 2; 2 Cró. 36:19-23; Zac. 7:5; 1:12 indican que transcurrió un período de 70 años literales desde la desolación de Jerusalén y Judá hasta su restauración.
    Puesto que los judíos regresaron en el segundo año, el 537 a.E.C., 70 años atrás nos lleva a 607 a.E.C. Es así de sencillo.

    Sin embargo, la cronología de Parker y Dubberstein, que es la que aceptan la mayoría de historiadores desde mediados del siglo XX, no presta atención al testimonio de la Biblia y realiza su cálculo basándose principalmente en el Canon de Ptolomeo, y también en una tablilla astronómica llamada “VAT 4956″.

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  4. El Canon de Ptolomeo menciona a cinco reyes de la dinastía neobabilónica que gobernó antes de la conquista de Ciro: Nabopolasar (al que asigna 21 años de reinado), Nabucodonosor (43 años), Evil-merodac (2 años), Neriglisar (4 años) y Nabonido (17 años).


    Contando hacia atrás desde 539 a.E.C. se llega a la conclusión de que Nabucodonosor empezó a reinar 66 años antes, es decir, en 605 a.E.C. (la tablilla “VAT 4956″ parece coincidir con esa fecha, pues ubica el año treinta y siete del reinado de Nabucodonosor exactamente en el mismo año que lo hace el canon de Ptolomeo). Puesto que textos como 2 Rey. 25:8 y Jer. 52:29 muestran que la desolación de Jerusalén sucedió en el año décimo octavo de Nabucodonosor (décimo noveno si se cuenta a partir de su “año de ascenso”) esto les lleva a la fecha de 587 a. de la E.C. (curiosamente, para esto sí aceptan el testimonio de la Biblia).



    "However, since most claims of the Fall of Jerusalem are gathered from the Ptolemaic records, which some dates have been found to be erroneous; Some point to the Destruction of Jerusalem occurring in 607 BCE. This would be about 70 years prior to 538-537 dates of the conquest of Babylon from the Persians and hence the Restoration of the Jews."

    Por si no sabes inglés dice claramente que muchos fundamentan la caída de Jerusalén en datos recabados por Tolomeo... de los cuales algunas fechas se han encontrado ERRONEAS. Por lo tanto la destrucción de Jerusalén ocurrió en 607 A.C., 70 años antes de la conquista de Babilonia por los persas en 538-537 y la restauración de Jerusalén por los judíos."

    La destrucción de Jerusalén ocurrió en el año 607 a. E.C., un año de gran importancia en la profecía bíblica. Ahora bien, dado que esta fecha difiere de la que dan muchos comentaristas bíblicos, ¿por qué se utiliza vez tras vez en esta publicación? La razón es que otorgamos mayor peso al testimonio bíblico que a las conclusiones que los eruditos han extraído del registro histórico fragmentario disponible en las tablillas cuneiformes.
    LOS historiadores seglares por lo general dan el año 586 a. de la E.C. como la fecha correcta para la desolación de Jerusalén. ¿Por qué es, entonces, que los testigos cristianos de Jehová dicen que ese suceso ocurrió en 607 a. de la E.C.? Se debe a confiar en lo que la Biblia dice en cuanto a la duración del tiempo que Jerusalén yació desolada,habia cautivos en Babilonia y aun el conteo de la desolacion no habia empezado,veamos:
    Las Escrituras asignan un período de setenta años a la desolación de Judá y Jerusalén. Después de describir la conquista de Jerusalén por los babilonios, 2 Crónicas 36:21 informa: “Todos los días de yacer desolada guardó sábado, para cumplir setenta años.” Por medio del profeta Jeremías, Jehová había declarado: “Toda esta tierra tiene que llegar a ser un lugar devastado, un objeto de pasmo, y estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia setenta años.”—Jer. 25:11.
    Que los judíos en tiempos antiguos entendieron que los setenta años eran literales y que abarcaron la total devastación de la tierra se hace patente en las obras de Josefo, un historiador judío. En sus Antigüedades judaicas, Libro X, cap. 9, párr. 7, él cuenta que “toda Judea y Jerusalén, y el templo, continuaron siendo un desierto por setenta años.”

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  5. Por lo tanto los varios intentos de armonizar la fecha 586 a. de la E.C. con lo que dice la Biblia, no son satisfactorios. Ninguno de esos intentos encaja con el testimonio de la Biblia de que Jerusalén y Judá yacieron desoladas por setenta años.
    La fecha de 586 a. de la E.C. se basa principalmente en lo que se conoce como el “Canon de Ptolomeo,” el cual asigna un total de 87 años a la dinastía babilónica que comenzó con Nabopolasar y terminó con Nabonido en la caída de Babilonia en 539 a. de la E.C
    Pero, ¿cuán digno de confianza es el canon de Ptolomeo? En su libro The Mysterious Numbers of the Hebrew Kings, el profesor E. R. Thiele escribe:

    “El canon de Ptolomeo se prepara principalmente con propósitos astronómicos, no históricos. No daba a entender que presentaba una lista completa de todos los gobernantes ya sea de Babilonia o de Persia, ni el mes o día exacto del principio de sus reinados, sino que era un recurso que hacía posible colocar correctamente en un extenso arreglo cronológico ciertos datos astronómicos que entonces estaban disponibles. Los reyes cuyos reinados duraron menos de un año y que no abarcaron el día de Año Nuevo, no fueron mencionados.”
    Por lo tanto, el mismo propósito del canon imposibilita el suministrar una fecha absoluta por medio de él. No hay manera de estar seguro de que Ptolomeo estaba en lo correcto al asignar cierto número de años a varios reyes. Por ejemplo, mientras Ptolomeo le acredita a Evil-merodac solo dos años de gobierno, Polyhistor le asigna doce años. Además, no es posible estar seguro de que hayan reinado solo cinco reyes durante este período. Por ejemplo, en Borsipa se encontró varios nombres de reyes babilonios que no aparecen en ninguna otra parte.

    Sin embargo, alguien quizás pregunte, ¿no existe una antigua tablilla astronómica, “VAT 4956,” que ubica el año treinta y siete del reinado de Nabucodonosor exactamente en el mismo año que lo hace el canon de Ptolomeo?

    No debe pasarse por alto que la fuente de evidencia para corroborarlo debe tener las señales características de confiabilidad. ¿Puede decirse esto acerca de la “VAT 4956”? No en realidad. El texto no es un original y contiene numerosos espacios en blanco. Actualmente ni siquiera se entienden algunos de los términos que se encuentran en él. En el texto aparece dos veces el apunte hi-bi (que significa, “roto, borroso”). De esta manera el escriba reconoció que estaba trabajando con una copia defectuosa.

    http://www.youtube.com/watch?v=nFdCeAdB-48 (pinche y vea video


    En la publicaciones de los testigos de Jehová se afirma que Jerusalén cayó ante los babilonios en el año 607 a.E.C., mientras que los historiadores actuales suelen fechar este suceso en 587 a.E.C. Algunos opositores acusan a los Testigos por aceptar la fecha de 539 a.E.C. y rechazar la de 587 a.E.C. ¿Por qué es esto así?

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  6. Se puede llegar a la fecha de 539 a. E.C. para la caída de Babilonia, no solo por el canon de Ptolomeo (una lista de reyes babilonios y persas escrita en el siglo II E.C., de cuya fiabilidad hablaremos después), sino también por otros medios. Entre estos, destaca una tablilla de arcilla babilonia denominada Strm Kambyses 400, con la siguiente información astronómica correspondiente al año séptimo de Cambises II, hijo de Ciro II: “Año 7, Tammuz, noche del 14, 1 2/3 horas dobles [tres horas y veinte minutos] después que vino la noche, un eclipse lunar; visible en todo su curso; llegó a la mitad norte del disco [de la luna]. Tebet, noche del 14, dos horas dobles y media [cinco horas] en la noche antes de la mañana [en la última parte de la noche], el disco de la luna se eclipsó; todo el curso visible; el eclipse llegó a las partes norte y sur”. (Inschriften von Cambyses, König von Babylon, de J. N. Strassmaier, Leipzig, 1890, núm. 400, líneas 45-48; Sternkunde und Sterndienst in Babel, de F. X. Kugler, Münster, 1907, vol. 1, págs. 70, 71.) Aquí se habla de dos eclipses, dando sus fechas según el calendario babilónico. Estas fechas coinciden con dos eclipses que fueron visibles en Babilonia el 16 de julio de 523 a. E.C. y el 10 de enero de 522 a. E.C. (Canon of Eclipses, de Oppolzer, traducción al inglés de O. Gingerich, 1962, pág. 335.) Por tanto, esta tablilla parece indicar que el séptimo año de Cambises II empezó en la primavera de 523 a. E.C.

    Cómo se llega a 539 a.E.C.


    Como el séptimo año de Cambises II empezó en la primavera de 523 a. E.C., su primer año de reinado fue el 529 a. E.C., y su año de ascenso y último año de Ciro II como rey de Babilonia fue el 530 a. E.C. (recordemos que el periodo desde que un rey llegaba al trono hasta el fin de ese año se denominaba su año de ascenso, y el siguiente año completo era su primer año).


    Así, sabemos cuál fue el último año de reinado de Ciro en Babilonia. La última tablilla fechada del reinado de Ciro II es del día vigésimo tercero del mes quinto de su noveno año. (Babylonian Chronology, 626 B.C.–A.D. 75, de R. Parker y W. Dubberstein, 1971, pág. 14.) Si el noveno año de Ciro II como rey de Babilonia fue el 530 a. E.C., según esta cuenta su primer año fue el 538 a. E.C., y su año de ascenso, el 539 a. E.C.


    Hay otros medios que apuntan al mismo año: el historiador Diodoro, así como Africano y Eusebio, muestran que el primer año de Ciro como rey de Persia correspondió a la LV Olimpiada, año 1 (560/559 a. E.C.), mientras que el último año de Ciro se coloca en la LXII Olimpiada, año 2 (531/530 a. E.C.). Las tablillas cuneiformes dan a Ciro un reinado sobre Babilonia de nueve años, lo que apoya el año 539 como la fecha de la conquista de Babilonia.
    (Handbook of Biblical Chronology, de Jack Finegan, 1964, págs. 112, 168-170; Babylonian Chronology, 626 B.C.–A.D. 75, pág. 14).

    La crónica de Nabonido establece el día y el mes: 12 de octubre según el calendario juliano, 6 de octubre según el calendario gregoriano.
    Tanto los historiadores como los testigos de Jehová calculan la fecha de la destrucción de Jerusalén a partir de la fecha de 539 a. E.C.

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  7. Cómo se llega a 607 a.E.C.


    Los testigos de Jehová lo calculamos de la siguiente manera:
    Textos como Jer 25:8, 9, 11-14; 29:10-14; Dan 9:1, 2; 2 Cró. 36:19-23; Zac. 7:5; 1:12 indican que transcurrió un período de 70 años literales desde la desolación de Jerusalén y Judá hasta su restauración.
    Puesto que los judíos regresaron en el segundo año, el 537 a.E.C., 70 años atrás nos lleva a 607 a.E.C. Es así de sencillo.


    Cómo se llega a 587 a.E.C.


    Sin embargo, la cronología de Parker y Dubberstein, que es la que aceptan la mayoría de historiadores desde mediados del siglo XX, no presta atención al testimonio de la Biblia y realiza su cálculo basándose principalmente en el Canon de Ptolomeo, y también en una tablilla astronómica llamada “VAT 4956″.


    El Canon de Ptolomeo menciona a cinco reyes de la dinastía neobabilónica que gobernó antes de la conquista de Ciro: Nabopolasar (al que asigna 21 años de reinado), Nabucodonosor (43 años), Evil-merodac (2 años), Neriglisar (4 años) y Nabonido (17 años).


    Contando hacia atrás desde 539 a.E.C. se llega a la conclusión de que Nabucodonosor empezó a reinar 66 años antes, es decir, en 605 a.E.C. (la tablilla “VAT 4956″ parece coincidir con esa fecha, pues ubica el año treinta y siete del reinado de Nabucodonosor exactamente en el mismo año que lo hace el canon de Ptolomeo). Puesto que textos como 2 Rey. 25:8 y Jer. 52:29 muestran que la desolación de Jerusalén sucedió en el año décimo octavo de Nabucodonosor (décimo noveno si se cuenta a partir de su “año de ascenso”) esto les lleva a la fecha de 587 a. de la E.C. (curiosamente, para esto sí aceptan el testimonio de la Biblia).


    ¿Cómo explicar la contradicción?


    Para los que no creen en la infalibilidad de la Biblia, basta con decir que la cifra de 70 años es un error o una mentira. Algunos creyentes tratan de explicarlo diciendo que la cifra de 70 años es simbólica, no literal, o que no transcurre entre la desolación de Judá y su restauración, pero los textos citados arriba no apoyan esas conjeturas. Por tanto los cristianos nos vemos ante la tesitura de creer a Parker y a Dubberstein, que asignan al exilio una duración de 50 años, o creer al autor de la Biblia, que le asigna 70 años.


    Para los testigos de Jehová la opción es clara, y no hay necesidad de ir más allá. Sin embargo, se pueden añadir algunos comentarios sobre la fiabilidad de los datos que contradicen el testimonio bíblico.


    Ningún historiador puede negar la posibilidad de que el cuadro actual de la historia babilónica pueda ser engañoso o estar equivocado. Se sabe, por ejemplo, que los sacerdotes y reyes de la antigüedad a veces alteraban los registros según los fines que perseguían. O, aun si la evidencia descubierta fuera exacta, pudiera haber sido mal interpretada por los doctos modernos, o estar incompleta, de modo que la cronología de aquel período pudiera ser drásticamente alterada por material todavía no descubierto.


    En cuanto al canon de Ptolomeo, del siglo II E.C., el profesor E. R. Thiele escribe en su libro The Mysterious Numbers of the Hebrew Kings:,:
    “El canon de Ptolomeo se prepara principalmente con propósitos astronómicos, no históricos. No daba a entender que presentaba una lista completa de todos los gobernantes ya sea de Babilonia o de Persia, ni el mes o día exacto del principio de sus reinados, sino que era un recurso que hacía posible colocar correctamente en un extenso arreglo cronológico ciertos datos astronómicos que entonces estaban disponibles. Los reyes cuyos reinados duraron menos de un año y que no abarcaron el día de Año Nuevo, no fueron mencionados.”

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  8. Es importante tener en cuenta que el canon no se escribió como un registro histórico, sino astronómico: Ptolomeo usó los reinados de antiguos reyes (según él los conocía unos siete siglos después) simplemente como un marco en el cual colocar la información astronómica. Por eso, no se puede tener seguridad de que estuviese en lo correcto al asignar cierto número de años a varios reyes. De hecho, mientras Ptolomeo le acredita a Evil-merodac solo dos años de gobierno, Polyhistor le asigna doce años, por ejemplo. Además, no es posible estar seguro de que hayan reinado solo cinco reyes durante este período. Por ejemplo, en Borsipa se encontraron varios nombres de reyes babilonios que no aparecen en ninguna otra parte.


    En cuanto a la tablilla “VAT 4956″, el texto no es un original, sino una copia de otro texto anterior, y contiene numerosos espacios en blanco. Actualmente ni siquiera se entienden algunos de los términos que se encuentran en ella. En el texto aparece dos veces el apunte hi-bi (que significa, “roto, borroso”). De esta manera el escriba reconoció que estaba trabajando con una copia defectuosa. Esto supone que su fiabilidad es al menos dudosa. Pero aun suponiendo que la información astronómica presentara un cuadro veraz del original, esto no establecería la veracidad de la información histórica. Al igual que el canon de Ptolomeo, simplemente usaba los reinados de antiguos reyes, según la cronología que se aceptaba en su tiempo, como un marco para colocar la información astronómica. De modo que el copista de la “VAT 4956″ pudo sencillamente insertar el ‘año treinta y siete de Nabucodonosor’ según la fuente de información que utilizase. Los eruditos alemanes Neugebauer y Weidner (que son quienes tradujeron el texto), reconocen que el escriba evidentemente cambió palabras para adaptarlas a la terminología abreviada en uso en su día; pero fue tanto inconsistente como inexacto. De la misma manera fácilmente pudo haber insertado otra información que se adaptara a sus propósitos, de modo que cabe la posibilidad de que tanto el canon de Ptolomeo como la “VAT 4956″ hayan derivado de una misma fuente básica y compartan errores mutuos.


    En oposición al canon de Ptolomeo y a la “VAT 4956″ se yerguen los testimonios unánimes de Jeremías, Zacarías, Daniel y el escritor de 2 Crónicas, de que Judá y Jerusalén yacieron desoladas por setenta años. Los testigos de Jehová preferimos dar crédito a estos últimos.


    Nota:
    El profesor Rolf Furuli, de Oslo, acaba de publicar el primero de dos libros en los que hace una revisión exhaustiva de los documentos antiguos para corroborar la fecha de 607 a.E.C. como la de la destrucción de Jerusalén.

    Repito la palabra desolacion esta relacionado con el descanso de la tierra en sus sabados,asi que si se relacionan los 70 años con la tierra desolada para que guarde sus sabados ,entonces no es que estuvo desolada solo 50 u otra cantidad que no fueran 70,la palabra hebrea tambien se entiende como desolacion de lka tierra en el sentido de no habitantes asi dicen otros pasajes en relacion a la tierra y no solo a la cautividad,es despues que se destruye el templo que la vida de los judios es como si empezara a contarse fuera de Jerusalen y por eso se habla de 70 años de cautividad,pero esta cautividad esta en relacion a la desolacion de la tierra por eso se ponen en paralelo muchas veces ,auqnue sabemos que hubo 2 depoirtaciones grandes antes d ela destruccion del templo que empezaron a vivir en cautividad,pero no todo el pueblo de Jerusalen aun era cautivo por eso es el conteo a partir de Jerusalen destruida con el templo,investiguen en los muchos textos que existen y veran ,en otros comentarios citare textos al respecto de lo dicho

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  9. La duración de este período viene fijada por el propio decreto divino con relación a Judá, que dice: “Toda esta tierra tiene que llegar a ser un lugar devastado, un objeto de pasmo, y estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia setenta años”. (Jer 25:8-11.)
    La profecía bíblica no permite otra aplicación de estos setenta años que no sea al período comprendido entre la desolación de Judá, que llegó con la destrucción de Jerusalén, y el regreso de los judíos exiliados a su tierra como resultado del decreto de Ciro. La profecía especifica con toda claridad que los setenta años serían años de devastación de la tierra de Judá. Daniel el profeta entendió de esta manera la profecía, pues dijo: “Yo mismo, Daniel, discerní por los libros el número de los años acerca de los cuales la palabra de Jehová había ocurrido a Jeremías el profeta, para cumplir las devastaciones de Jerusalén, a saber, setenta años”. (Da 9:2.) Después de describir la conquista de Jerusalén por Nabucodonosor, en 2 Crónicas 36:20, 21 se dice: “Además, a los que quedaron de la espada se los llevó cautivos a Babilonia, y llegaron a ser siervos para él y sus hijos hasta que la realeza de Persia empezó a reinar; para cumplir la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo pagado sus sábados. Todos los días de yacer desolada guardó sábado, para cumplir setenta años”.

    Jerusalén fue sitiada definitivamente en el noveno año de Sedequías (609 a. E.C.) y cayó en su undécimo año (607 a. E.C.), que corresponde con el decimonoveno año del reinado de Nabucodonosor (si contamos desde 625 a. E.C., su año de ascenso al trono; 2Re 25:1-8). En el quinto mes de 607 (el mes de Ab, que correspondía a parte de julio y agosto) la ciudad fue incendiada, los muros demolidos y la mayor parte de sus habitantes llevados al destierro. Sin embargo, se permitió que quedaran “algunos de condición humilde de la gente”, quienes al final huyeron a Egipto cuando Guedalías, el gobernador nombrado por Nabucodonosor, fue asesinado, dejando de ese modo la tierra de Judá desolada por completo. (2Re 25:9-12, 22-26.) Esto ocurrió en el séptimo mes, Etanim (o Tisri, que correspondía a parte de septiembre y octubre). Por consiguiente, la cuenta de los setenta años de desolación debió haber comenzado hacia el 1 de octubre de 607 a. E.C., para finalizar en 537 a. E.C. Fue en el séptimo mes de este último año cuando los primeros judíos repatriados llegaron a Judá, justo setenta años después del comienzo de la desolación completa de la tierra. (2Cr 36:21-23; Esd 3:1.)

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  10. Una guía útil para conocer la extensión del período de los reyes se encuentra en Ezequiel 4:1-7, donde el profeta hace por instrucción divina una representación mímica del asedio de Jerusalén. Ezequiel tuvo que echarse sobre su costado izquierdo por trescientos noventa días para “llevar el error de la casa de Israel”, y luego sobre el derecho por cuarenta días para “llevar el error de la casa de Judá”. Según se le mostró, por cada día se habría de contar un año. Representados así, los dos períodos (trescientos noventa años y cuarenta años) debieron corresponder a la duración de la paciencia de Jehová para con ambos reinos a pesar de su curso idolátrico. Según se expone en Soncino Books of the Bible (edición de A. Cohen, Londres, 1950, comentario sobre Ezequiel, págs. 20 y 21), los judíos entienden esta profecía de la siguiente manera: “La culpa del reino septentrional se extendió por un período de trescientos noventa años ([según] Seder Olam [la crónica postexílica más antigua en lengua hebrea], [y los rabinos] Rashi e Ibn Ezra). Abarbanel, según una cita de Malbim, calcula el período de culpa de Samaria a partir del cisma que se produjo bajo Rehoboam [...] hasta la caída de Jerusalén. [...] El [costado] derecho [sobre el que Ezequiel se echó] indica el sur, es decir, el reino de Judá, ubicado al sur o a la derecha [...]. Comenzando poco después de la caída de Samaria, la corrupción de Judá se extendió por cuarenta años. Según Malbim, el tiempo se computa a partir del año decimotercero del reinado de Josías [...], cuando Jeremías dio comienzo a su ministerio (Jer. I. 2)”.
    Desde la división del reino en 997 a. E.C. hasta la caída de Jerusalén en 607 a. E.C. transcurrieron trescientos noventa años. Si bien es cierto que en 740 a. E.C. —durante el sexto año del reinado de Ezequías (2Re 18:9, 10)— Samaria, la capital del reino septentrional, ya había caído a manos de Asiria, también es probable que parte de la población huyera al reino meridional antes del avance asirio. (Véase, además, la situación que existía en Judá después de la división del reino, según se explica en 2Cr 10:16, 17.) Pero aún más importante es el que Jehová continuara teniendo presente a los israelitas del reino septentrional exiliado y los incluyera en los mensajes de sus profetas mucho tiempo después de la caída de Samaria, pues muestra que los intereses de esos israelitas todavía estaban representados en la ciudad capital de Jerusalén y que la caída de esta, en 607 a. E.C., no solo fue una expresión del juicio de Jehová contra Judá, sino contra la entera nación de Israel. (Jer 3:11-22; 11:10-12, 17; Eze 9:9, 10.) Cuando la ciudad cayó, se desvanecieron las esperanzas de toda la nación, a excepción de los pocos que mantuvieron la fe verdadera. (Eze 37:11-14, 21, 22.)
    La tabla que sigue toma este período de trescientos noventa años como guía cronológica confiable. Los reinados de todos los reyes de Judá desde Rehoboam hasta Sedequías suman trescientos noventa y tres años en total. Aunque algunos cronólogos bíblicos intentan sincronizar los reinados mediante numerosas corregencias e “interregnos” en Judá, al parecer solo se requiere una corregencia. Es el caso de Jehoram, de quien se dice (al menos en el texto masorético y en algunos de los manuscritos más antiguos de la Biblia) que llegó a ser rey “mientras Jehosafat era rey de Judá”, lo que permite suponer una corregencia. (2Re 8:16.) De este modo el período completo queda dentro del límite de los trescientos noventa años.

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  11. -----La fecha de 586 a. de la E.C. se basa principalmente en lo que se conoce como el “Canon de Ptolomeo,” el cual asigna un total de 87 años a la dinastía babilónica que comenzó con Nabopolasar y terminó con Nabonido en la caída de Babilonia en 539 a. de la E.C-----

    No es así. ¿Sabes que Ptolomeo se basa en muchas fuentes, las mismas que usó también para llegar al 539 a.E.C?

    Esto no es generar polémica. Es abordar el asunto claramente.

    Aquí no se cuestionan los 70 años. Es la aplicación de dichos 70 años. La Biblia en Jeremías indica con claridad que son los 70 años de la dominación de Babilonia sobre varias naciones, y no solo sobre Jerusalén.

    En próximas entradas se publicará más evidencia, la cual es abrumadora.

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  12. Yo no tengo problemas en aceptar el 607 a.E.C o el 587 a.E.C

    Pero amar la verdad nos debe empujar en la búsqueda correcta a pesar de que eso no guste a todos.

    Bendiciones.

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