martes, 17 de enero de 2012

"Ninguna profecía proviene de interpretación privada alguna"

"Por consiguiente, tenemos la palabra profética [hecha] más segura; y ustedes hacen bien en prestarle atención como a una lámpara que resplandece en un lugar oscuro, hasta que amanezca el día y el lucero se levante, en sus corazones. Porque ustedes saben esto primero, que ninguna profecía de la Escritura proviene de interpretación privada alguna. Porque la profecía no fue traída en ningún tiempo por la voluntad del hombre, sino que hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por espíritu santo".- 2 Pedro 1:19-21

Pedro escribió que "Ninguna profecía proviene de interpretación privada alguna", esto significa que ningún hombre, -o cuerpo de hombres, - puede; de manera privada, interpretar la profecía. La profecía de Dios solo puede ser interpretada por Dios mismo; o dicho de otra manera, la Palabra de Dios solo puede interpretarse a sí misma, y esta es la única manera en que los siervos de Dios pueden comprender el verdadero significado de ella, al permitir que; de manera armoniosa, la Biblia se interprete a sí misma.

Ésto signfica que la Profecía, tanto en su origen, como en su interpretación correcta solo provienen de Dios. Como el José de la antigüedad, decimos: “¿No pertenecen a Dios las interpretaciones?”. (Génesis 40:8.). Si confiamos en la Palabra de Dios expresada en la Biblia, no haremos interpretaciones privadas, teorías, entendimientos o insistiremos en hallazgos extra-bíblicos privados como si fuesen de Dios. Por ejemplo, los paralelismos, cálculos cronológicos,  tipos y anti tipos pueden ser muy fascinantes y quizás tengan un cierto grado de valor, pero puede que solo sean interpretaciones privadas, más que verdades reveladas con claridad en la Palabra de Dios.

Por ejemplo, los Marianos Católicos insisten en un usar un paralelismo aparentemente lógico para ellos: Creer que la Mujer de la Profecía de Revelación es la Virgen María,  y hay decenas de explicaciones para probar esa teoría. La Sociedad Watchtower por su parte dirá que la Mujer representa a la Organización Celestial de Dios, mientras que los de tendencia Evangélica Rapto-Pretribulación lanzarán varios textos bíblicos indirectos para probar que el Hijo Varón arrebatado se refiere al Arrebatamiento de la Iglesia, concentrándose en su palabra favorita, tal como el mariano, el testigo y el evángelico deciden ver lo que quieren ver. Y por supuesto, el Adventista se concentrará en los 1260 días  alegando que son 1260 años que le sirven para probar el Juicio Investigador.

Cada vez que las Escrituras se emplean de alguna manera diferente, cada vez que el dogmatismo y las argumentaciones sectarias rebuscadas nublan y complican el lenguaje sencillo de las Escrituras, se demuestra que los que así argumentan han perdido de vista el propósito mismo de la Biblia. Quizás sea sin querer, quizás sean víctimas de un Concepto. El concepto los domina y se enfocan en ese punto. Para el cronólogo el concepto dominante de las fechas lo encauzará, para el Mariano el concepto dominante de la veneración a María lo encauzará, para el testigo, el concepto dominante de una organización lo encauzará y lo mismo será con quién cree en el Rapto Pre-tribulación. Pero un CONCEPTO no es necesariamente la verdad. Un concepto nos puede engañar a nosotros mismos.
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“Porque si alguien piensa que es algo, no siendo nada, está engañando su propia mente”-Galátas 6:3
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“El mayor engaño de la mente es creer en algo tan solo porque uno quiere creerlo”- Louis Pasteur
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Conozco gente que al no aceptar la frase de Jesús que los resucitados "no se casan ni se dan en matrimonio" han decidido buscar a gente que "les regale los oídos" y terminan convirtiéndose en Mormones, puesto que su teología acepta los matrimonios celestiales.

Y así sucede con otras interminables interpretaciones ya sean en cronología, paralelismos basados en interpretaciones personales y privadas, y un sin fin de teorías bíblicas de corte externo, pero que no tienen mucho respaldo interno.

Aquellos que piensan que las interpretaciones imaginativas, acabadas de describir, constituyen realmente las "cosas profundas de Dios," delatan una falta de entendimiento en cuanto a lo que esta frase significa bíblicamente. Cuando el apóstol Pablo usó la frase (en su Primera Carta a los Corintios), el había dicho un poco antes:

“Y así es que yo, cuando fui a ustedes, hermanos, no fui con extravagancia de habla o de sabiduría al declararles el secreto sagrado de Dios. Porque decidí no conocer cosa alguna entre ustedes salvo a Jesucristo, y a él fijado en el madero. Y fui a ustedes en debilidad y en temor y con mucho temblor; y mi habla y lo que prediqué no fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con una demostración de espíritu y poder, para que su fe no estuviera en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”.- 1 Corintios 2: 1-5
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Lo que él describe es precisamente contrario al tipo de enseñanza que hace a la gente sentirse dependiente de una persona particular u organización humana que produce intrincadas y, a menudo, confusas interpretaciones de profecía, las cuales pocos pueden explicar sin una publicación particular a mano.

Esto, también, es una bendición, el poder reconocer que las verdaderas "cosas profundas" de las Escrituras tienen que ver con el aprender de la "profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios" expresada particularmente en su misericordia a través de Jesucristo, a fin de que "de su gloriosa riqueza les dé a ustedes, interiormente, poder y fuerza por medio del Espíritu de Dios, y que Cristo viva en sus corazones por la fe. Así ustedes, firmes y con raíces profundas en el amor, podrán comprender. . . cuán ancho, largo, profundo y alto es el amor de Cristo. Pido, pues, que conozcan ese amor, que es mucho más grande que todo cuanto podemos conocer, para que así estén completamente llenos de Dios."

Comparados con el estudio, la meditación y la oración que se concentran en un mejor entendimiento de la profundidad de la misericordia de Dios, su amor y bondad, los escritos encontrados en algunas explicaciones de profecía, “tiempos y sazones”, aunque intrigantes o rodeados de misterio o exóticos, resultan ser, verdaderamente superficiales.
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Si nuestro amor para con Dios, su Hijo y nuestros congéneres es realzado y edificado por la lectura de las Escrituras, entonces esa lectura ha servido innegablemente para su propósito mayor. En ese caso, la interpretación profética que hace la propia Biblia es la correcta. Si lo hacemos de esa forma, liberaremos nuestra mente del auto engaño. Se nos quitará un velo mental, redescubriremos la verdad esencial de la Biblia y se abrirán nuestros ojos interiores. Después de cierto sacudimiento inicial al contemplar la nueva luz, una gran paz interior se apoderará de nuestra mente y corazón. Habremos comprendido la esencia de las cosas.

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