sábado, 3 de mayo de 2014

Lecciones sobre la paciencia - 2

(911.5) 81:6.40 El hombre no debe temer la experimentación con los mecanismos de la sociedad. Pero estas aventuras en ajuste cultural deben siempre ser controladas por los que conocen plenamente la historia de la evolución social; y estos innovadores deben ser asesorados siempre por la sabiduría de los que han tenido experiencia práctica en el dominio del experimento social o económico contemplado. No debe intentarse ningún cambio social o económico grande en forma repentina. El tiempo es esencial para todo tipo de ajuste humano: físico, social o económico. Sólo los ajustes morales y espirituales pueden hacerse en el instante, y aun estos requieren el paso del tiempo para el pleno desarrollo de sus repercusiones sociales y materiales. Los ideales de la raza son el apoyo y el seguro principales durante los tiempos críticos en los que la civilización está en tránsito de un nivel a otro. - (Libro de Urantia, cursivas del propio libro).

Es interesante que los Documentos destacan con énfasis:

"No debe intentarse ningún cambio social o económico grande en forma repentina"

Cuando hemos visto como en nuestros países de latinoamérica se han intentado realizar cambios repentinos basados en ideas que busquen recaudar más impuestos para los ricos, realizando una profunda reforma económica, esto solo puede traer problemas.

El acto de contaminar el planeta a gran escala, el sistema mundial diseñado que contamina, nace de la mente desajustada y el corazón egoísta del hombre. Lo mismo que la desigualdad económica y el deseo del lucro, solo nacen de la falta de una auténtica ética interior.

Todas las tentativas de cambiar el mundo fracasan porque se enfocan en la metodología y no en los motivos del corazón.

(1220.9) 111:4.10 Las ideas pueden originarse en los estímulos del mundo exterior, pero los ideales nacen sólo en los reinos creadores del mundo interior. Actualmente las naciones del mundo son dirigidas por hombres que tienen superabundancia de ideas, pero gran pobreza de ideales. Ésta es la explicación de la pobreza, divorcio, guerra y odios raciales.

Una reforma económica que busque recaudar más impuestos a la clase rica de forma precipitada solo trae problemas, porque la clase adinerada simplemente subirá los precios para que la gente (y no ellos) finalmente compensen las pérdidas que ellos argumentan tener en su estilo de vida. Luego el Estado podría actuar de forma arbitraria (como en Venezuela) para fijar los precios, pero los empresarios comenzarían a emigrar del país, trayendo desempleo e inestabilidad social.

Por lo tanto, para transformar el mundo realmente debemos atacar la raíz de los problemas y no enfocarnos en las técnicas o metodologías para lograrlo.  Es necesario que los motivos interiores del hombre sean cambiados.

No debemos enfocarnos en las técnicas o ideas. Más bien, los motivos altruistas deben ser potenciados. Luego, aquellos hombres encantados con estos ideales supremos, los sabrán adaptar a cada problema de la humanidad.

Pero, ¿cómo podemos iluminar a los hombres de negocios y políticos, y hacerles entender que cambiar los motivos interiores es lo mejor?

La mayoría de los hombres solo se enfocan en su limitada área de acción. Cuando les enseñamos que sus acciones y empresas repercuten en todo, podemos abrirles los ojos y motivarles a que se llenen de mejores ideales.

Por ejemplo, asumir una actitud ética y espiritual en los negocios no es un asunto de caridad, sino más bien es la actitud realmente inteligente, ya que contiene amplitud de miras y que beneficia finalmente a las mismas empresas.

Aunque es justo que las empresas deseen percibir un beneficio financiero, deben comprender que el crecimiento está relacionado con cuidar el ambiente que genera ese mismo recurso de crecimiento. Las empresas, industrias y negocios que solo actúan como los virus ciegos finalmente se destruyen. En cambio, si imitan a la naturaleza y crean una simbiosis con el entorno, podrán perdurar y crecer exponencialmente en el tiempo a la vez que el entorno también crece.

Las industrias y empresas que actúan con altruismo y responsabilidad social son aquellas que no solo crecen internamente en su plana ejecutiva, sino que hacen crecer a sus empleados (comparten los logros de forma proporcional) , y benefician socialmente a la población para que ésta materialmente también se estabilice y mejore. 

De esta forma, mantienen una fuente estable de clientes que permitan a la empresa existir (un flujo de retroalimentación). No alimentar a la gallina de los huevos de oro y simplemente exigirle huevos, equivale a matarla causando la ruina de los mismos dueños de la gallina. Las personas que adquieren los servicios y los empleados son esa gallina, y el cuidado hacia ésta, es esencial para que la misma siga viviendo.

Los hombres deben comprender que no solo el lucro, sino la cooperación y la distribución exponencial de los beneficios materiales, son esenciales para una correcta simbiosis. La solución no está en un Estado controlador de todo, ya que ningún estado tiene la infraestructura para resolver todas las situaciones o proveer todos los servicios. 

Por lo tanto, más que pregonar una teoría económica o metodología técnica para hacer las cosas con tal o cual idea,  los ideales y motivos internos del hombre deben encantarse con este tipo de sabiduría superior.

Es entonces cuando las empresas voluntariamente comenzarán a aportar con mayores tributos al Estado, y tendrán una visión de crecimiento compartido, cuidando a sus trabajadores y a los mismos consumidores.

Si las empresas ciegamente se empeñan en solo obtener utilidades para altos cargos gerenciales, suben los precios de forma concertada entre ellas, y descuidan a sus empleados, y el compromiso de ofrecer mejores servicios a los clientes, solo provocarán una masa crítica de descontento social, huelgas y odio divisorio, lo que finalmente las destruirá, mientras que un medio ambiente dañado traerá secuelas en la Tierra y en las mismas empresas. Lo que ocurrió con civilizaciones que colapsaron solo demuestra esta verdad. 

¿Qué aprendemos nosotros?

Que una actitud paciente para sembrar los ideales de Jesús es la clave. No debemos propagar ideas o técnicas, sino ideales espirituales. Y debemos ser pacientes para verlos madurar en esta civilización. Nuestras energías y esfuerzos deben concentrarse en esa dirección.

Cuando la civilización sea edificada en la masa rocosa de los dichos de Jesús, realmente podrá prosperar y sobrevivir en sentido auténtico.

Los documentos nos señalan que el Evangelio del Reino de Jesús contiene el secreto de la civilización venidera. Correctamente predicado y enfocado, usando sabiduría y sagacidad para presentarlo, puede tener enormes repercusiones.




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