jueves, 3 de julio de 2014

Lo que la Biblia enseña: La relación de Dios con nosotros

La Biblia dice que el Creador es tan inmenso que “ha tomado las proporciones de los cielos mismos con un simple palmo” (Isaías 40:12). En otras palabras, Dios es más grande que todos los universos. Pero, ¿puede un Ser tan inmenso interesarse personalmente en ti?

La Biblia enseña que Dios personalmente se interesa en ti. De hecho, él te imagino y diseñó tu identidad singular de forma personal.

“Porque tú mismo produjiste mis riñones; me tuviste cubierto en resguardo en el vientre de mi madre.

Mis huesos no estuvieron escondidos de ti cuando fui hecho en secreto, cuando fui tejido en las partes más bajas de la tierra.

Tus ojos vieron hasta mi embrión, y en tu libro todas sus partes estaban escritas, respecto a los días en que fueron formadas y todavía no había una entre ellas”. – Salmos 139:13, 15,16

“Tal como no te das cuenta de cuál es el camino del espíritu en los huesos dentro del vientre de la que está encinta, de igual manera no conoces la obra del Dios [verdadero], que hace todas las cosas” – Eclesiastés 11:5.

“Antes de estar formándote en el vientre, te conocí.”- Jeremías 1:5

Las citas anteriores sin duda tienen sentido. Quiénes se dedican a buscar y explorar los copos de nieve, jamás han encontrado dos iguales pese a que existen miles de millones. Lo anterior nos da testimonio de un Diseñador. Y con mayor razón los seres humanos, ya que cada persona es única, singular e irrepetible en toda la eternidad. Cada uno de nosotros es producto del Amor de Dios al darnos la vida y proveernos una identidad personal y exclusiva. Jesús de Nazaret dio testimonio de este aprecio, interés y cariño de Dios por cada uno de nosotros cuando de forma sublime dijo éstas palabras:

“¿No se venden dos gorriones por una moneda de poco valor? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin el conocimiento de su Padre. Mas los mismísimos cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados. Por lo tanto, no tengan temor: ustedes valen más que muchos gorriones” - Mateo 10:29-31

“Él les dijo: “¿Quién será el hombre entre ustedes que tenga una sola oveja y, si esta hubiera de caer en un hoyo en sábado, no habría de echarle mano y sacarla?  Todo considerado, ¡de cuánto más valor es un hombre que una oveja!” – Mateo 12:11,12

Jesús nos enseña que individualmente y personalmente Dios nos considera valiosos. ¿Acaso no nos conmueve que un Ser tan inmenso pueda amar tan tiernamente a seres tan pequeños? Tú has sido creado personalmente por Dios, él se interesa en ti y eres su Hijo amado.

Dios al crear a los seres inteligentes se ha transformado en un Padre. El es el Padre Universal, tu Padre Celestial. La Biblia indica que cuando los seres humanos descubrimos de forma plena y consciente éste hecho, cuando nos reconciliamos con Dios y recobramos su amistad, es como si nuestra condición de Hijos de Dios fuese realmente manifestada en toda su gloria.

  “Porque ustedes no recibieron un espíritu de esclavitud que ocasione temor de nuevo, sino que recibieron un espíritu de adopción como hijos, espíritu por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”- Romanos 8:15

Ahora bien, digo que mientras el heredero es pequeñuelo en nada difiere del esclavo, aunque sea señor de todas las cosas,  sino que está bajo hombres encargados y bajo mayordomos hasta el día señalado de antemano por su padre.  Igualmente nosotros también, cuando éramos pequeñuelos, continuábamos esclavizados por las cosas elementales que pertenecen al mundo. Pero cuando llegó el límite cabal del tiempo, Dios envió a su Hijo, que vino a ser procedente de una mujer y que llegó a estar bajo ley,  para que librara por compra a [los que se hallaban] bajo ley, para que nosotros, a nuestra vez, recibiéramos la adopción de hijos.

 Ahora bien, porque ustedes son hijos, Dios ha enviado el espíritu de su Hijo a nuestros corazones, y este clama: “¡Abba, Padre!”.  Así es que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero, gracias a Dios”.- Gálatas 4: 1-7

La frase “adopción como hijos” utilizada más arriba es la traducción de una palabra griega, la palabra: “υιοθεσία” (uiothesia). Esta palabra a su vez está compuesta por la palabra “uios” que significa hijo y la palabra “thesis” que significa ubicación. “Uiothesia” por lo cual significa “ubicación como hijos”. Para entender mejor su significado en Gálatas 4, veamos el contexto. Gálatas 3:23-4:4 habla de hijos que están bajo tutores. Hijos que fueron destinados a heredar, pero no eran diferentes que los esclavos, al principio, debido a la costumbre.

Algunos grupos religiosos han causado el primer problema con el entendimiento de la palabra “adopción”. Se ha realizado una aplicación de éstos textos basándonos en el concepto actual de la adopción. ¿Cuál es? El no adoptado está conectado por nacimiento y por sangre a su padre y a su madre, mientras que el adoptado mediante el acto de adopción. El hijo adoptado (actualmente) es aquel que no es el Hijo natural.

Pero éste es el concepto actual en el mundo occidental. Pablo de ninguna forma estaba pensando en eso. Él hablaba de la palabra oriental que tenía otro significado: (ui·o·the·sí·a). La Obra Perspicacia para Comprender las Escrituras reconoce: “La palabra griega traducida “adopción” (hui·o·the·sí·a) es un tecnicismo legal que significa literalmente “colocación como hijo”. En otras palabras, el contexto de Gálatas nos habla claramente de hijos naturales de carne y sangre que eran custodiados por mayordomos y que se les colocaba al nivel de los niños de los esclavos. Se les juntaba en una especie de “guardería” a ambos pequeños. Los hijos naturales y los de los siervos o esclavos. Esto sucedía en el mundo antiguo con clases sociales con más recursos y Pablo aludía a esto como ejemplo. Y los hijos naturales eran custodiados por los mayordomos hasta que el joven a cierta edad recibía “la colocación como hijo” (era recibido como Hijo ya existente más mayor). Y ésta palabra ha sido traducida como “adopción”, pero ha sido interpretada de acuerdo a nuestro entendimiento actual distinto, creyendo que los hijos adoptados no eran hijos naturales sin hijos de los esclavos, confundiendo el pasaje, y creando la idea errónea de que los hijos de Dios no son hijos por derecho natural.

En otras palabras, la palabra “uiothesia” que es usada en Gálatas 4 y que se traduce como “adopción” de hijos sería mejor que se tradujera como “la posición de hijos”. Hijos ya existentes que descubren por la fe su origen y su glorioso destino. Cuando la persona realiza ese descubrimiento es “colocada como Hijo”, o “adoptada”. Esta palabra no se usa para decirnos que Dios es nuestro padre adoptivo, como la traducción parece decir, sino que nosotros con la venida del Señor Jesucristo, con la venida de la fe, cambiamos nuestra posición y de ser esclavos (al pecado y error) ahora somos hijos, porque se nos revela que no éramos de los esclavosDescubrimos que ya éramos hijos.

Jesús trajo un mensaje que nos reconcilia con Dios, ya que descubrimos que somos Hijos de Dios al ejercer Fe (seguridad y confianza) en esta verdad sublime. Y si los hombres somos Hijos de Dios, todos somos literalmente  hermanos. Lamentablemente muy pocas personas saben de ésta sublime realidad y languidecen en problemas como el hijo pródigo que se alejó de su Padre sin apreciar todo lo que tenía (Lucas 15:11-32), y nosotros estamos invitados a declarar estas Buenas Noticias para que ellos también descubran la filiación con Dios y la hermandad entre los hombres.

Descubrir que Dios nos ama individualmente como Hijos amados nos transforma la vida, le da sentido a la misma y comenzamos a dar frutos espirituales en nuestra vida.

La Biblia enseña que el Padre Universal envía a sus Hijos lo que conocemos como “Espíritu de Dios” o “Espíritu Santo”, el cual es una manifestación del mismo Padre Universal que mora en nosotros. De la misma forma como un Televisor puede “proyectar a distancia” a una persona que se encuentra en un Set de Televisión y estar presente en miles de hogares, así mismo el Espíritu de Dios nos comunica directamente con nuestro propio Padre, el cual mediante el Espíritu llega a morar en nosotros. Veamos éstos pasajes:

“Si ascendiera al cielo —continuó—, allí estarías; y si tendiera mi lecho en el Sepulcro, ¡mira!, tú estarías allí. Si tomara las alas del alba, para poder residir en el mar más remoto, allí, también, tu propia mano me guiaría y tu diestra me asiría.” - Salmo 139:7-10

“El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios”. – Romanos 8:16

“En unión con él, ustedes, también, están siendo edificados juntamente para [ser] lugar donde habite Dios por espíritu” – Efesios 2:22.

¿No saben que ustedes son el templo de Dios, y que el espíritu de Dios mora en ustedes?” – 1 Corintios 3:16

“¡Qué! ¿No saben que el cuerpo que ustedes son es [el] templo del espíritu santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios? Además, no se pertenecen a sí mismos” – 1 Corintios 6:19

¡Qué privilegio descubrir estas cosas! Cuando tomamos conciencia de que Dios es nuestro Padre, como Hijos obedientes deseamos que él nos comience a guiar por la vida. También queremos imitarle a él en sus tratos de bondad con otras personas.

“Por lo tanto, háganse imitadores de Dios, como hijos amados,  y sigan andando en amor” – Efesios 5:1,2

Cuando queremos ser amorosos como nuestro Padre Celestial, su Espíritu que mora en nosotros produce frutos que se notan en nuestra vida diaria:

“Por otra parte, el fruto del espíritu es: amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe,  apacibilidad, autodominio. Contra tales cosas no hay ley”. – Gálatas 5:22,23

Independiente de nuestras circunstancias, podemos dejarnos guiar por el Padre Celestial y ser personas compasivas que dan estos frutos espirituales en nuestra vida personal, lo cual le comenzará a dar sentido y significado, además de beneficiar a las personas que nos rodean.

En los otros capítulos seguiremos contestando otras preguntas que pueden surgir al descubrir estas verdades. Pero nunca deje que nadie lo separe del amor de Dios, de esa relación que usted puede cultivar como su Hijo amado.


Preguntas del capítulo: ¿Qué enseña la Biblia sobre nuestra relación con Dios? ¿Qué significa ser “adoptado” como Hijo de Dios? ¿Cómo manifestamos en nuestra vida que el Espíritu de Dios mora en nosotros?