martes, 19 de mayo de 2020

Nuestra forma futura

En entradas pasadas hemos analizado como nuestro actual cuerpo es una especie de capullo del cual emergerá una "mariposa" que será integrada a una forma morontial. Sin embargo, los cuerpos moronciales no serán definitivos. También experimentaremos muchas metamorfosis y cambios de cuerpos hasta llegar al Paraíso.

El examen de nuestro propio cuerpo actual puede ser toda una revelación en sí mismo cuando reflexionamos en él. Parece sencillo pero a veces lo más sencillo es lo que encierra grandes significados y contiene una profundidad que no habíamos visualizado por las distracciones y responsabilidades del vivir.

Los Portadores de la Vida diseñaron al cuerpo material con extremidades precisamente para que pudiera utilizarse para trabajar en el medio ambiente actual de tres dimensiones. Tenemos brazos y manos porque nos permiten construir en este espacio tridimensional. Tenemos pies que nos permiten un desplazamiento físico que nos permite movernos en éste espacio. La cabeza es un centro de control con el cual visualizamos el resto del cuerpo y desde la cual se asienta nuestra mente y conciencia. No podemos visualizar nuestro cuerpo desde nuestra mano o pies. Es evidente entonces que aunque estamos dotados de un cuerpo con extremidades, NO somos ese cuerpo. Nuestro ser interno y mente es más que el cuerpo y opera desde determinada zona.

Al desarrollar las habilidades propias de los cuerpos moronciales y al visualizar la expansión de la mente y de la conciencia, notaremos que nuestro nivel de experimentación de la realidad trascenderá por mucho lo que ahora experimentamos.  Pero aún ahora nuestra mente se proyecta más allá de las limitaciones del cuerpo actual. Por ejemplo, la expansión y desarrollo de lo que llamamos "comunicaciones virtuales" (hoy incluso tan presentes por la pandemia) son una extensión de la misma mente y conciencia humana más allá del cuerpo.

Esto que vivimos de forma rudimentaria y limitada hoy, se expandirá en la vida moroncial. Por lo tanto, aunque las primeras etapas moronciales serán muy parecidas a la nuestra, a medida que avancemos, nuestros cuerpos serán necesarios de acuerdo al ambiente en que vivamos. Hoy necesitamos cuerpos con extremidades porque nos movemos en un ambiente de tercera dimensión, pero a medida que ingresemos en los campos de la cuarta, quinta, sexta o séptima dimensión, nuestros cuerpos serán cada vez más expresiones de una conciencia y mente más amplia, lo que se denomina "espiritual", y serán hechos precisamente para esos ambientes más espirituales y diferentes a los nuestros (actuales).

Es interesante que en ninguna parte del Libro de Urantia se describe que cuerpos tienen los serafines y las miles de criaturas que administran los universos. Sencillamente son cuerpos incomprensibles para nosotros. Son para ambientes y realidades superiores a las realidades tridimensionales actuales.

De hecho, cuando las criaturas excelsas del universo como los Melquisedek o los ángeles han tomado contacto con los humanos, han tenido que adaptar sus manifestaciones corporales a estructuras que puedan ser entendidas en un ambiente de tres dimensiones como el nuestro.