sábado, 13 de enero de 2024

El problema de “Las Guerras de Yavé”


La idea de personalizar la deidad hebrea en una especie de demiurgo, equipo extraterrestre, o el mismo demonio, no es nuevo. Algunos gnósticos habían heredado las coordenadas dualistas del zoroastrismo y presentaron la idea de un ente opuesto al verdadero Dios.

J.J. Benítez vuelve a la carga con esto, y refunde algunas de sus creencias (ya presentadas en libros antiguos como “Los astronautas de Yavé”), y las promulga en su nuevo libro “Las Guerras de Yavé”. Un libro, que en palabras del mismo autor, pareciera tener más peso, con el conflicto Palestino-Israelí. 

Sin embargo, la teoría de Benítez del “equipo extraterrestre” como Yavé está dañada en su misma lógica. Veamos la teoría en primer lugar:

Según el autor, este “comando de aliens” tenía como objeto preparar el terreno para la encarnación de Jesús en Palestina. Para eso había que tomar por la fuerza y masacrar a toda la población indígena de la zona, y establecer una nueva raza, la judía, con el objeto de preparar las bases para la venida de Jesús.

(Esta idea tampoco es nueva. Autores como Ricardo Santander Batalla en su viejo libro “¿Fue Jehová un Cosmonauta?”, ya lo habían tocado…)

Sin embargo, en palabras del mismo Benitez, Jesús de Nazaret está “por encima de estos extraterrestres” asesinos, los cuales serían subordinados, ya que tenían que preparar el terreno para su llegada. 

Entonces, aquí encuentro el primer problema. Pareciera que estos extraterrestres estaban tan desconectados de las órdenes del “Jefe” Jesús, y eran unos salvajes mentales (no tecnológicos), que se les pasó la mano y “fumigaron” a toda la población nativa, o bien desobedecieron las órdenes de más arriba, o también, por otro lado,  Jesús estaba involucrado en esta masacre y estaba al tanto, pero cual dictador, se hizo el mentiroso al venir a la Tierra, y se puso a engañar hablando de otro Dios de Amor.

Como vemos, el problema radica en esa falta de lógica, al enlazar a estos extraterrestres con el mismo Jesús, y personalizarlos como entes que claramente usaron, pese a toda la tecnología, una solución brutal y primitiva para con las naciones que Israel debía conquistar. 

Cuando el pasado se mira con anteojeras modernas, suele cometerse el error de juzgarlo como si los patrones mentales de antaño fueran los mismos que los actuales. Ese es el problema de la teoría de los Antiguos Astronautas. Es cierto que hay una aparición de seres o entes sobrehumanos en la Historia Humana, pero al parecer, según esa teoría, son torpes y primitivos en la ejecución y concreción de sus planes, que necesitan aplicar las mismas soluciones que todos los pueblos a través de la guerra, han aplicado siempre. En otras palabras, son capaces de lograr maravillas tecnológicas que nos parecen magia, pero finalmente usan la misma solución bruta de los cavernícolas.

Me parece más sensata la cuestión evidente, la explicación más obvia, que también respalda el Libro de Urantia. La nación hebrea es producto de una evolución social a través de varias circunstancias naturales que se encadenan en ellos, que no son necesariamente causales a una meta final. Es más, el pueblo hebreo en toda su historia primitiva no actuó de forma diferente a cómo todos los pueblos de la Tierra sometían a sus vecinos conquistados. Los Celtas, Romanos, los Pueblos de la India, y todos las múltiples tribus y grupos antiguos, usaron la guerra como método de conquista. Y hasta el día de hoy sigue ocurriendo…

Posteriormente se reescribió la Historia para darle un toque divino y sobrenatural a esas guerras y crímenes de guerra, que casi ocurren en todas las guerras. Las mismas Cruzadas en cierto tiempo, fueron reinterpretadas en retrospectiva, como la Obra de Dios. Y esto no significa que el mismo Jesús sea un bandido, un dios negativo y oscuro, porque el Cristianismo se vinculó a la Guerra.

Por otra parte, los judíos no eran un “pueblo fabricado” por extraterrestres como dice Benitez, para que en ellos se pariera a Jesús de Nazaret. Según el Libro de Urantia, habían otros pueblos de la Tierra que también fueron candidatos para recibir al Maestro. Jesús pudo haber nacido entre los pueblos nórdicos o los egipcios. 

El asunto del pueblo hebreo tiene que ver con la cuestión teológica monoteísta, y no una cuestión racial y genética, a menos que creas en la redención, algo que él mismo Benitez niega. La razón para escoger a los judíos fue su adherencia ininterrumpida a un concepto religioso monoteísta, y no por cuestiones raciales. Es más, los hebreos tenían una mezcla muy heterogénea en lo genético.

Yavé es un CONCEPTO de Dios, no una manifestación del mismo Dios, un Ser Extraterrestre o hasta el Diablo. Un concepto es una idea de cómo se entiende algo, pero no representa la misma realidad que ya existe. Los conceptos van mutando gradualmente hasta que se aumenta en el entendimiento de esa realidad. Como ejemplo, hace unos 100 años se creía que todo el universo era solo la Vía Láctea. Luego ese concepto se amplió gracias a los descubrimientos. Hoy la Vía Láctea no es solo la única galaxia, sino que es una en millones. El universo entonces no es la Vía Láctea. Asimismo Yavé no es el Padre Universal, pero fue un Concepto de Dios que fue mutando a través de los siglos. Fue totalmente válido en cierta época asociarlo al Dios Supremo.

¿Por que entonces tendemos a buscar causalidades negativas?

Nosotros tendemos a personalizar culpables. Lo hemos hecho incluso ya en la Edad Media cuando se buscaba a las brujas y a los gatos para cazarles. Lo hacemos, porque evitamos responsabilizarnos como especie de nuestras mismas acciones inmaduras y con libre albedrío, en las cuales el Padre Celestial no tiene nada que ver. Insistir en lo contrario, equivaldría necesariamente volver a culpar a un ser sobrehumano, de los desastres naturales, los volcanes y terremotos. 

Y por esa razón es peligroso para la evolución humana, presentar una reinterpretacion de deidades iracundas o seres malignos tras las guerras o desastres naturales, ya sea incluso en la forma de extraterrestres malvados. Aquello conceptualmente es volver a la época en que el hombre temía y se preocupaba por seres de su imaginación agitada.

Lamentablemente, las teorías de los antiguos astronautas fascinan la imaginación, reviven ese morbo del diablo, el tirano Mago de Oz, que asustaba a la ciudad Esmeralda. Y eso lo notamos en la gran cantidad de seguidores de las mismas. Son atractivas, porque siempre buscamos “al asesino” de la historia, pero también aquello nos puede zambullir en una irrealidad similar a la gente que al toparse con los gatos negros, los quemaba. 

Es importante, no sucumbir como humanidad, al regreso del fetichismo y superstición ignorante, disfrazada incluso de extraterrestres, aunque parezca lo más avanzado en pensamiento intelectual, por una lectura errónea modernista.