lunes, 18 de junio de 2018

La razón de la idolatría humano-animal

En el antiguo, inmenso y abundante panteón de dioses en el mundo, un gran porcentaje es representado por animales y seres mitad humanos mitad animales, o con cuerpos humanos y cabezas de animales. Ya en el pasado había tratado que el pensar que estas deidades son el reflejo de extraterrestres (del clásico y popular estilo UFO)  carece totalmente de fundamento:


Apis solamente animal
Las culturas antiguas prácticamente adoraban a todos los animales. Podemos hallar dioses chacales, toros, leones, gatos, águilas, monos, etc. Y también posteriormente aparecen las combinaciones antes mencionadas de humanos y animales.

El fenómeno idolátrico obedece a éstas combinaciones:

1- Apego y devoción a toda la fauna de animales y la naturaleza.
    De hecho, las primeras manifestaciones son puramente de animales.

2- Veneración de los superhumanos que bajaron a la tierra.
    En algunos casos, éstos aparecen diferenciados con aspecto humano, por ejemplo, los griegos que habían tenido contacto más reciente con los adanitas (o descendían de ellos) los presentaban como bellos humanos.

Apis sincretizado
en animal y humano
Dependiendo la propia evolución de dicha deidad y su proceso sincrético propio, se le representó al dios como animal, humano o una suma de ambos.

Resultado: Una amalgama sincrética de ambas ideas: dioses antropomórficos con cuerpo humano y cabezas de animales.

85:3.2 (946.4) Todos los animales han sido adorados por una u otra raza en uno u otro momento. Entre dichos objetos de adoración había criaturas que eran consideradas mitad humanas y mitad animales, tales como los centauros y las sirenas.

Por ejemplo, en algunos tiempos de la dinastía egipcia Apis era representado únicamente como animal, para posteriormente ser representado como un hombre con cabeza de buey o toro, especialmente ocurre esto con el contacto griego, que le añade el elemento humano proveniente de los “dioses” noditas y adanitas.

Animales

En el primer elemento sería la veneración del animal. Y esto ocurre por:

85:3.1 (946.3) El hombre primitivo nutría un sentimiento peculiar y fraternal hacia los animales más elevados. Sus antepasados habían convivido con ellos y aún se habían apareado con ellos.

85:3.2 (946.4) Los hombres primitivos reverenciaban a los animales por su fuerza y su astucia. Creían que el agudo sentido del olfato y la vista de lince de ciertas criaturas denotaba guía espiritual. Todos los animales han sido adorados por una u otra raza en uno u otro momento.

El hombre en su “memoria ancestral” había sido un animal más, había convivido con sus pares, y tenía un sentimiento fraternal subsconciente hacia ellos. Hasta el día de hoy es acogedor para los niños “abrazar un oso de peluche”, lo cual es residuo de esa convivencia. Notamos una memoria Atávica en la humanidad.

De hecho, éste vídeo en dónde vemos unos primates desarrollando una relación y conviviendo con perros salvajes es sumamente revelador e ilustra el desarrollo de lo que pudo haber sido esas escenas de hace cientos de miles de años:



Superhumanos

85:3.4 (946.6) Muchas veces un símbolo animal simboliza a un dios olvidado o un culto desaparecido.

Lo anterior es sumamente importante porque indica que muchos de los dioses de los egipcios y otros pueblos parecen ser “soluciones” de veneraciones anteriores a los noditas y adanitas que habían caído en el olvido y rápidamente fueron rescatadas con la representación de cabezas animales.

67:4.3 (758.1) De este modo, se originaron las mil y una leyendas de carácter mitológico, pero con fundamento en los hechos de los días posteriores a la rebelión. Andando el tiempo, éstos llegaron a tener resonancia en los cuentos y tradiciones folclóricos de varias gentes, cuyos antepasados habían participado en estos contactos con los noditas y sus descendientes.

67:4.4 (758.2) Y gran parte de la idolatría subsiguiente de las razas humanas surgió del deseo de perpetuar la memoria de estos seres enaltecidos de los tiempos de Caligastia.

En conclusión vemos que todas las teorías de los antiguos astronautas que aluden a extraterrestres animales (como los reptilianos) en el pasado remoto son carentes de fundamento y hacen un análisis simplista de los hechos.